España da el sorpasso energético: reduce su dependencia del gas y blinda la economía con el auge de las renovables

Publicado el: 6 de mayo de 2026 a las 09:43
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Parque solar y eólico en España al atardecer que refleja el auge de las energías renovables y la menor dependencia del gas.

España está viviendo un cambio silencioso, pero muy importante. Cuanta más electricidad sale del sol y del viento, menos “manda” el gas en el sistema y más protegido queda el país cuando los mercados internacionales se ponen nerviosos. Y ahora mismo ese nerviosismo se nota, porque las tensiones geopolíticas vuelven a agitar el precio del petróleo y del gas.

La conclusión principal es clara, pero tiene matices. El modelo renovable está haciendo a España más resiliente en el mercado mayorista de electricidad, aunque el ahorro no siempre llega completo a la factura de hogares y empresas. ¿La razón? En buena parte, porque entran en juego otros costes del sistema, como las redes o los servicios de ajuste, y todavía falta almacenamiento y flexibilidad.



Menos gas en la electricidad

BBVA Research sitúa a España como un caso destacable dentro de Europa por su mayor peso de renovables. En su análisis, la cuota renovable en la generación eléctrica española sube al 57% en 2025, frente al 42% en el conjunto europeo.

Ese cambio tiene una traducción directa en emisiones y en seguridad energética. Según el mismo documento, la generación fósil baja de alrededor del 32% en 2022 al 17% “hoy”, lo que recorta la exposición a combustibles importados y, con ello, también el CO2 asociado a producir electricidad. No es poca cosa.



Además, no solo importa cuánta renovable hay, sino cuándo marca el precio. BBVA Research indica que, en España, las horas en las que el precio lo fijaba el gas (ciclos combinados) han caído con fuerza, desde alrededor del 25% al 30% a menos del 10% en 2024, mientras que las renovables pasan de fijar alrededor del 20% a más del 30% en 2024. Eso cambia las reglas del juego.

El precio mayorista baja, sobre todo cuando el gas aprieta

Cuando entra mucha eólica o fotovoltaica, desplazan a tecnologías más caras y el precio mayorista suele bajar. Es el efecto “merit-order”, que dicho en simple significa que la electricidad más barata entra primero y empuja a la cara hacia fuera. En la práctica, esto se nota justo en los días en los que antes temblaba todo.

BBVA Research pone números a ese impacto. Su estimación apunta a que una subida de unos 20 puntos porcentuales en la penetración renovable (aproximadamente del 45% al 65%) habría reducido el precio mayorista en torno a un 20% entre 2021 y 2024 (con 2024 estimado con datos disponibles hasta junio de 2024). También advierte de que el efecto es más fuerte cuando el gas está caro.

En Europa, el gas sigue teniendo un papel clave como tecnología marginal, así que los saltos del gas se transmiten con facilidad al mercado eléctrico. La diferencia es que, en España, esa relación se ha debilitado y el mayorista es “menos sensible” al gas que en países como Italia, Alemania o Francia, según el propio informe. Y eso, en un contexto de tensión internacional, funciona como un pequeño amortiguador.

La factura de la luz no baja al mismo ritmo

Aquí viene la parte que muchos consumidores reconocen al abrir el recibo. Aunque el mercado mayorista baje, la factura final incluye más piezas, como peajes de red, cargos regulados, impuestos y costes de operación del sistema. Por eso, BBVA Research insiste en que la resiliencia del mayorista solo se refleja de forma parcial en el precio minorista.

Uno de los conceptos que más pesa en este momento son los servicios de ajuste, lo que sirve para mantener el sistema estable cuando la generación es variable. El propio informe señala que estos costes han pasado de ser menos del 10% “históricamente” a alcanzar picos del 50% al 60% en 2024 y 2025. Y lo relaciona con redes no del todo preparadas, almacenamiento limitado y retrasos en inversiones “anticipatorias”.

Dicho de otra manera, el sistema se está volviendo más complejo. Hay más renovable, sí, pero también más necesidad de gestionar picos, rampas y congestiones de red. Esto explica por qué, en muchas casas y negocios, la sensación no siempre coincide con el titular de “baja el mayorista”.

La dependencia energética global sigue siendo alta

Un punto clave para entender el cuadro completo es que electricidad no es lo mismo que energía total. El Balance Energético de España 2024 del MITECO sitúa la dependencia energética exterior en torno al 68%, lo que refleja que todavía se importan grandes cantidades para cubrir la demanda nacional. Y el transporte sigue siendo el principal consumidor de energía final.

Por eso, el Gobierno insiste en que el siguiente paso es electrificar más la economía. En un comunicado del Club Español de la Energía (Enerclub), el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, afirma que el despliegue renovable y la eficiencia “está teniendo resultados” y añade que hay que seguir aprovechando oportunidades que pasan “en parte” por la electrificación. También subraya que España tiene “un sector energético de los más sólidos de Europa” que, en crisis, permite estar “algo más tranquilos”.

La propia industria renovable avisa de que ahí está el cuello de botella. Santiago Gómez, presidente de APPA Renovables, señala que se ha vivido “un año de récord” con la incorporación de “más de 11 GW” de potencia renovable, pero advierte de los “tímidos incrementos” de la demanda y del “incumplimiento del ritmo de electrificación” de la economía. Traducido, hay más oferta limpia, pero falta consumo eléctrico que la absorba.

Lo que viene ahora

El reto ya no es solo instalar más renovables, sino integrarlas bien. La misma nota de Enerclub recoge que la fotovoltaica alcanzó los 52 GW instalados y que, en eólica, se citan 32.910 MW disponibles que representan una cobertura de demanda del 22%. Son cifras que muestran potencia, pero también la necesidad de red, planificación y estabilidad regulatoria para que todo encaje.

En esa línea, la presidenta de Aeléc, Marina Serrano, pide situar la electrificación en el centro de la política energética y reclama un impulso “decidido” a la inversión en redes eléctricas, con un marco estable que acompañe la nueva generación renovable y la demanda con seguridad y eficiencia. Es el tipo de frase que suena técnica, pero en el fondo habla de algo sencillo, que no se “atasque” el sistema.

Y ahí entra también la movilidad eléctrica y la gestión inteligente de la demanda. En el mismo comunicado, AEDIVE apunta que el reto principal no es tanto la disponibilidad de energía, sino “la gestión eficiente de la demanda”, la integración en red y aprovechar el vehículo eléctrico como recurso flexible. Dicho a pie de calle, que cargar bien y a buena hora puede ser casi tan importante como tener puntos de recarga.

El informe se ha publicado en BBVA Research.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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