Asturias acaba de firmar un dato que hace solo unos años sonaba casi imposible en una región acostumbrada a mirar a las térmicas. En febrero, más del 60% de la electricidad generada en el Principado llegó de fuentes renovables, un máximo histórico desde que hay registros.
La clave estuvo en dos «aliados» muy de invierno, el agua y el viento. El deshielo disparó la hidráulica y un tren de borrascas empujó la eólica en buena parte de la península, dejando menos espacio para el carbón y el gas. ¿Significa esto que Asturias ya puede relajarse en su transición energética? Todavía no, porque incluso con ese récord la comunidad tuvo que importar electricidad para cubrir toda su demanda.
Un mes histórico para una región con mucho peso térmico
Los números son claros. La hidráulica y la eólica aportaron el 61,7% de la producción eléctrica de Asturias en febrero, mientras que la generación térmica con gas natural y carbón se quedó en el 38,3%, según los datos recopilados por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (SADEI) con información remitida por las empresas productoras.
Para ponerlo en contexto, el propio operador del sistema recordaba hace poco que en el conjunto de 2025 la electricidad renovable representó el 41,4% del mix de Asturias. Dicho de otra forma, febrero fue un mes especialmente «verde» comparado con la media anual.
Agua y viento explican buena parte del salto
El primer empujón vino de los embalses y los ríos. En febrero, la generación hidroeléctrica en Asturias se duplicó respecto al mes anterior y alcanzó los 308,78 GWh, un salto asociado al deshielo en las montañas.
El segundo empujón llegó por el aire. A esa hidráulica se sumaron 121,4 GWh de eólica en Asturias, en un mes en el que el viento también marcó el ritmo a escala peninsular.
Según el boletín mensual de Red Eléctrica, en febrero la eólica fue la principal fuente de generación en el sistema peninsular y su producción subió un 71,5% frente al mismo mes del año anterior. Las renovables, en conjunto, aportaron el 65,5% del mix peninsular.
Qué es el «hueco térmico» y por qué baja el carbón
Cuando se habla de «hueco térmico» se está hablando, en la práctica, del espacio que queda por cubrir con tecnologías como el gas o el carbón después de sumar lo que aportan las renovables y otras fuentes que ya están funcionando. Si el viento sopla fuerte y el agua viene generosa, ese hueco se hace más pequeño. Y eso se nota.
Eso fue lo que pasó en febrero. Con más renovables en el conjunto del sistema, las centrales térmicas asturianas funcionaron menos y la producción con carbón y gas se quedó en 267,1 GWh, muy por debajo de sus niveles habituales.
Además, hay cambios de fondo que van en la misma dirección. Red Eléctrica destaca que 2025 estuvo marcado por la reconversión de la planta de carbón de Aboño II a turbina de vapor, una tecnología con menos emisiones de CO2 equivalente.
Menos CO2 es la buena noticia, pero la meteorología manda
Si se quema menos carbón y menos gas, el resultado suele ser menos CO2 y menos contaminación asociada. La electricidad eólica e hidráulica no emite CO2 en el punto de generación, mientras que las térmicas sí lo hacen.
El dato peninsular ayuda a ver la foto completa. En febrero, Red Eléctrica calcula que el 84,9% de la generación peninsular estuvo libre de CO2 y que las emisiones de CO2 bajaron un 32,4% respecto a febrero del año anterior, en buena parte por la mayor participación de la eólica y la hidráulica.
Pero conviene ponerle matices. Un mes con mucho viento y mucha agua es una gran noticia, aunque no siempre se puede repetir. El propio boletín recuerda que febrero fue húmedo y que las reservas hidráulicas terminaron el mes en el 83,0%, muy por encima del año anterior.
Asturias generó mucho, pero aún tuvo que «importar» electricidad
El récord renovable no significa autosuficiencia inmediata. En febrero, la producción total de electricidad en Asturias fue de 697,2 GWh, mientras que la demanda eléctrica de la región alcanzó 760,8 GWh. El déficit fue de 63,6 GWh y se cubrió con «importaciones» de electricidad a través de la red.
Esto, lejos de ser un fracaso, es una pista de cómo funciona el sistema eléctrico hoy. La red permite equilibrar territorios y evitar cortes, pero también deja claro que el objetivo no es solo producir más, sino producir de forma más estable y con más capacidad de gestionar picos y valles.
Qué hay que vigilar a partir de ahora
La pregunta que queda en el aire es sencilla. ¿Puede Asturias sostener porcentajes renovables tan altos cuando el tiempo no acompaña tanto? Parte de la respuesta está en seguir aumentando potencia renovable, diversificar tecnologías y reforzar el almacenamiento y la flexibilidad.
También pesa el papel del autoconsumo, que ya empieza a ser visible en las estadísticas. Red Eléctrica señala que en 2025 el autoconsumo representó el 7,9% de toda la electricidad producida en Asturias y que la potencia instalada asociada a estas tecnologías alcanzó 120 MW.
La información oficial ha sido publicada en SADEI.













