La iniciativa suiza para capacitar a nuevos montadores fotovoltaicos mediante proyectos sociales: «No solo instalamos paneles, estamos reconstruyendo vidas con futuro»

Publicado el: 22 de febrero de 2026 a las 18:42
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Instalación de paneles solares en tejado dentro de un programa de formación para montadores fotovoltaicos en Suiza.

En pleno enfriamiento del boom de la fotovoltaica en Suiza, un proyecto social ha encontrado una salida muy concreta para dos problemas a la vez empleo y clima. En la ciudad de Winterthur, la entidad social Läbesruum lleva alrededor de un año formando a personas desempleadas como montadores de instalaciones solares, con un dato clave todos los graduados han conseguido trabajo en el sector en muy poco tiempo.

¿Qué significa esto en la práctica para alguien que lleva meses encadenando entrevistas sin éxito mientras mira de reojo la factura de la luz Cada vez más, puede significar subirse a un tejado, aprender un oficio y entrar en la economía verde por la puerta grande.



Seis meses entre teoría, tejados y mucho frío

Uno de esos nuevos profesionales es Sadik Demiray, refugiado de 41 años que llegó a Suiza hace dos años y no lograba encontra rempleo estable. En el programa de Solarmontage de Läbesruum pasa las mañanas cargando módulos de casi veinte kilos y trabajando sobre cubiertas heladas. Aun así lo tiene claro, asegura que es “mucho mejor que pasar todo el día sentado en una oficina”, aunque toque lidiar con ese frío cortante de los inviernos alpinos.

El curso dura seis meses y combina montaje real de diferentes tipos de instalaciones fotovoltaicas con clases de electricidad básica, seguridad y prevención de accidentes, además de sesiones de orientación laboral para preparar entrevistas y currículos. Cada participante realiza al menos unas prácticas en una empresa del sector, una especie de “audición” en la que muchas veces nace un contrato.



El perfil no es el de personas alejadas del empleo por enfermedad grave. El propio director de Läbesruum, Oliver Seitz, explica que el programa está pensado para quienes están en forma para el mercado laboral pero se topan con barreras como títulos no reconocidos en Suiza o un nivel de alemán insuficiente.

Eso sí, no vale cualquiera. Se pide buena forma física, ausencia de vértigo y cierta habilidad manual. En la práctica, muchos alumnos llegan con experiencia en construcción o en trabajos físicos, aunque no tengan un título de formación profesional.

Un mercado que se enfría pero sigue pidiendo manos

El entrenamiento llega en un momento delicado para la fotovoltaica suiza. Tras varios años de récord, el crecimiento del mercado se ha frenado. Swissolar, el principal colectivo del sector, estima que después de un 2024 con unos 1,8 gigavatios de nueva potencia instalada, en 2025 el país se quedará en torno a 1,6 gigavatios, alrededor de un diez por ciento menos. Aun así, el volumen sigue siendo muy alto y ya permite cubrir el consumo eléctrico anual de unos dos millones de hogares.

El parón tiene mucho que ver con cambios regulatorios y con la espera de nuevas normas sobre el mercado eléctrico. Pero la necesidad de seguir desplegando paneles no desaparece. Para cumplir los objetivos climáticos, Swissolar calcula que habría que elevar el ritmo de instalación hacia los 2,7 gigavatios anuales en los próximos años, es decir, seguir creciendo de forma sostenida.

En la práctica, esto significa que el sector ya no vive el frenesí de los años de boom, pero sigue necesitando mano de obra cualificada, sobre todo para proyectos más complejos como grandes cubiertas industriales, rehabilitaciones o instalaciones que combinan paneles con baterías y puntos de recarga para vehículos eléctricos.

Empresas solares que ganan talento y estabilidad

Ahí es donde programas como el de Läbesruum encajan con las necesidades de empresas como Senero AG. Esta firma de Winterthur está especializada en la planificación e instalación de sistemas fotovoltaicos, soluciones de almacenamiento y cargadores para coches eléctricos y lleva años desplegando instalaciones por toda Suiza.

Senero ha incorporado ya a varios graduados del curso de Solarmontage con contratos fijos. Desde la compañía valoran que llegan “listos para trabajar desde el primer día”, porque han pasado meses en tejados reales, con herramientas en la mano, aprendiendo a resolver imprevistos técnicos y a trabajar en equipo bajo la lluvia, la nieve o el sol del verano.

Para las empresas, contar con personas que ya conocen los procedimientos de seguridad, saben moverse con arnés y entienden conceptos básicos de electricidad reduce tiempos de formación interna y mejora la seguridad en obra. Para los alumnos, es la diferencia entre depender de ayudas sociales y poder sostener a su familia con un trabajo estable en un sector con futuro.

Clima, integración y vida cotidiana en el mismo tejado

Más allá de las cifras, hay un efecto que se nota en el día a día. Cada nueva instalación no solo reduce emisiones en la red eléctrica, también baja la factura de la luz de viviendas y pymes, mejora el confort de edificios y ayuda a que barrios enteros se acostumbren a ver paneles en los tejados como algo normal.

Al mismo tiempo, personas que habían quedado atrapadas en el paro de larga duración, muchas veces migrantes o refugiadas, encuentran una profesión reconocida y demandada. Conocen el cantón casi tejado a tejado, trabajan al aire libre y sienten que aportan algo útil a la transición energética. No es poca cosa.

En el fondo, este tipo de proyectos demuestra que la llamada “economía verde” no es una abstracción lejana. Puede traducirse en formación muy concreta, en herramientas, en manos que atornillan estructuras sobre chapas metálicas mientras cae una fina capa de escarcha. Y también en integración social y en nuevas oportunidades para quienes, en otros contextos, quedarían al margen.

El comunicado oficial sobre este programa de formación en energía solar ha sido publicado en la web del proyecto social Läbesruum, y puede consultarse en su magacín digital.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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