Los propietarios de las paneles solares en Países Bajos y el dilema de las nuevas tasas: «Apagarlos por enfado es una decisión emocional que solo perjudica a tu bolsillo»

Publicado el: 22 de febrero de 2026 a las 09:38
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Paneles solares en vivienda de Países Bajos tras el fin de la medición neta en 2027.

En Países Bajos muchos hogares con paneles solares están enfadados. El Gobierno ha confirmado que en 2027 desaparece la medición neta, el sistema que permitía compensar la electricidad vertida a la red con la consumida en otro momento. Algunos ya dicen eso de “pues entonces las apago”. La pregunta es sencilla aunque incómoda. ¿A quién castigas de verdad si lo haces, a la eléctrica o a tu propio bolsillo?

Qué cambia exactamente en 2027

Hasta finales de 2026 los pequeños consumidores neerlandeses pueden “salder” la energía. Si en verano entregan 2 500 kWh a la red, en invierno pueden usar esos 2 500 kWh sin pagarlos. En la práctica la red funciona como una enorme batería virtual, muy cómoda para quien tiene paneles solares.



A partir del 1 de enero de 2027 esto se termina. Las familias seguirán pudiendo verter su excedente, pero ya no lo podrán restar de su consumo anual. Cobrarán una pequeña compensación por cada kilovatio hora que entren en la red y, en muchos casos, seguirán pagando costes de “devolución” en su factura. Aun así, toda la energía que se autoconsume en el momento en que se produce sigue saliendo gratis en impuestos y peajes. Es decir, cada kWh que usas directamente de los paneles solares es un kWh menos que compras al precio completo.

Aquí está el matiz que suele perderse en el enfado. La medición neta desaparece, pero el valor de la electricidad que no compras sigue ahí. Y eso se nota en la factura de la luz durante muchos años.



Apagar los paneles solares, una decisión emocional

Los propietarios se sienten traicionados. Invirtieron miles de euros pensando que las reglas serían estables y ahora la norma cambia a mitad de partido. Ese malestar es comprensible. En los foros neerlandeses abundan mensajes de “las quito del tejado” o “las apago todo el verano”.

El problema es que, si desconectas tus placas, tu casa sigue gastando energía. La nevera y el congelador, el módem, los equipos en espera, la ventilación, las bombas de calefacción. Incluso cuando no hay nadie en casa hay un consumo base continuo. Si tus placas están encendidas, gran parte de ese consumo se cubre con tu propia generación. Si las apagas, compras cada kWh a precio completo en el mercado minorista y quien sale ganando es tu comercializadora.

Organismos como Milieu Centraal han calculado que, incluso sin medición neta y contando los costes de devolución, un conjunto típico de ocho paneles sigue generando un ahorro anual relevante durante su vida útil, que suele estar en torno a los 25 años. La diferencia es que el período de retorno se alarga, no que la inversión deje de tener sentido.

La única excepción los contratos dinámicos

Hay un caso en el que apagar de forma puntual sí puede ser razonable. Son los contratos eléctricos dinámicos, que cambian el precio cada hora según el mercado mayorista.

En algunos momentos muy concretos, sobre todo en días muy soleados y con mucho viento, el precio puede volverse negativo. En esos periodos un hogar con placas y contrato dinámico podría llegar a pagar por verter electricidad, si la compensación que recibe es menor que los peajes y cargos que se aplican. La autoridad neerlandesa de competencia y mercados reconoce que esta situación puede darse, aunque espera que sea menos frecuente una vez desaparezca la medición neta.

Por eso algunos inversores permiten programar un “apagado temporal” o un modo de exportación cero cuando el precio cae por debajo de cierto umbral. Es una herramienta quirúrgica para momentos muy específicos, no una estrategia permanente de protesta.

Sacar partido a los panales solares después de 2027

En la práctica, lo que cambia es el juego de prioridades. Hasta ahora la meta era verter mucho para aprovechar al máximo la compensación anual. A partir de 2027 la clave será otra, usar la mayor parte posible de tu propia generación.

Algunas ideas que ya se recomiendan en Países Bajos pueden traducirse fácilmente a cualquier país europeo.

  • Mover consumos a las horas de sol. Poner lavadora, secadora o lavavajillas cuando las placas están produciendo, no por la noche.
  • Cargar el coche, la bici o el patinete eléctricos de forma inteligente, priorizando las horas soleadas y, si es posible, con cargadores que den preferencia a la energía propia.
  • Adelantar calefacción o refrigeración cuando hay excedente. En primavera y otoño muchas casas pueden calentar agua o acumular algo de calor o frío durante el día con bomba de calor, termo eléctrico o aire acondicionado. Lo que se almacena entonces no hay que pagarlo al precio de la tarde.
  • Pensar bien la orientación y el tamaño de la instalación si se van a poner placas nuevas. Una disposición este oeste reparte la producción a lo largo del día y facilita el autoconsumo. Llenar el tejado sin medida ya no es la opción más rentable.

Elegir bien la comercializadora también importa. En Países Bajos ya se publican ofertas muy distintas en compensación por excedentes y en costes de devolución, y los reguladores insisten en que estas tarifas deben ser “razonables” y comparables.

Más allá del bolsillo la transición ecológica

Detrás de este debate hay algo más que números en una hoja de cálculo. Si miles de hogares decidieran apagar sus placas como protesta, la red perdería una parte importante de generación renovable distribuida. En un país que aún depende en buena medida del gas y que ha visto sus reservas bajar en los últimos años, eso significaría más consumo de combustibles fósiles y más emisiones de CO2 en los picos de demanda.

En el fondo, lo que busca la reforma es que el sistema premie el autoconsumo directo y reduzca la presión sobre una red que ya va al límite muchas tardes de verano. El problema es que el cambio llega después de años de mensajes que animaban a instalar placas con otras reglas. La sensación de “cambio de juego” es real y la confianza se resiente.

Lo que no cambia es la física. Cada kWh solar que se consume dentro de casa es un kWh menos de gas o carbón quemado en alguna central, y un kWh menos que se paga a precio completo. Apagar las placas de forma permanente no corrige las normas, solo regala ese beneficio a las eléctricas y al mercado fósil.

El comunicado oficial sobre el fin de la “salderingsregeling” ha sido publicado en la web de la Administración neerlandesa.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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