Una nueva central hidroeléctrica está en construcción en Rumanía. Está lista al 90 % y será una de las principales productoras de energía

Publicado el: 3 de febrero de 2026 a las 09:44
Síguenos
Presa hidroeléctrica con compuertas abiertas liberando agua, asociada al proyecto Cerna Motru Tismana en Rumanía

La Rumanía que busca más renovables también está mirando hacia atrás. Un proyecto hidroeléctrico aprobado en 1974 y frenado durante años acaba de recibir luz verde ambiental para terminar su segunda fase, con la obra ya ejecutada en torno al 90 % y con una potencia de proyecto de 119 MW.

La novedad es que el impulso no llega como una “carta blanca”. El visto bueno se apoya en un procedimiento formal de evaluación y en medidas de control ambiental que se extienden a la fase de obras y a la de operación, según la documentación oficial asociada al acuerdo ambiental.



Una central que se vende como renovable, pero se decide por seguridad y por ríos

El foco inmediato del proyecto Cerna-Motru-Tismana (Etapa II) no es “añadir turbinas” sin más, sino asegurar la presa de Vâja en una cota intermedia de 572 metros sobre el nivel del mar (una cota donde la presa ya está construida) y reducir riesgos para las localidades aguas abajo en caso de crecidas.

Ese enfoque conecta con una tendencia europea que está ganando peso. No se trata solo de generar, sino de reforzar sistemas eléctricos que necesitan flexibilidad y estabilidad, algo que también está detrás de programas públicos como el de ayudas al almacenamiento por bombeo que están empujando nuevas inversiones en hidráulica reversible.



El “efecto Hidroelectrica” y por qué 119 MW importan en el tablero rumano

El proyecto se inserta en un parque hidroeléctrico muy grande. Hidroelectrica, el operador, declara que explota 188 capacidades hidro y una central eólica, con 6.480,403 MW en total (cifras de 2024) y un peso relevante en el sistema energético nacional. Esa escala explica por qué un activo adicional de 119 MW, aun sin ser el mayor del país, puede ser estratégico cuando se suma a una cartera que ya sostiene buena parte del mix.

En paralelo, Europa está premiando proyectos hidráulicos que combinan rendimiento y menor huella, como la ampliación de Aguayo II, apoyada con financiación comunitaria para reforzar la integración renovable.

El argumento ambiental que puede decidir la narrativa

La parte más interesante del expediente no es la cifra de megavatios, sino el intento de “coser” el río. La alternativa seleccionada se presenta como una forma de evitar la fragmentación lateral y longitudinal del curso de agua, manteniendo la conectividad y el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos, además de fijar un esquema de prevención, reducción y control de impactos.

Y en un país donde el listón lo marcan gigantes como Porțile de Fier, que Hidroelectrica sitúa con 1.166,4 MW solo en su bloque principal, cada nuevo proyecto queda bajo escrutinio público. Eso obliga a hilar fino con seguridad, caudales y biodiversidad, no solo con producción.

Cuando el agua manda, también manda el clima

El contexto global recuerda que la hidráulica depende de caudales y de decisiones de gestión. Un ejemplo reciente es la variación anual de grandes complejos, como muestra el repunte de la producción de Itaipú en 2025, que Ecoticias relaciona con disponibilidad hídrica y demanda. Esa volatilidad es precisamente la razón por la que los proyectos actuales se evalúan cada vez más como infraestructura energética y como infraestructura de riesgo.

Imagen autor

ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

Deja un comentario