La ‘marcianada’ que propone la CHG para comerciar con el camalote

De esta forma, han mostrado su «preocupación» por el riesgo de expansión de la plaga debido a su transporte y a que las empresas adjudicatarias puedan realizar la extracción de la planta.

Las organizaciones Ecologistas en Acción de Extremadura, Asociación Ciudadana Salvemos el Guadiana, Adenex y WWF-Badajoz han considerado «muy peligrosa» la propuesta de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) de comerciar con el camalote, ante lo que han manifestado sus «preocupantes dudas».

Así, y en nota de prensa, estas organizaciones han indicado que la idea de la CHG de vender los restos del camalote «va en contra» de las recomendaciones de organismos internacionales y equipos científicos que señalan la «creación de intereses económicos alrededor de estas especies como uno de los más poderosos obstáculos a la hora de su erradicación». De esta forma, han mostrado su «preocupación» por el riesgo de expansión de la plaga debido a su transporte y a que las empresas adjudicatarias puedan realizar la extracción de la planta, «primando criterios extractivos más que los ecológicos de gestión ambiental».

En esta línea, las organizaciones ecologistas han recalcado que pedirán aclaraciones al presidente de la CHG, Samuel Moraleda, en una nueva reunión que solicitarán para tratar este asunto, ya que, como han sostenido, el anuncio de la puesta en venta de los restos de la especie solo demuestra «la ausencia de una estrategia seria, rigurosa y efectiva ante un problema ambiental de primera magnitud».

En todo caso, han apuntado, este tipo de medidas debieran de ser «puntuales y acotadas tanto en el espacio como en el tiempo», de manera que, transcurrido un espacio de tiempo determinado y analizando sus pormenores, esta actividad deje de realizarse, «evitándose así la creación de un interés económico por su utilización».

Además, como han apuntado en la nota de prensa, la CHG contempla la posibilidad de que las empresas adjudicatarias, para aumentar el volumen de camalote procesado, realicen con sus medios la extracción de la planta, lo que supondría «encomendar a empresas energéticas o transformadoras de materia prima labores de gestión ambiental sumamente delicadas, siguiendo criterios extractivos más que criterios ecológicos, con el consiguiente riesgo de posibles daños ambientales».

Por ello, las asociaciones han considerado «muy preocupante» el riesgo de que la plaga se «descontrole totalmente, como es más que previsible», por el manejo y transporte de la especie, pues se puede dar lugar a una «expansión de la misma y a un escenario futuro aún más problemático».

Finalmente, las organizaciones ecologistas han resaltado que la propuesta de CHG de comerciar con los restos del camalote del río Guadiana, «lejos de abordar el problema de fondo que ha dado lugar a la propagación de la plaga, se engloba dentro de una estrategia de propuestas inconexas que buscan más el efectismo a corto plazo que la búsqueda de soluciones contrastadas».

Asimismo, han pedido también a la Junta de Extremadura «más implicación» en la toma de decisiones y medidas para la eliminación del camalote, sobre todo en la contaminación por abonos químicos en el río Guadiana, algo que es la «verdadera gasolina del camalote», puesto que, si bien las competencias en su cauce son de CHG, las competencias ambientales y agrícolas son de la Junta, por lo que han considerado que «es necesario que dejen de ponerse de perfil ante esta problemática y asuman su parte de responsabilidad».

Así, para Ecologistas en Acción de Extremadura, Asociación Ciudadana Salvemos el Guadiana, Adenex y WWF-Badajoz, la solución a la plaga de camalote debe ser «integral, participativa y de consenso científico, social y político de todos los organismos, instituciones y agentes sociales implicados».

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