El ‘Plan Hidrológico del Cantábrico Occidental’ implementan medidas naturales frente a inundaciones

Las inundaciones son el principal riesgo natural de la Demarcación que incluye a Cantabria y reducirlo en coordinación con la planificación hidrológica es fundamental.

Continuar impulsando las medidas naturales de retención del agua, la restauración fluvial y la restauración hidrológico-forestal de las cuencas hidrográficas, la lucha contra la desertificación y las soluciones basadas en la naturaleza son algunas de las medidas que se han propuesto contra las inundaciones dentro del futuro Plan Hidrológico del Cantábrico Occidental.

Esta cuestión se ha abordado en la conferencia web (webinar) de la Demarcación del Cantábrico Occidental que se ha celebrado el 6 abril con 218 asistentes, dentro de las 13 webinar que ha organizado la Dirección General del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y las confederaciones hidrográficas, donde se han presentado los principales aspectos de los ‘Esquemas provisionales de Temas Importantes’ de cara a los futuros planes, que comenzaron su consulta pública el pasado 25 de enero.

En el caso del Cantábrico Occidental, y dentro del apartado de seguridad frente a fenómenos extremos, se incide en que las inundaciones son el principal riesgo natural de la demarcación. Así, un 7% de su población está asentada en zonas con baja probabilidad de inundación; más de 5% en media, y más de un 3,5% en zonas de alta probabilidad.

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La gestión del riesgo de inundación se implementa a través de la Directiva de Inundaciones, cuyo desarrollo es paralelo al de la planificación hidrológica, y se plasma en el Plan de Gestión del Riesgo de Inundación (PGRI).

En los esquemas provisionales se señala que debe abordarse la reducción del riesgo de las inundaciones con la aplicación de la Directiva de Inundaciones, mientras que en paralelo está en elaboración el PGRI de segundo ciclo, que establecerá cuatro tipos de medidas: prevención de las inundaciones, protección frente a inundaciones, preparación frente a inundaciones y recuperación y evaluación de daños.

La Evaluación Preliminar del Riesgo de Inundación (EPRI) se ha cerrado en 2019 con 146 Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI), de las que 65 están en Cantabria, 76 en Asturias, cuatro en Galicia y una en Castilla y León. Hay un total de 752 kilómetros de cauces implicados y 4.852 hectáreas afectadas.

Según esta documentación, los aspectos que deben abordarse pasan por el efecto del cambio climático sobre el riesgo de inundación y su compatibilidad con las condiciones morfológicas de las masas de agua superficiales.

En este sentido se destaca que las actuaciones estructurales (encauzamientos, presas, diques de protección, etcétera) han generado en el pasado impactos negativos significativos sobre la hidromorfología de las masas de agua, originando alteraciones que comprometen los objetivos medioambientales; y que se buscará la compatibilidad con estos objetivos de las masas de agua y de las zonas protegidas, promoviendo especialmente Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) donde es posible.

Por lo que se refiere al impacto económico de las inundaciones, se estima en 11.921.035.348 euros del año 2002 (Estudio del Consorcio de Compensación de Seguros y la Dirección General de Protección Civil, Universidad Complutense 2004).

De cara a las decisiones para el plan hidrológico, se señalan como posibles ejes de actuación la política preventiva; el principio de protección y mejora del estado de las masas de agua superficiales y zonas protegidas; y el principio de utilización de coste-eficiencia en el diseño de medidas estructurales.

Se aplicarán las medidas de adaptación a los previsibles efectos del cambio climático recogidos, entre otros, en el marco del Plan de Impulso al Medio Ambiente para la Adaptación al Cambio Climático en España (Plan PIMA Adapta); y se continuarán impulsando las medidas naturales de retención del agua, la restauración fluvial y la restauración hidrológico forestal de las cuencas hidrográficas, la lucha contra la desertificación y las soluciones basadas en la naturaleza.

Profundizar en el desarrollo de la normativa estatal, continuar con el proceso de actualización del inventario de las presiones hidromorfológicas, mejorar la conectividad transversal y compatibilización de usos del suelo con el estado del dominio público hidráulico y mejorar la coordinación entre administraciones son otras medidas.

Además, para el incremento de la percepción y la adaptación al riesgo de inundación se modernizarán los sistemas automáticos de información hidrológica (SAIH) y se desarrollarán instrumentos de ayuda a la decisión en situaciones de avenida.

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