Ecologistas piden prohibir pastoreo tras incendios en Asturias para evitar beneficio, una medida que vuelve al centro del debate tras una nueva oleada de fuegos en la región y ante datos oficiales que apuntan a un origen mayoritariamente intencionado.
Según cifras del propio Principado, el 79% de la superficie quemada corresponde a incendios provocados, lo que ha llevado a la Coordinadora Ecologista de Asturias a exigir cambios urgentes en la legislación para atacar la raíz del problema.
Ecologistas piden prohibir pastoreo tras incendios en Asturias para evitar beneficio
El 79% de la superficie quemada es intencionada y reabre el debate sobre eliminar incentivos tras los incendios forestales
Un dato destacado del debate señala que cerca del 80% del terreno que ha sido calcinado en Asturias responde a fuegos provocados, según indica el plan autonómico vigente para prevención y extinción.
Esta cifra evidencia que el origen del problema no se limita a factores meteorológicos, sino que principalmente está ligado a la acción humana. Esta situación implica que es de obligado cumplimiento, revisar las políticas actuales de gestión forestal.
El fin del acotamiento en 2017, en el centro de la polémica
La clave del conflicto está en una decisión política tomada en 2017, cuando el parlamento asturiano eliminó el acotamiento al pastoreo en zonas quemadas, una medida que históricamente evitaba el uso ganadero tras los incendios.
Desde entonces, Asturias se ha convertido en la única comunidad autónoma de España que no aplica esta restricción, lo que, según los ecologistas, genera un incentivo indirecto para provocar incendios.
La Coordinadora Ecologista de Asturias califica esta decisión como una “irresponsabilidad”, al considerar que facilita que algunos actores puedan obtener beneficio del fuego en el monte.
El 79% de los incendios son intencionados según datos oficiales
Uno de los datos más contundentes del debate es que el 79% de la superficie quemada en Asturias es fruto de incendios intencionados (economía del fuego), según el Plan Anual de Prevención, Vigilancia y Extinción 2025-2026.
Este porcentaje refleja que el problema no es únicamente climático o natural, sino también humano, lo que obliga a replantear las estrategias de prevención.
Para los ecologistas, permitir el pastoreo tras los incendios contribuye a mantener este modelo, ya que no elimina posibles beneficios derivados de la quema de terrenos.
Críticas al Gobierno: “despiste” y falta de acción estructural
La Coordinadora Ecologista ha sido especialmente crítica con el Gobierno del Principado, al que acusa de “jugar al despiste” y no abordar las causas reales de los incendios.
Según la organización, durante años se ha intentado atribuir los fuegos a factores externos como grupos organizados o incluso terrorismo, una narrativa que consideran equivocada y que desvía la atención del problema estructural.
Las investigaciones del Seprona y las Brigadas de Investigación de Incendios (BRIPAS) han descartado estas teorías, apuntando a causas más vinculadas a prácticas locales y usos del territorio.
Prohibir el pastoreo tras incendios: una medida para eliminar incentivos
Los ecologistas insisten en que recuperar el acotamiento al pastoreo es una medida clave para evitar que alguien pueda obtener beneficio tras un incendio.
Esta práctica, aplicada en otras comunidades, busca romper el vínculo entre incendio y uso económico del terreno, eliminando incentivos y reduciendo el riesgo de fuegos provocados.
En este contexto, vuelven a insistir en que Ecologistas piden prohibir pastoreo tras incendios en Asturias para evitar beneficio como una solución directa, eficaz y alineada con políticas de prevención ya implantadas en otros territorios.
Los colectivos ecologistas advierten que permitir el pastoreo tras los incendios forestales podría favorecer dinámicas que perpetúan estas prácticas. Y destacan que ello podría tomarse como posibles incentivos asociados a la quema de superficies.
Las críticas también alcanzan al Ejecutivo regional, al que acusan de evitar tener un enfoque estructural. Esto se basa en el hecho de que las investigaciones oficiales descartan teorías externas y apuntan a causas relacionadas con los usos tradicionales del territorio.












