La Isla Sur de Nueva Zelanda se prepara para la mayor “lluvia” de semillas de haya en siete años, un festín para ratas y armiños que puede convertirse en una trampa mortal para el kiwi moteado o roroa. Mientras las autoridades planifican grandes operaciones de control de depredadores, un pequeño ejército de voluntarios ya está actuando sobre el terreno en Bealey Spur, en el entorno de Arthur’s Pass.
Qué es un “mega mástil” de haya y por qué preocupa tanto
Los hayedos nativos de Nueva Zelanda no producen la misma cantidad de semillas todos los años. Cada cierto tiempo, tras un verano más cálido que el anterior, los árboles se sincronizan y liberan billones de semillas que alfombran el suelo del bosque, fenómeno conocido como “masting” o mástil.
En el papel suena bien. Más alimento para aves y otros animales, más regeneración del bosque. Y en parte es así. Los expertos recuerdan que este tipo de eventos puede disparar la reproducción de algunas aves nativas que se alimentan de semillas. Pero hay un efecto secundario nada inocente. Primero se disparan las poblaciones de ratones y ratas gracias a la abundancia de comida. Después aumentan los armiños, que se alimentan de esos roedores. Cuando las semillas se agotan, el “menú” cambia y los depredadores se vuelcan sobre huevos y pollos de aves nativas, muchas ya en peligro.
Por eso el Department of Conservation (DOC) ha anunciado un refuerzo de su programa nacional de control de depredadores en unos 650 000 hectáreas de bosques de haya de la Isla Sur, con operaciones especialmente centradas en parques como Kahurangi, Mount Aspiring, Arthur’s Pass y Fiordland.
El roroa, un gigante vulnerable con solo 14 000 ejemplares
En medio de este escenario aparece el protagonista silencioso de la historia. El kiwi moteado o roroa es la especie de kiwi de mayor tamaño, pero sus pollos son sorprendentemente vulnerables a los armiños, sobre todo en años de mástil de haya, cuando las poblaciones de depredadores se disparan.
Según los planes oficiales de conservación, quedan alrededor de 14 000 roroa en libertad y la especie se considera “vulnerable a nivel nacional”, con una tendencia a la baja en torno al 1,6 por ciento cada año. La población se reparte en cuatro grupos genéticamente distintos en la mitad superior de la Isla Sur, uno de ellos en la región Arthur’s Pass Hurunui, donde se está concentrando parte del esfuerzo actual de conservación.
Un nuevo hogar para el kiwi en Bealey Spur
La buena noticia es que el roroa parece estar ampliando su territorio. El Arthur’s Pass Wildlife Trust realiza censos nocturnos de kiwi cada dos años y, en el último, los voluntarios escucharon cantos procedentes del área de Bealey Spur, una zona relativamente llana y pantanosa que mira hacia el valle del río Waimakariri.
Durante años solo había indicios anecdóticos. Ahora la propia organización confirma la presencia de kiwi moteado en la parte alta del espolón gracias a plumas, excrementos, marcas de alimentación en el suelo y posibles llamadas registradas en la zona. Para una especie que ocupa sobre todo terrenos montañosos, encontrar un nuevo hábitat potencial es una pequeña victoria que puede marcar la diferencia a largo plazo.
Peter Neale, presidente del Arthur’s Pass Wildlife Trust, lo resume con crudeza al hablar de los armiños, uno de los grandes enemigos del kiwi. “Los armiños se llevarán los huevos. Pero también se llevarán a los polluelos kiwi”. Esa frase, que cualquiera puede imaginar aplicada a un nido concreto en una loma concreta, explica por qué la carrera contra el tiempo es tan importante.
Trampas, helicópteros y muchos kilómetros a la espalda
Para adelantarse a la posible explosión de depredadores, los voluntarios comenzaron en diciembre a reforzar toda la red de trampas en Bealey Spur. En el nuevo recorrido del Bealey Lagoon trap line, que bordea un gran humedal con más de cien pequeñas lagunas, se han instalado veinte trampas DOC150 específicas para mustélidos con ayuda de helicóptero, aprovechando un vuelo del DOC que ya llevaba material para otros trabajos.
Estas nuevas trampas se suman a otras treinta ya existentes en la parte alta del espolón y a una densa red en las zonas inferiores. En total, el área de Bealey Spur alberga ya del orden de 170 trampas dirigidas a armiños y otros mustélidos, mantenidas por una combinación de clubes de montaña, residentes locales y grupos urbanos como Predator Free Waimairi Beach, que se desplazan desde las cercanías de Christchurch para revisar el material.
No es un trabajo glamuroso. Las cajas de las trampas pesan varios kilos, el terreno es empinado y el tiempo en la cordillera de los Alpes del Sur cambia con rapidez. Pero cada captura de un armiño en esas líneas puede equivaler a varios pollos de kiwi que llegan a la edad adulta. En la práctica, lo que se busca es que, cuando llegue el pico de la plaga en la primavera y verano de 2026, haya menos depredadores listos para aprovecharla.
Una lección que va más allá de Nueva Zelanda
Quien planifica una ruta de senderismo por Arthur’s Pass quizá solo vea nuevas cajas de madera junto al sendero y, con suerte, escuche algún canto lejano de kiwi al caer la noche. Detrás de esas cajas hay ciencia, planificación y muchas horas de voluntariado.
En el fondo, lo que está en juego es algo que también nos suena en otros rincones del planeta. Eventos climáticos que alteran la producción de alimentos en los bosques, especies invasoras que se aprovechan y especies nativas que no siempre pueden adaptarse a tiempo. La respuesta combina grandes programas públicos como el objetivo nacional de “Predator Free 2050” y pequeñas iniciativas locales que ponen el cuerpo sobre el terreno.
Para los roroa de Bealey Spur, la diferencia puede estar en que esas trampas se revisen a tiempo, en que un grupo de voluntarios decida conducir varias horas para subir una ladera de barro y en que los planes de control masivo de depredadores lleguen antes de que las cifras de ratas y armiños se salgan de control.
El comunicado oficial sobre el “mega mástil” de haya y el refuerzo del control de depredadores en los bosques de la Isla Sur ha sido publicado en la web del Department of Conservation (DOC), disponible en la nota de prensa DOC ramps up pest control ahead of major mast.


















