Proyecto SenForFire prueba sensores para detectar incendios forestales en Cáceres y anticipar el fuego

Publicado el: 23 de marzo de 2026 a las 10:51
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Proyecto SenForFire prueba sensores para detectar incendios forestales en Cáceres en laboratorio real

Proyecto SenForFire prueba sensores para detectar incendios forestales en Cáceres, y lo hace en condiciones reales, con fuego controlado, medición científica en tiempo real y una coordinación inédita entre brigadas forestales, investigadores del CSIC y universidades. La dehesa boyal de Santibáñez el Alto se ha convertido en un laboratorio a cielo abierto donde se ensaya el futuro de la prevención de incendios en España, uno de los países europeos más expuestos a este riesgo.

Durante aproximadamente tres horas de experimentación, se han realizado quemas controladas de vegetación arbustiva para simular escenarios reales de incendio, en un contexto donde el cambio climático está aumentando la frecuencia, intensidad y duración de los fuegos forestales. El objetivo es claro: detectar el incendio en sus primeros segundos o incluso anticiparlo antes de que se produzca, reduciendo así el impacto ambiental y económico.



Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su capacidad para anticipar el fuego incluso antes de que sea visible. Esto supone un cambio significativo respecto a los métodos tradicionales de vigilancia, que dependen en gran medida de la observación directa o de avisos ciudadanos.

Con SenForFire, el tiempo de reacción puede reducirse de forma considerable, lo que resulta clave para evitar la propagación de las llamas.



Proyecto SenForFire prueba sensores para detectar incendios forestales en Cáceres en condiciones reales

Un experimento con fuego real, 30 sensores y datos en tiempo real busca revolucionar la detección temprana de incendios en el sur de Europa.

El experimento ha consistido en la quema secuencial de nueve montones de vegetación de Cytisus multiflorus (escoba blanca), una especie común en el suroeste peninsular y altamente representativa del combustible vegetal que alimenta incendios en esta región.

Los datos clave del ensayo hablan de 9 quemas controladas, intervalos de 15–20 minutos, duración total de unas 3 horas y entorno completamente monitorizado. El objetivo es reproducir incendios reales para obtener datos científicos fiables.

El núcleo tecnológico del Proyecto SenForFire prueba sensores para detectar incendios forestales en Cáceres es una red de 30 nodos inteligentes desplegados estratégicamente para captar las primeras señales químicas del fuego.

Estos sensores han medido en tiempo real gases como el CO (monóxido de carbono), indicador temprano de combustión, el NO₂, compuestos orgánicos volátiles (COV) y partículas en suspensión, generando un flujo continuo de datos que permite identificar patrones asociados al inicio de un incendio.

Este tipo de detección es clave si se tiene en cuenta que, según el MITECO, más del 80% de los grandes incendios forestales se originan a partir de pequeños focos que no se detectan a tiempo, lo que convierte la rapidez en la identificación en un factor determinante para evitar catástrofes.

Dos tecnologías en competencia: precisión frente a bajo coste

El Proyecto SenForFire prueba sensores para detectar incendios forestales en Cáceres compara dos modelos tecnológicos con implicaciones estratégicas: sensores de alta precisión desarrollados por el IMB-CSIC, capaces de detectar concentraciones mínimas de gases con gran exactitud, frente a prototipos de bajo coste diseñados por la Universidad de Extremadura, pensados para su despliegue masivo.

Este equilibrio es clave en un país con más de 18 millones de hectáreas forestales, donde la escalabilidad es tan importante como la precisión. Mientras los sensores avanzados ofrecen fiabilidad científica, los económicos permiten cubrir grandes extensiones, lo que podría facilitar la creación de redes de vigilancia continua en todo el territorio.

El suelo también habla: sensores para medir la humedad y anticipar incendios

El proyecto incorpora una dimensión predictiva mediante sensores dieléctricos que miden el estado hídrico del suelo, incluyendo variables como la temperatura, el contenido de agua y el potencial hídrico, directamente relacionadas con la inflamabilidad de la vegetación. Estos dispositivos, desarrollados por el ITEFI-CSIC junto a empresas tecnológicas, permiten anticipar el riesgo de incendio antes de que se produzca la ignición.

En un contexto de cambio climático donde las sequías son cada vez más frecuentes, estudios indican que el riesgo de incendios extremos puede aumentar hasta un 30% en condiciones de baja humedad del suelo, lo que convierte este enfoque en una herramienta clave para la prevención.

El experimento ha contado con la participación de unidades especializadas como la BRIF, EPRIF y EPAIF, junto a centros del CSIC como el ICIFOR-INIA, integrando conocimiento científico y experiencia operativa. Esta colaboración permite validar la tecnología en condiciones reales, algo fundamental en un país donde los incendios generan costes que pueden superar los 1.000 millones de euros en campañas severas. La combinación de ciencia y operativa es clave para desarrollar soluciones aplicables en el terreno.

De detectar incendios a anticiparlos: el gran salto tecnológico

Este equilibrio es clave en un país con más de 18 millones de hectáreas forestales, donde la escalabilidad es tan importante como la precisión

El verdadero avance del proyecto radica en su capacidad para pasar de la detección a la anticipación. Tradicionalmente, los incendios se abordan cuando ya son visibles, pero este sistema permite actuar antes, basándose en datos ambientales y patrones detectados por sensores.

Esto es crucial si se tiene en cuenta que menos del 5% de los incendios concentran más del 80% de la superficie quemada, lo que demuestra que evitar unos pocos grandes incendios puede tener un impacto enorme en la conservación del territorio.

España se enfrenta a incendios cada vez más intensos debido al aumento de temperaturas, la sequía y la acumulación de biomasa. En años críticos se han superado las 200.000 hectáreas quemadas, y la temporada de incendios ya no se limita al verano. Este contexto hace imprescindible el desarrollo de tecnologías capaces de anticipar y reducir el riesgo antes de que el fuego se propague.

El proyecto SenForFire demuestra que la innovación puede desempeñar un papel decisivo en la protección de los ecosistemas, ayudando no solo a reaccionar ante el fuego, sino a adelantarse a él.

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