La demanda de vehículos eléctricos en Europa no responde aún a un interés real del mercado y depende en gran medida de subvenciones públicas y de estrategias de precios que generan pérdidas a los fabricantes. Así lo advierte Stellantis, que alerta de un declive inevitable de la industria automovilística europea si la Unión Europea no revisa su marco regulatorio y fiscal.
El principal obstáculo sigue siendo el precio. A pesar de los avances tecnológicos y de la ampliación de la oferta, los vehículos eléctricos continúan siendo más caros que los de combustión.
Las subvenciones a la compra, las ventajas fiscales y las ayudas a la instalación de puntos de recarga se han convertido en factores decisivos para que muchos conductores den el paso. Cuando estos apoyos se reducen o desaparecen, la demanda se resiente de forma inmediata, como ya se ha observado en varios países europeos.
La demanda de vehículos eléctricos en Europa tensiona la rentabilidad del sector
El grupo automovilístico advierte de pérdidas, márgenes negativos y una competencia china cada vez más fuerte.
El director de operaciones del grupo automovilístico Stellantis en Europa, Emanuele Cappellano, alertó este jueves de la falta de una «demanda natural» de vehículos eléctricos en el mercado de la Unión Europea (UE).
En una entrevista, Cappellano advirtió además de que la industria automovilística europea se encamina hacia un declive «inevitable» si la UE no adapta su marco regulatorio.
Subvenciones, multas y ventas con pérdidas
El directivo de Stellantis subrayó que el crecimiento de las ventas de coches eléctricos depende actualmente de los subsidios públicos o de estrategias de precios que obligan a los fabricantes a asumir pérdidas.
«La demanda solo aparece cuando hay ayudas o cuando los fabricantes reducen precios«, afirmó.
Cappellano explicó que las actuales exigencias regulatorias y fiscales están presionando de forma directa la rentabilidad del sector y aseguró que los fabricantes se ven obligados a comercializar vehículos eléctricos con márgenes negativos para cumplir los objetivos medioambientales.
«La elección hoy es pagar una multa o perder dinero vendiendo vehículos nuevos«, resumió.
Cappellano apuntó al fuerte aumento de los precios de los automóviles como otra de las causas principales del deterioro del mercado europeo desde 2019, que se debe -dijo- al coste de los componentes y de las tecnologías exigidas por la normativa.
En este sentido, cifró en torno al 30 % la diferencia de costes entre un vehículo producido en China y uno fabricado en Europa, debido a la existencia en el país asiático de una de una cadena de suministro plenamente desarrollada, especialmente en ámbitos clave como las baterías y la electrónica; además de por los subsidios públicos.
Por qué Europa no puede competir aún con China
El directivo de Stellantis subrayó que el crecimiento de las ventas de coches eléctricos depende actualmente de los subsidios públicos o de estrategias de precios que obligan a los fabricantes a asumir pérdidas.
«Sin respaldo de la Unión Europea, nunca podremos competir con los fabricantes chinos«, dijo Capellano, quien descartó cierres de plantas en 2026, pero reconoció que el escenario a medio plazo es incierto si no se revierte la pérdida de competitividad del sector.
Con sede en Países Bajos, Stellantis es un grupo automovilístico franco-italiano-estadounidense, fundado el 16 de enero de 2021, tras la fusión de los grupos FIAT-Chrysler Automobiles (FCA) et PSA.
Expertos y asociaciones del sector coinciden en que es necesario un marco de ayudas coherente y predecible, acompañado de inversiones en infraestructuras y una política industrial sólida. Solo así la demanda de vehículos eléctricos podrá consolidarse sin depender en exceso de subvenciones y garantizar una transición ordenada que no ponga en riesgo a la industria europea. Seguir leyendo en MOVILIDAD ELÉCTRICA





















