Sin movilidad eléctrica, en 2050 no habrá neutralidad de carbono

La UE tiene una meta: ser neutral en carbono para el año 2050, tomando medidas paulatinas que se han pactado entre todos los estados miembros. Pero si hay algo que está muy claro es que la movilidad eléctrica es uno de los factores clave para conseguirlo.

Movilidad eléctrica: útil y necesaria

La entrada en vigor el 4 de noviembre de 2016 del Acuerdo de París, que tiene como objetivo limitar el calentamiento global a menos de 2ºC, preferiblemente a 1.5ºC, en comparación con los niveles preindustriales es una meta que va de la mano con la de conseguir que el mundo sea climáticamente neutro en 2050. La Unión Europea lo ha reafirmado mediante el plan ‘Fit for 55. Y la movilidad eléctrica es una de las soluciones para conseguirlo.

A nivel europeo el sector del transporte representa un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero y más del 95% de las de CO2 inducidas por dicho sector se deben al empleo de combustibles fósiles. Según afirman los expertos, los coches eléctricos siguen siendo la solución menos contaminante.

Utilizando un enfoque LCA, basado en el análisis del ciclo de vida, los técnicos sostienen, que conducir coches eléctricos reduce la huella de carbono de sus usuarios entre un 50 y un 70% en promedio, en comparación con la de quienes conducen vehículos propulsados por combustibles fósiles, incluso en los países donde la producción de electricidad depende principalmente del carbón.

Dentro de los planes de la UE está el de que para 2035, dentro del territorio comunitario no se venda ningún vehículo que empleen combustibles fósiles y para 2050 se alcance la neutralidad en carbono. Para ello fomenta especialmente el cambio hacia la movilidad eléctrica, otorgando importantes ayudas a los países miembros.

Coches eléctricos y energías renovables

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Basándose en que, además de que la quema de combustibles fósiles contamina el medioambiente, también mata a miles de personas cada año, la UE propugna que el cambio hacia los coches eléctricos y un sistema de movilidad sostenible integral, pase por ayudar a los usuarios a adquirirlos e invertir en infraestructuras sostenibles que dependan de las energías renovables.

Para la UE el vehículo eléctrico debe acompañar el despliegue de las energías renovables, ya que permitirá equilibrar la distribución eléctrica. De hecho, en Europa ya existen muchas redes de carga para coches eléctricos y electrolineras, que suministran electricidad exclusivamente a partir de fuentes renovables.

Los coches eléctricos ayudarán al modelo económico de la electricidad renovable, especialmente cuando se realizan recargas nocturnas que es cuando hay excedentes de producción. Además, sus baterías podrán almacenar energía y restituirla a la red eléctrica si hay picos de producción o demanda.

Uno de los problemas de los coches eléctricos es deshacerse de sus baterías cuando ya no se pueden usar en movimiento y en el nuevo sistema tendrían una segunda vida en el campo del almacenamiento de energía, ya que podrían emplearse como almacenamiento intermedio para edificios de energía positiva o para el autoconsumo.

La movilidad eléctrica es un elemento clave para alcanzar la neutralidad del carbono y un vehículo imprescindible de la transición energética, puesto que tendrá un rol importante en el desarrollo de las energías renovables, gracias a su enorme capacidad de almacenamiento de energías intermitentes, como la solar y la eólica.

Pero para que dicha transición sea exitosa será necesario:

  • Mantener la asistencia a la adquisición de coches eléctricos hasta que el mercado se afiance.
  • Invertir en infraestructura de carga basada en renovables, señalización, adaptación de vías, etc.
  • Informar exhaustivamente a los usuarios de las ventajas de la movilidad eléctrica y de las energías renovables.
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