El cráter que mató a los dinosaurios guarda rastro de la Edad de Hielo

Científicos han trabajado en la formación de una plataforma frente a la costa este de México en la que excavaron en busca de pistas sobre la destrucción de la vida hace 66 millones de años dentro de los 200 kilómetros de ancho del cráter.

El cráter de Chicxulub (México), situado bajo el agua y producido por el asteroide que exterminó a los dinosaurios, revela hasta qué punto el nivel del mar descendió durante la última Edad de Hielo.

Científicos han trabajado en la formación de una plataforma frente a la costa este de México en la que excavaron en busca de pistas sobre la destrucción de la vida hace 66 millones de años dentro de los 200 kilómetros de ancho del cráter.

Por casualidad, los investigadores encontraron pruebas de que el mar estaba mucho más lejos de la línea de costa actual durante la última edad de hielo, que comenzó hace 110.000 años y terminó hace unos 11.000 años, según ha asegurado el líder de la misión Jaime Urrutia, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias.

De esta forma, mientras que una gran parte del cráter está ahora bajo el Golfo de México, esta no se sumergió durante la Edad de Hielo. «Hemos descubierto una estructura circular en la parte inferior (del mar)», ha señalado Urrutia en un comunicado.

«La única manera de que (tales estructuras) se produzcan es a través de la disolución del carbonato y para disolver debe ser expuesto al aire –ha señalado– Esto demuestra que la península de Yucatán fue literalmente, mucho más grande entre hace 18.000 y 23.000 años, durante la última edad de hielo«.

MESES DE TRABAJO

Geólogos, paleontólogos internacionales y microbiólogos llegaron a la plataforma de Myrtle en el Golfo en abril y trabajaron allí durante dos meses la excavación de 1,5 kilómetros bajo el fondo del mar y la extracción de seis toneladas de roca. Algunos resultados de los estudios se han publicado en la revista Science, pero continúa el análisis en un laboratorio en Bremen, Alemania.

El asteroide de 12 kilómetros de ancho golpeó la Tierra a una velocidad de 30 kilómetros por segundo hace unos 66 millones de años. Su cráter es único en el planeta debido a la formación de ‘anillo de pico’, una elevación circular de 500 metros de altura y con un radio de 30 kilómetros.

La plataforma se ha instalado en más de uno de los picos para estudiar la naturaleza de las rocas y la forma en la que se formaron. Los científicos todavía tienen que explicar cómo el granito y la roca fundida están petrificados en picos. Los primeros resultados muestran que las rocas se movieron hacia arriba «como la gelatina» pero, mientras que la roca estaba fundida, el granito no muestra signos de calefacción, según ha concluido Urrutia.

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