Perro y niño, ‘compañeros de camino’

Arthur, un niño de no más de tres años, y su perro Watson, un precioso perro Shar Pei, salieron a dar un paseo por el campo. En una de las carreteras por las que paseaban, Arthur vio un pequeño charco, y no pudo resistir la tentación de ponerse a jugar en él, pasando una y otra vez sobre el agua, calándose los zapatos. Muy típico de niños.

Mundialmente conocida es la frase ‘El perro es el mejor amigo del hombre’. Y en muchos hechos se ha basado en la historia y en el presente, evidentemente. La lealtad de los perros hacia el ser humano, hacia sus amos, la demuestran casi a diario, con grandes gestos o con pequeños hechos. Este es un pequeño ejemplo nada más, pero muy ilustrativo. Además de emotivo, claro.

Arthur, un niño de no más de tres años, y su perro Watson, un precioso perro Shar Pei, salieron a dar un paseo por el campo. En una de las carreteras por las que paseaban, Arthur vio un pequeño charco, y no pudo resistir la tentación de ponerse a jugar en él, pasando una y otra vez sobre el agua, calándose los zapatos. Muy típico de niños.

Antes de que Arthur se pusiera a pasear, dejó cuidadosamente en el suelo la correa con la que paseaba a Watson. Lo impresionante es que, mientras el chico jugaba con el agua, Watson no hizo un solo amago de irse o moverse. Esperó completamente quieto a que su pequeño dueño y amigo acabara de jugar con el agua. Cuando el niño acabó, recogió la correa y continuó con el paseo.

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