Las abejas aprenden a usar herramientas por observación

Un nuevo estudio, publicado esta semana en la revista Science, demuestra que las abejas son capaces de aprender a usar herramientas simples y resolver problemas complejos mediante la observación, incluso mejorando el método aprendido para ser más eficientes.

La capacidad para mejorar la realización de determinados procesos para obtener recompensas es algo que solo se había demostrado –humanos aparte– en primates, mamíferos marinos y pájaros. Ahora se pueden añadir a los invertebrados a esa lista.

Un nuevo estudio, publicado esta semana en la revista Science, demuestra que las abejas son capaces de aprender a usar herramientas simples y resolver problemas complejos mediante la observación, incluso mejorando el método aprendido para ser más eficientes.

Durante la investigación, dirigida por Olli J. Loukola, de la Universidad Queen Mary de Londres, se ha entrenado a varios grupos de abejorros para que movieran una pelota amarilla sobre una plataforma, desde su borde hasta el centro, donde obtendrían una solución de azúcar como recompensa.

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La tarea era realizada inicialmente por los investigadores, usando abejas de plástico que los abejorros observaban. Así, fueron capaces de aprender el proceso de mover la pelota y recibir el azúcar. Posteriormente organizaron varios grupos de abejorros con los que trabajaron en distintos escenarios.

En busca de la mejor ruta

En un primer escenario, el llamado «escenario social», un grupo entrenado realizaba las tareas frente a otro no entrenado. En un segundo escenario, el llamado «demostración fantasma», otro grupo que no conocía la tarea veía como se movía la pelota mediante el uso de un imán y no por otras abejas.

Los abejorros que habían visto realizar la tarea a otras abejas la replicaron más rápido y con mejores resultados que las que solo la habían aprendido del movimiento con el imán, pero en ambos casos, la observación fue suficiente para que las abejas aprendiesen a resolver el problema.

En un tercer escenario se colocaron tres pelotas en lugar de una. Dos de ellas, las más cercanas al centro, estaban pegadas a la plataforma con pegamento, la tercera, seguía ubicada en el borde. Durante una prueba similar utilizaron pelotas de distintos colores, no solo el amarillo.

El grupo de este escenario intentó realizar la tarea moviendo primero las pelotas más cercanas al centro, incluso aunque fuesen de un color distinto al amarillo, demostrando que las abejas no se limitaban únicamente a replicar el comportamiento de sus hermanas, sino que trataban de mejorarlo y buscaban la mejor ruta para llegar a la recompensa.

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