Ecoturismo en la Amazonía boliviana

Los amantes del turismo alternativo y sostenible tienen la oportunidad de disfrutar de una de las más importantes reservas biológicas del planeta en el albergue de San Miguel del Bala, una comunidad tacana ubicada a unos 460 kilómetros al nordeste de La Paz y bañada por el río Beni, de la cuenca del Amazonas.

El río es la única vía para llegar tanto al poblado tacana como a su albergue desde las vecinas Rurrenabaque o San Buenaventura, a poco más de una hora de paseo en una de las numerosas barcazas de madera con motor fuera borda que a modo de «autobuses fluviales» conectan todas estas localidades.

Las 45 familias tacana que viven en San Miguel de Bala combinan su forma de vida tradicional como pescadores y agricultores con la gestión de su albergue: un conjunto de cabañas ubicadas en un frondoso bosque tropical y construidas con materiales de la zona como caña, hojas de palmera seca para el techo y maderas autóctonas.

Allí los tacana ofrecen al viajero hospedaje, circuitos al interior del Madidi e incluso gastronomía típica como sus deliciosos «pescados a la hoja» envueltos en hojas de la planta conocida como «dunucuabi» y cocinados sobre un suelo de brasas.

También se pueden realizar actividades de intercambio cultural con una comunidad indígena que continúa viviendo en sus chozas de paredes de madera o caña y techos de hojas de «patujú», que no tiene más electricidad que la que proporcionan pequeños generadores y que carece de centro sanitario.

Biter Supa, corregidor de San Miguel de Balas (la máxima autoridad de la comunidad), relató a Efe que la falta de electricidad y de asistencia sanitaria son los principales problemas de los tacanas, que sí disponen sin embargo de agua potable y de una escuela para los cerca de 60 niños del poblado.

En cualquier caso, la idea de los gestores del Parque Nacional del Madidi es dar mayor participación y responsabilidad a las comunidades indígenas que habitan en la zona para combinar la preservación y el desarrollo con proyectos comunitarios sostenibles.

«(Los indígenas) conservan pero también tienen que recibir algo. Hay que dar alternativas económicas a los pueblos indígenas que viven en la zona», dijo a Efe José Luis Howard Ramírez, jefe de Protección del Parque del Madidi.

Además del albergue de San Miguel, existen en la zona varias agencias turísticas autorizadas cuya propiedad o gestión está en manos de indígenas.

La mayoría de estas operadoras radica en Rurrenabaque, la principal localidad de la zona, que recibe a aproximadamente 6.000 turistas al año ya que cuenta con aeropuerto (de pista de tierra) y varios vuelos regulares diarios que la conectan en menos de una hora con La Paz.

Sin embargo no existe una carretera asfaltada que una la llamada «Perla del Beni» con la sede de Gobierno, de manera que el viaje por tierra puede durar entre doce y dieciocho horas para salvar los cerca de 410 kilómetros que separan Rurrenabaque de La Paz.

A pesar de todo, «el turismo es un motor que nos está ayudando muchísimo a mejorar nuestra calidad de vida. Especialmente para los tacana», manifestó Nicolás Janco, de la operadora turística Mashaquipe, quien le pide al Gobierno de Bolivia que se esfuerce más en promocionar el enclave.

Además del negocio turístico, existen otras iniciativas económicas gestionadas por indígenas, algunas consolidadas como la producción de café del Madidi y otras incipientes como un proyecto para comercializar cacao a cargo de la Asociación Amazónica de Chocolates Madidi.

El Parque Nacional del Madidi, creado en 1995, tiene una superficie de 1,8 millones de hectáreas y se ubica entre el noreste del departamento de La Paz y la frontera con Perú.

Las principales etnias indígenas que viven en este espacio natural son los tacana, araonas y lecos, mientras que los principales municipios son Apolo, San Buenaventura, Ixiamas, Pelechuco, Curva, Charazani y Guanay.

La rica biodiversidad del Madidi, donde se han registrado más de mil especies animales y entre 5.000 y 6.000 vegetales, radica en una excepcional orografía, que abarca desde ambientes peri-glaciares en el entorno de la cordillera andina y niveles de sólo 300 metros sobre el nivel del mar.

PNUMA

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