Chernóbil, 40 años después: encuentran lobos mutantes que sobreviven comiendo presas radiactivas… y resisten el cáncer como ningún otro mamífero

Publicado el: 8 de febrero de 2026 a las 08:03
Síguenos
Lobos grises en la zona de exclusión de Chernóbil, expuestos a radiación durante décadas.

Los lobos grises que viven en la zona de exclusión de Chernóbil llevan décadas respirando (y comiendo) un entorno que, en teoría, debería pasar factura. Y, aun así, su población no solo sigue ahí: en algunos sectores es mucho más densa que la de reservas cercanas. ¿Cómo encaja eso con un lugar asociado a radiación y riesgo de cáncer?

Un equipo liderado por la bióloga Cara N. Love y el investigador Shane Campbell-Staton (Universidad de Princeton) lleva años siguiendo a estos lobos con collares que combinan GPS y dosímetros, para estimar cuánto “baño” de radiación acumulan en su vida diaria. En entrevistas y presentaciones científicas recientes, los investigadores plantean que algunos animales podrían estar mostrando señales biológicas compatibles con una mayor tolerancia al daño asociado a la radiación, incluyendo vías relacionadas con la respuesta inmune frente a tumores. En otras palabras: no es que “no haya riesgo”, sino que podrían estar adaptándose mejor de lo esperado en un escenario extremo.



Chernóbil como laboratorio involuntario

Desde el accidente del 26 de abril de 1986, la zona de exclusión se ha convertido, casi sin quererlo, en un campo de estudio sobre vida salvaje bajo estrés crónico. Ya se habían descrito cambios en otras especies, como el caso de la rana arborícola oriental (Hyla orientalis), en la que se ha analizado la relación entre radiación y melanismo (piel más oscura) como posible mecanismo de protección.

También se han estudiado perros que viven dentro y alrededor del área: un trabajo en Science analizó 302 perros y describió poblaciones genéticamente diferenciadas según su proximidad a la central, aunque investigaciones posteriores advierten que no todo se puede atribuir sin más a mutaciones por radiación (hay otros factores como el aislamiento o la estructura familiar).



Qué están mirando en los lobos

Con los lobos, el interés es doble: son depredadores ápice (les llega la radiación “a través” de la cadena trófica) y, además, se mueven mucho, así que su exposición puede variar según zonas y temporadas.

Con los collares, Love explica que el equipo compara perfiles de células inmunitarias y señales de estrés en los lobos de Chernóbil con poblaciones de referencia para entender si hay una “firma” biológica asociada a la exposición. En Europa, el debate sobre la gestión del lobo también ha vuelto a sonar con fuerza, aunque por motivos muy distintos.

Aquí conviene frenar un poco el entusiasmo: estos hallazgos se han difundido sobre todo mediante entrevistas y presentaciones en congresos. Eso significa que la historia está viva, pero aún no es el tipo de evidencia cerrada que te cambia un manual de biología de un día para otro. Y eso se nota.

Lobos de Chernobil |Vídeo: news.com.au

Por qué importa (y qué no hay que asumir)

La idea de fondo es potente: si algunos lobos están manteniendo su funcionalidad pese a una exposición sostenida, entender qué rutas biológicas están implicadas podría ayudar a la investigación del cáncer y de la respuesta al daño por radiación. Pero no es un “antídoto” ni una receta directa para humanos. Entre medias hay años de verificación, comparación con otros animales y, sobre todo, estudios que separen genética, ambiente, dieta, infecciones y ausencia de presión humana.

Y mientras tanto, fuera de Chernóbil, la presión humana sigue siendo una variable clave: desde los lobos “abatidos” en Cantabria hasta la discusión en la UE sobre su estatus, pasando por datos que apuntan a que muchos lobos grises acaban abatidos por causas directas o indirectas. En el fondo, entender cómo se adapta una población salvaje exige mirar tanto la biología como el contexto en el que vive, incluido cómo se relaciona con nosotros, algo que también se ha estudiado en Current Biology.

El estudio ha sido publicado en Cancer Research.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario