Científicos se sumergieron a 5.277 metros bajo el hielo del Ártico e hicieron un descubrimiento especial en la profunda oscuridad

Publicado el: 6 de enero de 2026 a las 12:35
Síguenos
Iceberg gigante en el Ártico sobre el mar, con paredes de hielo y cielo despejado.

En el corazón del océano Ártico, entre Groenlandia y Siberia, un pequeño batiscafo verde y blanco ha hecho historia. El sumergible tripulado Fendouzhe, operado desde el buque de investigación chino Tan Suo San Hao, ha bajado hasta 5.277 metros bajo el hielo marino para explorar directamente la dorsal de Gakkel, una cordillera volcánica sumergida y casi inaccesible.

Durante una campaña de 98 días en aguas heladas, el equipo completó 43 inmersiones científicas, 32 de ellas en la cuenca central del Ártico, donde el hielo cubría más del 80 por ciento de la superficie. Es la primera exploración científica tripulada de esta dorsal y la primera vez que se realizan inmersiones profundas continuas bajo el casquete ártico. ¿Y qué tiene que ver un batiscafo chino perdido en la noche polar con nuestra vida diaria? Mucho más de lo que parece.



Un laboratorio geológico en el fin del mundo

La dorsal de Gakkel forma parte del sistema global de dorsales oceánicas y en este tramo ártico las placas se separan tan despacio que el nuevo fondo marino se abre más lentamente que el crecimiento de una uña, lo que la convierte en un lugar clave para estudiar la formación de la corteza oceánica.

En el sector occidental ya se han identificado fuentes hidrotermales que albergan ecosistemas extraños sin luz solar. La expedición china se ha centrado en la parte oriental, mucho menos conocida, para comprobar si esconde sistemas similares y formas de vida aún no descritas.



Trabajar allí ha obligado a innovar. Fendouzhe se lanzaba al mar a través de claros temporales en la banquisa y, después de varias horas en el fondo, ascendía hasta unos 150 o 200 metros para buscar con cámaras y sonar un hueco en el hielo. Si no lo había, el Tan Suo San Hao abría uno y guiaba al sumergible hasta la salida segura.

La Academia China de Ciencias describe este enfoque como un modelo de “coordinación barco submarino” que permite navegar y emerger con precisión en un océano casi totalmente helado. La misión demuestra que ya es posible hacer ciencia tripulada de forma sistemática en uno de los rincones más remotos del planeta. No es poca cosa.

Muestras de un Ártico que cambia

En las inmersiones, los equipos recuperaron columnas de sedimento, rocas volcánicas, agua profunda y organismos de las profundidades, además de imágenes detalladas de montes y cañones submarinos. Estas muestras pueden revelar ambientes biológicos y geoquímicos nuevos y ayudarán a confirmar si la parte oriental de la dorsal alberga fuentes hidrotermales activas.

Para Xiaoxia Huang, geofísica marina y responsable científica de la campaña, este tramo del Ártico es “la última pieza del puzle” para entender cómo funciona este entorno extremo y encajar lo que ya se sabe de otras zonas de la dorsal.

El interés no es solo geológico. El Ártico es la región que más rápido se calienta del planeta y sus temperaturas aumentan ya casi cuatro veces más deprisa que la media global. Los satélites muestran que la extensión mínima de hielo en septiembre se reduce alrededor de un 12 por ciento por década y que el hielo más viejo ha perdido más del 95 por ciento de su superficie desde los años ochenta.

Menos hielo significa más océano oscuro que absorbe radiación solar y un Ártico que actúa como radiador extra del sistema climático. ¿En qué se traduce eso para quien mira el parte meteorológico a miles de kilómetros? En inviernos más extraños, cambios en las trayectorias de las borrascas y, a largo plazo, subida del nivel del mar que afecta a costas y comunidades de todo el mundo.

Comprender mejor el fondo marino del Ártico es clave para mejorar los modelos climáticos y prever cómo evolucionará este calentamiento. La propia Academia China de Ciencias subraya que los datos obtenidos servirán para estudiar el cambio climático rápido del Ártico, los procesos geológicos de la dorsal de Gakkel y la adaptación de la vida en ambientes polares extremos.

Ahora llega la parte menos vistosa. Los científicos pasarán años analizando las rocas, el agua y los organismos recogidos en las más de cuarenta inmersiones, mientras el Ártico sigue cambiando a toda velocidad. El reloj avanza deprisa y misiones como esta aportan datos esenciales para tomar decisiones climáticas con información sólida.

El comunicado oficial de la misión y sus primeros resultados se ha publicado en Chinese Academy of Sciences.

Imagen autor

ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

Deja un comentario