Dejemos en paz a los murciélagos y habrá menos pandemias

Publicado el: 22 de julio de 2024 a las 06:00
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Dejemos en paz a los murciélagos y habrá menos pandemias

Al igual que el brote de coronavirus del SARS de 2003, la pandemia de COVID-19, aparentemente se remonta a un virus de murciélagos. Si alguien tocó o comió uno de estos animales infectado o estuvo expuesto a sus fluidos corporales de alguna otra manera o si tuvo algún contacto con otra especie que había sido previamente infectada por un murciélago.

Lo cierto es que lo más probable es que nunca lo sepamos. Porque incluso un virus liberado a través de un accidente de laboratorio podría llegarnos por los murciélagos. Lo que importa es que en realidad no necesitamos conocer todos los detalles para actuar.



Se sabe que los murciélagos son reservorios de potenciales zoonosis. Portan una amplia gama de virus que pueden infectar a otras especies, incluidos los humanos. Son una fuente de paramixovirus Hendrar, abia, filovirus Marburg y Nipah. Además de varkios coronavirus como el coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). Y se cree firmemente que los murciélagos de la fruta son una fuente de ébolavirus.

Acuerdo global de sentido común

Los expertos señalan el valor de un acuerdo global por el cual la humanidad acepte dejar en paz a los murciélagos. Todo ello sin temerlos ni tratar de ahuyentarlos o sacrificarlos. Ya que estas actividades solo sirven para dispersarlos y aumentar las probabilidades de un contagio zoonótico. La idea es dejarlos en paz, que tengan los hábitats que necesitan y vivan tranquilos.



Basándose en el célebre refrán: “más vale prevenir que curar”, los autores de un estudio enfatizan que la humanidad simplemente debe tomar los pasos más básicos y de sentido común para reducir el riesgo de incurrir en otra pandemia. Es decir, evitando la interfaz desde donde los virus peligrosos pueden moverse desde los animales hacia las personas. Es decir, que dejemos en paz a los murciélagos y habrá menos pandemias.

“En un mundo globalizado con 8 mil millones de personas, ya no podemos ignorar nuestra interconexión con la vida silvestre y los ecosistemas que nos rodean. Debemos cambiar la relación de la humanidad con la naturaleza si queremos prevenir la próxima pandemia de origen zoonótico. Y eso puede comenzar dejando en paz a los murciélagos”. Esto lo dice la Dra. Susan Lieberman, vicepresidenta de política internacional de WCS.

Recuperar una buena relación con la naturaleza

La relación que la humanidad tiene con la naturaleza, específicamente con la vida silvestre y, en este caso, con los murciélagos en particular, es nefasta. Los costes de implementar los cambios de comportamiento humano que necesitamos para dejar de molestarles son insignificantes, en comparación con los de otra pandemia mundial (que podría ser aún más devastadora).

“Hacer que la humanidad trabaje en colaboración y a escala global sería ideal para solventar la mayoría de los desafíos existenciales que enfrentamos. Desde el calentamiento global y la contaminación ambiental hasta la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas».

«Suena extraño pedir esto, en un momento en el que la colaboración seria, incluso a escala local, a menudo parece difícil de alcanzar”. Eso lo señala Cornell, Profesor de Salud de Vida Silvestre y Política de Salud, Steven A. Osofsky, autor principal del estudio.

Y agrega que: “si podemos dejar de cazar, comer e intercambiar murciélagos. Si no los echamos de sus cuevas. Si mantenemos al ganado alejado de las áreas donde se concentran. Y si podemos dejar de deforestar, degradar (o incluso comenzar a restaurar) sus hábitats naturales, indiscutiblemente podemos reducir las posibilidades de otra pandemia”.

Dejemos en paz a los murciélagos y habrá menos pandemias

Los autores enfatizan que permitir que los murciélagos sobrevivan y prosperen también generará miles de millones de euros en dividendos. Y ello se deberá a los servicios ecosistémicos que brindan estos mamíferos alados. Como el control de mosquitos y otros insectos dañinos, así como la polinización de una amplia gama de cultivos importantes.

Los expertos concluyen que las relaciones de la humanidad con otros tipos de animales merecen un escrutinio minucioso. Pero respetar a los murciélagos y los hábitats que necesitan es realmente el primer escalón para una prevención genuina contra una pandemia. Y después de la pandemia de COVID-19, es seguro que a nadie le apetece repetir una situación similar.

Imagen autor

Sandra M.G.

Redactora de ECOticias.com desde hace más de 10 años, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.

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