El incendio de la Vall d’Uixó arrasa espacios protegidos: las llamas causaron graves destrozos durante el verano en la provincia castellonense. El fuego arrasó varios parajes de enorme riqueza biológica protegidos por las normativas autonómicas y europeas dentro de la comarca.
El avance del grave desastre medioambiental dañó los ecosistemas más antiguos, arruinando extensos bosques mediterráneos y poniendo en alerta a los expertos preocupados por la supervivencia del entorno tras el trágico suceso forestal.
La catástrofe destruyó miles de hectáreas habitadas por numerosas aves rapaces y sus crías indefensas, dejando un terreno expuesto a la erosión con graves secuelas para toda la variada fauna autóctona.
El incendio de la Vall d’Uixó arrasa espacios protegidos: una catástrofe para la naturaleza
El incendio de la Vall d’Uixó arrasa espacios protegidos: ha afectado a espacios de alto valor ecológico integrados en la Red Natura 2000 y en el Parque Natural de la Serra d’Espadà, uno de los enclaves forestales más relevantes de la Comunitat Valenciana, según SEO/BirdLife.
La organización conservacionista y científica informa en un comunicado de que el fuego ha calcinado algo más de 9.500 hectáreas, con un perímetro de 89 kilómetros, afectando directamente a la ZEC y ZEPA Sierra de Espadán, a la IBA (Área Importante para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad) Sierra de Espadán y a cerca de 3.750 hectáreas del Parque Natural de la Serra d’Espadà, lo que supone aproximadamente el 12 % de la superficie total del espacio protegido.
Aunque el fuego no se inició en el corazón del parque natural, su evolución terminó afectando sectores de elevado interés ecológico, por la madurez de sus ecosistemas forestales, agrega.
La flora autóctona duramente castigada
Entre los hábitats afectados se encuentran pinares maduros de pino carrasco, formaciones de matorral y maquia mediterránea, así como alcornocales, aunque en menor medida, uno de los elementos más singulares y valiosos de la Serra d’Espadà.
El incendio de la Vall d’Uixó arrasa espacios protegidos. SEO/BirdLife indica que se localizan las microrreservas de flora Penya del Castell y Penyalba, donde aparecen varios hábitats de interés (como son pastizales mediterráneos, pinares mediterráneos endémicos, o comunidades rupícolas de roquedos silíceos y calizos).
La pérdida de cobertura vegetal en una superficie tan extensa, advierte, incrementará además el riesgo de erosión, especialmente en zonas de pendiente, y puede comprometer la capacidad de regeneración natural en aquellas áreas donde la severidad del fuego haya sido elevada.
La zona ZEPA de Sierra de Espadán es un refugio para las aves
La zona afectada alberga la ZEPA Sierra de Espadán, declarada por la importancia de sus poblaciones de aves rapaces, pudiendo haberse visto afectadas aves como búho real, la culebrera europea, el halcón peregrino, el gavilán común y el cernícalo vulgar.
Además de las rapaces, el incendio ha afectado al hábitat de numerosas especies forestales y de matorral mediterráneo como herrerillo capuchino, agateador común, arrendajo, curruca cabecinegra, curruca capirotada, mirlo común, petirrojo o pinzón vulgar, así como de especies ligadas a mosaicos agroforestales y claros forestales como perdiz roja, abejaruco europeo, alcaudón común y tórtola europea.
El incendio se produjo en plena época de reproducción y dependencia juvenil para muchas especies, por lo que es probable que se haya producido mortalidad directa de ejemplares jóvenes y pérdida de áreas de alimentación fundamentales para el éxito reproductor de la temporada.
La recuperación tras un incendio dura años
SEO/BirdLife recuerda que los impactos de un gran incendio forestal no finalizan con la extinción de las llamas y que la recuperación ecológica de espacios tan extensos requerirá años de seguimiento y actuaciones basadas en criterios científicos.
La organización considera prioritario evaluar la severidad real del incendio y su impacto sobre los hábitats protegidos; identificar posibles afecciones a especies amenazadas; evitar actuaciones de restauración agresivas que dificulten la regeneración natural de los ecosistemas mediterráneos y prevenir procesos erosivos y la degradación posterior del suelo.
Pide también que se refuerce el seguimiento de la biodiversidad en las zonas afectadas durante los próximos años y se impulse una gestión forestal preventiva que favorezca paisajes más resilientes frente a incendios de gran magnitud.
Diversos especialistas exigen evitar medidas agresivas, priorizar la evaluación minuciosa de los daños y aplicar un plan preventivo muy riguroso que devuelva gradualmente el equilibrio natural a las zonas castigadas.



