El misterioso pez que está emergiendo de las profundidades

Publicado el: 29 de enero de 2026 a las 20:43
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Pez remo Regalecus glesne nadando en aguas profundas con su característica aleta dorsal roja.

El 9 de febrero de 2025, un grupo de turistas estadounidenses que paseaba por la playa El Quemado, en Baja California Sur, se topó con una escena poco habitual incluso para un destino acostumbrado a ver ballenas y tiburones. A unos metros de la orilla, un pez remo de cuerpo plateado y largo como una cinta nadaba desorientado en aguas someras antes de quedar varado en la arena.

En el vídeo, grabado por Robert Hayes y difundido por varias cadenas y redes sociales, se escucha a un hombre exclamar “esto es increíble, es el más pequeño que he visto” mientras intenta devolver al animal al mar. Lo logran varias veces, pero el pez vuelve una y otra vez hacia la orilla, señal probable de que estaba herido o muy débil.



Para entender por qué esta imagen ha dado la vuelta al mundo conviene saber quién es este visitante. El pez remo o Regalecus glesne es el pez óseo más largo conocido. Puede superar los 10 metros de longitud y vive normalmente entre unos 200 y 1000 metros de profundidad, en la penumbra del océano, muy lejos de las playas turísticas. Su cuerpo es plano y plateado, coronado por una aleta dorsal roja que recorre toda su longitud, y tiene una boca pequeña sin dientes visibles con la que filtra pequeños crustáceos y plancton.

El pez remo emerge de las profundidades | Vídeo: ALLPE

Con este aspecto casi de “serpiente marina” no sorprende que el pez remo arrastre siglos de leyendas. En Japón se le conoce como “mensajero del palacio del dios del mar” y en medio mundo se ha popularizado el apodo de “pez del fin del mundo”. La creencia más extendida dice que cuando aparece cerca de la superficie anuncia un gran terremoto o un tsunami. Ocurrió algo así tras el desastre de Tohoku de 2011, cuando se documentaron numerosos ejemplares en las costas japonesas y la historia se disparó en los medios.



La pregunta que muchos se hacen es inevitable. ¿Significa la aparición de este pez en Baja California Sur que se acerca un gran seísmo en México? La respuesta, según la ciencia, es que no. Un análisis estadístico publicado en 2019 por un equipo japonés revisó más de trescientas apariciones de peces de aguas profundas y más de doscientos terremotos de magnitud igual o superior a 6 en Japón, y apenas encontró un caso que pudiera considerarse coincidencia razonable. Los autores concluyeron que no se puede confirmar ninguna relación entre estos avistamientos y la actividad sísmica, y que el vínculo pertenece más al terreno del folclore que al de las señales geológicas.

Si no anuncia terremotos, queda otra cuestión en el aire. ¿Por qué un animal acostumbrado a vivir cientos de metros bajo la superficie acaba casi a los pies de los bañistas? El Florida Museum y otras instituciones señalan que los peces remo solo se ven en aguas poco profundas cuando están heridos o muriendo, y que muchas varas de esta especie llegan ya sin vida a la playa. Además, se sabe que fuertes corrientes y tormentas pueden empujarlos desde la zona mesopelágica hacia la plataforma continental.

En los últimos años, científicos de centros como Scripps Institution of Oceanography han observado un aumento de apariciones de peces de aguas profundas cerca de la superficie y relacionan parte de este patrón con cambios en las condiciones del océano, incluidos episodios de El Niño y La Niña que alteran corrientes, temperatura y disponibilidad de alimento. A mayor escala, informes del IPCC recuerdan que el calentamiento del océano, la acidificación y la pérdida de oxígeno ya están desplazando los rangos de muchas especies marinas y obligándolas a cambiar de hábitat o de profundidad. No hay pruebas de que el pez de El Quemado sea un “síntoma directo” de este proceso, pero sí encaja en un océano que se está volviendo más inestable y difícil de predecir.

Conviene también rebajar la imagen de monstruo. El pez remo no es peligroso para las personas, no tiene dientes ni mandíbulas de depredador y se alimenta de presas diminutas que filtra del agua. Organizaciones como Oceana recuerdan que se trata de un animal frágil, adaptado a la presión y oscuridad de las grandes profundidades, que sufre mucho fuera de ese entorno. Si te lo encontraras nadando, sería más un gigante tímido que un villano de película.

La escena del vídeo, con varias personas intentando empujar al animal mar adentro, abre otra reflexión. ¿Qué deberíamos hacer si nos encontramos con un animal marino varado o en apuros en la orilla? Las redes de respuesta a varamientos recomiendan algo que va contra el impulso inicial. Mantener la distancia, evitar aglomeraciones, no intentar arrastrarlo ni devolverlo al agua a la fuerza y avisar cuanto antes a los equipos especializados de rescate o a las autoridades locales. Esa combinación de calma y aviso rápido aumenta las posibilidades de que el animal reciba atención adecuada y reduce el estrés al que ya está sometido.

En el fondo, este “pez del fin del mundo” que ha elegido una playa mexicana muy visitada nos recuerda algo más sencillo y menos apocalíptico. Nuestros mares siguen llenos de criaturas casi desconocidas que rara vez vemos, y cada aparición en la orilla es una ventana a ese mundo oculto que depende de un océano sano. Cuidar de las aguas costeras, reducir la contaminación y apoyar una pesca responsable son decisiones muy terrenales que pesan mucho más en el futuro del planeta que cualquier presagio.

El estudio científico que analiza la supuesta relación entre las apariciones de peces de aguas profundas y los terremotos se publicó en 2019 en el Bulletin of the Seismological Society of America.

Foto: Natusfera

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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