Espeluznantes datos de la caza furtiva

La caza furtiva es una lacra mundial que mueve muchos millones, pero cuyas consecuencias son realmente nefastas, especialmente para los animales involucrados, pero también para las personas, los ecosistemas y el medioambiente en general.

Más muertos que vivos

Por cada pangolín que llega vivo a destino quedan por el camino unos cuantos que mueren asfixiados dentro de maletas o a causa de la medicación que les dan, para que no hagan ruido ni se muevan. Lo mismo ocurre con las aves exóticas, los búhos, las serpientes o los cachorros de mamíferos (monos, felinos, civetas, coatíes y un largo etc.).

Para poder traficar con una cría de orangután o de slow loris, primero hay que asesinar a su madre, puesto que es imposible quitárselo si no se la mata; la mayoría de los bebés muere mucho antes de llegar a su destino. Y a la mayoría de los que sobreviven, para que no muerdan se les arrancan los dientes y para que no arañen se les extirpan las garras, además de condenarles a vivir entre rejas el resto de sus vidas.

Peligrosos

Entre los espeluznantes datos de la caza furtiva, está el de que además de ser ilegal, el tráfico que se deriva de la caza furtiva puede resultar muy peligroso. Ya lo dijo hace años Frank Cuesta: el tráfico ilegal de serpientes a España acabará en una desgracia, aludiendo a la comercialización de especies venenosas que pueden matar a la gente.

Vectores patológicos

El tráfico ilegal de vida silvestre producto de la caza furtiva es un grave problema de alcance internacional por varias razones, además de por qué se ponen en peligro las especies clave y se los lleva al borde de la extinción. Uno de los riesgos más graves asociado a el traslado de este tipo de animales es la probabilidad de que sean vectores de transmisión de enfermedades.

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Y no solo portan patologías que pueden infectar a otros animales y causar estragos en la fauna y flora locales, sino que son focos de infecciones zoonóticas, puesto que los animales pueden transmitir ciertas enfermedades a los seres humanos, como ha sucedido con la gripe aviar y la COVID19.

Daños económicos

Otro de los espeluznantes datos de la caza furtiva, es que el tráfico de animales y de partes de los mismos resulta muy peligroso, ya que carecen de controles sanitarios, pero además son una competencia desleal y perniciosa para los productos similares, que sí están dentro de la legalidad. Además, lo ilegal fomenta la demanda.

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