Hallan el “eslabón perdido” bajo Málaga: conectan dos simas en la Sierra de las Nieves y nace la mayor supercueva de Andalucía con 26,4 km y 955 metros de desnivel

Publicado el: 12 de enero de 2026 a las 10:27
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Espeleólogos con linternas dentro de una gran cueva, iluminando las paredes rocosas en una cavidad subterránea.

El subsuelo de la Sierra de las Nieves, en Málaga, acaba de ganar una nueva escala. El Grupo de Exploraciones Subterráneas de la Sociedad Excursionista de Málaga (GES de la SEM) ha verificado la conexión física entre la Sima del Nevero (TO 39) y la Sima del Aire (TO 61), dos cavidades que, unidas, configuran el denominado “Complejo Nevero-Aire”. El sistema suma 26.445 metros de desarrollo y alcanza un desnivel máximo de 955 metros, lo que lo convierte en el mayor entramado subterráneo documentado en Andalucía y en uno de los más extensos de España. 

La unión se localizó el 26 de septiembre, según las informaciones difundidas por entidades del entorno y medios locales, y culmina una hipótesis perseguida durante décadas por los equipos que han topografiado, revisado y depurado las poligonales de ambas simas. La idea de un “eslabón perdido” no alude a una metáfora gratuita, sino a una conexión pendiente de demostrar sobre el terreno, metro a metro y con criterios de cartografía espeleológica. 



Treinta años bajo tierra en un parque joven

El hallazgo se produce, además, dentro de un parque nacional de reciente declaración. La Sierra de las Nieves fue declarada parque nacional en 2021 y cuenta con una superficie total de 22.979,76 hectáreas, con una zona periférica de protección aún mayor y un amplio ámbito socioeconómico asociado. Esta condición obliga a extremar la protección del medio, también bajo tierra, donde los ecosistemas son más frágiles y cualquier intervención deja huella durante mucho tiempo. 

En ese contexto, la dirección del espacio protegido recuerda que la espeleología requiere autorización previa, tanto por seguridad como por conservación. No es una formalidad. En cavidades de gran desnivel, la logística de rescate es compleja y el riesgo aumenta con la profundidad. Al mismo tiempo, el subsuelo alberga hábitats sensibles, con fauna adaptada a la oscuridad y a la estabilidad climática



La dimensión pública del descubrimiento también ha activado el discurso institucional. El presidente de la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de las Nieves y alcalde de Istán, José Miguel Marín, ha destacado “la importancia de protegerlo y difundirlo con orgullo y responsabilidad”, un equilibrio difícil cuando un hallazgo científico empieza a leerse también como oportunidad turística. 

Qué significa una “supercueva” en términos científicos

Llamarla “supercueva” es una simplificación útil para el lector, pero el término relevante para los especialistas es otro. Se trata de un sistema kárstico con gran desarrollo, una red de conductos y galerías excavados por el agua durante tiempos geológicos, que ayuda a comprender la historia del macizo y su funcionamiento hidrológico. La Sierra de las Nieves, por su complejidad geológica y su diversidad de hábitats, ya es un enclave singular en la red de parques nacionales. 

En España existen referencias comparables en longitud total, aunque con contextos geográficos distintos. El complejo de Ojo Guareña, en Burgos, es citado por instituciones autonómicas y provinciales como una red que supera los 110 kilómetros de galerías documentadas, lo que ilustra el salto de escala entre el sistema malagueño (26,4 kilómetros) y los grandes “gigantes” peninsulares. Esa comparación, sin embargo, no resta valor a Nevero-Aire. En espeleología, la magnitud no se mide solo por la longitud, sino por el potencial científico, la dificultad técnica y el grado de conocimiento real que se consigue consolidar con topografía precisa. 

El mapa aún no está cerrado

Una de las claves del anuncio es que el complejo puede seguir creciendo. El GES ha señalado que el sistema tiene “un potencial que podría superar los 50 kilómetros” si llega a conectarse con otras grandes cavidades cercanas, entre ellas la Cueva del Agua (TO 36). Esa posibilidad abre una segunda etapa, menos mediática, pero más exigente, la de demostrar nuevas conexiones con el mismo rigor con el que se ha demostrado esta. 

En una entrevista radiofónica, el espeleólogo Rogelio Ferrer, integrante del GES, resumía la sensación del equipo con una frase que se repite entre quienes exploran grandes sistemas. “Es solo el principio”, decía, y describía el hallazgo como una “caja de Pandora” recién abierta, en alusión al volumen de trabajo que se abre ahora para entender el conjunto y documentarlo. 

La historia inmediata del Nevero-Aire se jugará, por tanto, en dos tableros. Uno es el científico, con exploración, topografía y divulgación técnica. El otro es el de la gestión pública, con autorizaciones, conservación y un control fino del impacto humano, especialmente si la etiqueta de “supercueva” dispara la curiosidad y el reclamo turístico. En un parque nacional que se define por su diversidad biológica y por la complejidad de su sustrato, el subsuelo no es un decorado, sino parte del patrimonio natural que se protege.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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