La carabela portuguesa aumenta su presencia en el Cantábrico: el calentamiento de las aguas marinas y la alteración de los flujos oceánicos han acelerado la aparición estival de las falsas medusas en los arenales del norte peninsular durante las últimas campañas.
Este fenómeno, cada vez más recurrente en el Golfo de Vizcaya, responde a las transformaciones ambientales más profundas que empujan a estas criaturas flotantes desde alta mar hacia la línea del litoral.
Aunque estos organismos dependen de la brisa para desplazarse, sus potentes toxinas representan un riesgo real para los bañistas al provocar severas reacciones cutáneas e inflamaciones que requieren atención médica.
La carabela portuguesa aumenta su presencia en el Cantábrico y causa alarma entre los bañistas
La llegada de ejemplares de carabela portuguesa a la costa del Cantábrico en verano se está adelantando y además aumenta su número en los últimos años por los efectos del cambio climático, según explicó el biólogo y antiguo director del Museo Marítimo del Cantábrico, en Santander, Gerardo García Castrillo.
Las corrientes están siendo determinantes en el aumento de llegadas de carabelas portuguesas a la costa del Cantábrico y también la climatología, que está influyendo en el aumento de la temperatura del agua.
«Se desencadena todo en paralelo. Entre que estamos viendo ya cambios climáticos, más la temperatura del agua, que está altísima este verano, se ocasiona que las masas de agua donde habita la carabela portuguesa se desplacen y entren en el Golfo de Vizcaya«, explicó García Castrillo.
Es un fenómeno que está yendo a más, señala, porque antes se veía menos cantidad de esta especie. «Ahora entran más frecuentemente y más cantidad«, incide.
Parece una medusa pero no lo es
La carabela portuguesa es un organismo colonial y, pese a tener una apariencia similar a la de una medusa no lo es, aunque sí causa picaduras que pueden provocar dolores y llegar a derivar en otras complicaciones graves.
Está formada por una vela gelatinosa que le permite surcar el agua impulsada por los vientos, las mareas y las corrientes marinas, mientras que de su cuerpo central cuelgan tentáculos.
Se mueven desde el Atlántico para entrar en el Cantábrico. Y, al alimentarse de macroplancton y organismos pequeños que habitan en capas superficiales del agua, se mueven con esas masas porque ellas, de por sí, no tienen capacidad natatoria.
Apariciones cada vez más frecuentes
Aunque hay datos históricos de la presencia de carabelas portuguesas en el Cantábrico, en los últimos años ha aumentado por el efecto del cambio climático, sostiene García Castrillo.
Además, se ha adelantado su llegada, porque antes se producía a finales de agosto o septiembre y, sin embargo, son ya varias las semanas en que se han visto estos ejemplares en las playas de Cantabria y del norte.
La previsión es que la llegada de ejemplares de carabela portuguesa a la costa cantábrica en verano vaya a más. «De hecho, la climatología del Cantábrico está cambiando mucho y todo esto va ocasionando cambios de corrientes, ocasionará cambios en la fauna y a largo plazo, lógicamente, cambios en las comunidades«, concluye García Castrillo.
Los especialistas anticipan que la tendencia continuará al alza, transformando de forma paulatina los ecosistemas locales y adelantando semanas el calendario habitual de avistamientos en las playas cantábricas.



