Naturaleza

Los castores combaten la sequía y ahorran millones en Europa con sus presas

Una especie que estuvo desaparecida durante unos 150 años está transformando humedales en Chequia: sus presas almacenan agua, crean refugios para otras especies y pueden sustituir costosas obras de ingeniería.

Los castores combaten la sequía y ahorran millones en Europa con sus presas

Los castores combaten la sequía y ahorran millones en Europa: estos mamíferos acuáticos alteran los cauces fluviales mediante las barreras naturales, generando reservas de agua vitales que frenan el impacto directo de los períodos prolongados sin lluvia en el continente.

Su actividad biológica no solo estabiliza el flujo hídrico regional, sino que reduce drásticamente el gasto público en infraestructura al asumir las tareas más complejas de ingeniería ambiental sin coste financiero.

La capacidad de estos roedores para regenerar los mantos freáticos demuestra el valor económico real que ofrece la fauna silvestre cuando se le permite actuar libremente en los ecosistemas degradados.

Integrar su presencia en la planificación territorial requiere equilibrar las necesidades agrícolas con las soluciones biológicas, garantizando un modelo sostenible de convivencia que beneficie tanto al entorno como a las finanzas urbanas.

Los castores combaten la sequía y ahorran millones en Europa creando humedales

Donde los humanos observamos un arroyo, los castores pueden encontrar material para transformar completamente el paisaje. Sus diques frenan el agua y favorecen la formación de pozas y humedales, modificando la dinámica hídrica de su entorno.

Esa capacidad adquiere especial valor durante periodos secos. Tras un invierno y un verano caracterizados en Chequia por escasas precipitaciones y temperaturas extremas, numerosos arroyos y estanques han registrado niveles preocupantemente bajos.

La Agencia para la Conservación de la Naturaleza (AOPK) destaca precisamente la importancia de estructuras capaces de retener agua. Las presas construidas por estos roedores pueden contribuir a conservarla allí donde, sin obstáculos naturales, escaparía rápidamente aguas abajo.

Una especie desaparecida durante 150 años regresa como aliada

El éxito actual resulta todavía más sorprendente por la historia del castor europeo. La persecución humana contribuyó decisivamente a su desaparición regional: su piel, carne y el denominado castóreo fueron recursos aprovechados durante siglos.

Tras permanecer ausente durante aproximadamente 150 años, la especie comenzó a recuperar territorio checo a finales del siglo XX. Actualmente se calcula una población de entre 10.000 y 15.000 ejemplares.

Incluso los alrededores de Praga albergan cientos de ellos. El cambio refleja tanto la recuperación de hábitats adecuados como una nueva consideración social y legal hacia una especie que anteriormente fue explotada hasta desaparecer.

Una presa de castor puede generar servicios valorados en 85.000 euros

Poner precio al trabajo de un animal resulta complejo, pero permite comprender la dimensión económica de los servicios ecosistémicos.

Investigadores de la Universidad Agrícola de Praga y la AOPK estudiaron diez humedales originados por estos roedores.

Sus cálculos relacionan el agua retenida y el carbono almacenado en los humedales estudiados con el coste que tendría conseguir prestaciones comparables mediante intervenciones humanas.

En determinados casos, el valor conjunto asociado a una presa y su humedal alcanza aproximadamente 85.000 euros. La cifra muestra que conservar biodiversidad puede generar beneficios económicos que permanecen invisibles mientras funcionan correctamente.

Dos familias hicieron gratis una obra valorada en 1,2 millones

El caso más espectacular ocurrió en los montes Brdy, al oeste de Chequia. Allí, dos familias de castores construyeron una serie de diques y revitalizaron un espacio húmedo prácticamente por su cuenta.

El Estado tenía en marcha un complicado procedimiento administrativo para ejecutar una actuación de ingeniería con objetivos similares. Su coste previsto alcanzaba al menos 1,2 millones de euros.

Los animales se adelantaron. Su actividad produjo la transformación perseguida y permitió evitar aquella inversión.

El episodio convirtió al castor en un ejemplo excepcional de cómo la restauración basada en procesos naturales puede complementar determinadas intervenciones humanas.

Sus presas también crean refugios para otras especies

El beneficio no termina en almacenar agua. Al inundar pequeñas superficies y modificar los cauces, los castores generan un mosaico de aguas tranquilas, vegetación húmeda, madera muerta y nuevas orillas.

Estos ambientes pueden proporcionar hábitats para anfibios, aves, peces y numerosos invertebrados. Además, ralentizar determinados flujos puede contribuir a reducir la erosión y aumentar la complejidad ecológica del paisaje.

En el arroyo de Stepanovice, en el sur de Moravia, la presencia de castores ha contribuido a mantener agua durante un verano especialmente castigado por la sequía y las altas temperaturas.

El gran desafío es conseguir que humanos y castores compartan territorio

La historia tiene una cara menos sencilla. Un castor no diseña sus presas según los límites de una propiedad. Puede inundar terrenos, roer árboles y alterar riberas, provocando conflictos con agricultores, propietarios e infraestructuras.

Por eso, los castores combaten la sequía y ahorran millones en Europa, pero no pueden considerarse una solución automática aplicable en cualquier lugar. Identificar zonas compatibles con su actividad resulta fundamental.

El siguiente paso consiste en encontrar mecanismos para que conservarlos también resulte viable para quienes gestionan el territorio. 

Compensaciones, incentivos y planificación pueden ayudar a convertir posibles conflictos locales en una estrategia de adaptación beneficiosa para el conjunto de la sociedad.

El regreso del castor europeo encierra una poderosa paradoja. Después de que la actividad humana contribuyera a hacerlo desaparecer durante generaciones, ahora necesitamos algunas de sus capacidades para afrontar un paisaje cada vez más vulnerable a sequías, calor y pérdida de humedales.

Los castores combaten la sequía y ahorran millones en Europa porque hacen algo extraordinariamente sencillo: permiten que el agua permanezca más tiempo en el territorio. Aprender dónde dejarles trabajar puede convertirse en una de las formas más sorprendentes de aprovechar la naturaleza para reparar la propia naturaleza.

Los castores combaten la sequía y ahorran millones en Europa: te lo contamos en 30 segundos

¿Cómo ayudan los castores a combatir la sequía?

Sus presas ralentizan el agua y favorecen la aparición de pozas y humedales, aumentando la capacidad del paisaje para conservar agua durante periodos secos.

¿Cuánto dinero puede ahorrar una presa construida por castores?

Depende completamente del lugar. En los humedales estudiados en Chequia se estimaron servicios asociados al agua retenida y al carbono de alrededor de 85.000 euros en determinados casos.

¿Es verdad que unos castores ahorraron una obra de 1,2 millones de euros?

Sí. En los montes Brdy, dos familias de castores realizaron una transformación mediante diques cuyo efecto hizo innecesaria una obra proyectada que habría costado al menos 1,2 millones de euros.

¿Cuántos castores hay actualmente en Chequia?

La población se estima entre 10.000 y 15.000 castores, y algunos cientos viven incluso en los alrededores de Praga.

¿Por qué desaparecieron los castores de Europa?

No desaparecieron completamente de Europa, pero sí fueron exterminados en numerosas regiones por factores como la caza por su piel, carne y castóreo y la transformación de sus hábitats.

¿Las presas de castores son buenas para otros animales?

Pueden crear y mantener humedales y hábitats acuáticos aprovechados por anfibios, aves, peces, invertebrados y otras especies, aumentando la diversidad ambiental del territorio.

¿Los castores pueden causar problemas a agricultores y propietarios?

Sí. Pueden inundar terrenos, cortar árboles o modificar cauces y riberas. Por eso, su recuperación requiere planificación y medidas que permitan compatibilizar conservación y aprovechamiento económico.

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