Se desconoce el estado de conservación del 90 % de los insectos y arácnidos de Norteamérica

Publicado el: 3 de marzo de 2026 a las 10:42
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Imagen representativa que ilustra que se desconoce el estado de conservación del 90 % de los insectos y arácnidos

Se desconoce el estado de conservación del 90 % de los insectos, y la cifra sacude más que cualquier fobia colectiva. Un nuevo estudio científico revela que la inmensa mayoría de estas especies —junto a los arácnidos— no ha sido evaluada ni cuenta con medidas de protección claras.

El hallazgo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, pone cifras al vacío de información que rodea a uno de los pilares invisibles de los ecosistemas: los organismos que polinizan, reciclan nutrientes, controlan plagas y sostienen la cadena alimentaria.



Se desconoce el estado de conservación del 90 % de los insectos en Norteamérica

Un estudio alerta de que casi 9 de cada 10 especies en Norteamérica no tienen evaluación ni protección, pese a ser esenciales para la vida en la Tierra.

Un estudio dirigido por la bióloga y entomóloga Laura Figueroa, de la Universidad de Massachusetts Amherst, compiló el inventario más completo de insectos y arácnidos de Norteamérica hasta la fecha, identificando 99,312 especies en Estados Unidos, Canadá y el norte de México.

Los hallazgos son contundentes: el 88.5% carece de estatus de conservación y el 75.3% nunca ha sido evaluado en cuanto a riesgo de extinción. Lo que deja sus tendencias poblacionales en gran medida desconocidas.



No hacen ruido mediático. No generan simpatía masiva. Pero sostienen la vida tal y como la conocemos. Se desconoce el estado de conservación del 90 % de los insectos, una cifra que revela un vacío científico y político de enormes dimensiones.

El “apocalipsis” silencioso que no estamos midiendo

El estudio, liderado por la bióloga y entomóloga colombiana Laura Figueroa, profesora en la Universidad de Massachusetts en Amherst, ha recopilado el listado más completo hasta la fecha de insectos y arácnidos en Norteamérica.

Tras revisar literatura científica, contactar con instituciones y cruzar bases de datos oficiales, el equipo logró identificar 99.312 especies en Estados Unidos, Canadá y el norte de México.

El resultado es inquietante: el 88,5 % de esas especies no tiene ningún estatus de conservación. Es decir, no sabemos si están estables, en declive o al borde de la desaparición. Además, el 75,3 % ni siquiera ha sido evaluado respecto a su riesgo de extinción. “No tenemos ni idea de cómo les va en la naturaleza”, advierte Figueroa.

El problema no es menor. Insectos y arácnidos cumplen funciones ecológicas críticas: reciclan nutrientes, sirven de alimento a vertebrados, controlan poblaciones de otras especies, polinizan cultivos e incluso actúan como indicadores de calidad del agua y del aire. Sin ellos, la maquinaria ecológica se detiene.

Mariposas visibles, arañas olvidadas

Sin embargo, la investigación detecta un sesgo evidente: las especies más estudiadas son aquellas vinculadas a la calidad del agua, como los tricópteros. O las más llamativas, como mariposas y libélulas. La protección legal también sigue esa lógica estética.

Solo el 5,3 % de los insectos y arácnidos considerados en peligro en su área de distribución está protegido por leyes estatales en Estados Unidos. Y la mayoría de esos casos corresponde a especies grandes y coloridas. Las arañas, por ejemplo, quedan prácticamente fuera de cualquier esquema de conservación.

Extractivismo y menor protección ambiental

El estudio también identifica un patrón político: los estados con mayor dependencia de industrias extractivas tienden a proteger menos estas especies. En cambio, aquellos con mayores niveles de educación ambiental muestran más medidas de conservación activas.

Mientras tanto, el debate público sigue hablando del “apocalipsis de los insectos” sin contar con datos suficientes para dimensionarlo con precisión. La advertencia de los investigadores es clara: sin información no hay protección. Y sin protección, los ecosistemas pierden estabilidad.

Puede que no nos gusten. Puede que generen miedo o rechazo. Pero son un pilar invisible de la salud del planeta.

Estas especies desempeñan funciones ecológicas esenciales, desde el reciclaje de nutrientes y la polinización hasta el control de plagas y el alimento de vertebrados, manteniendo el equilibrio de los sistemas naturales.

La investigación destaca el sesgo en las iniciativas de protección. Las especies más vistosas reciben atención, mientras que las arañas son ampliamente ignoradas. Los estados que dependen de las industrias extractivas tienden a implementar menos medidas de conservación. Seguir leyendo en ECO AMERICA

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