La Carta de Sostenibilidad de Cetáceos, finalista de los premios de la Organización Mundial del Turismo

Más de 100.000 ballenas, delfines, focas y tortugas quedan atrapadas cada ano en redes de pesca, palangres u otros artilugios de pesca perdidos o abandonados. Fabricados con plástico, pueden tardar siglos en biodegradarse (hasta 600 años), ocasionando importantes daños en el medio marino. Se estima que entre 600.000 y 800.000 toneladas de equipos fantasma ingresan al océano cada año, una cifra que algunos expertos califican incluso de conservadora.

También las aves se ven afectadas, ya que reúnen restos de redes para fabricar sus nidos, con el riesgo de enredarse en los mismos. Los arrecifes de coral son otras de las víctimas de este fenómeno, ya que liquida productos del mar que, de otra forma, formarían parte de las capturas mundial, ocasionando pérdidas millonarias.

En 2015, la Iniciativa Global contra las Redes de Pesca Fantasma aglutinó la colaboración de gobiernos, corporaciones del sector privado, de la industria pesquera y organizaciones no gubernamentales para abordar el problema de las artes de pesca perdidas y abandonadas, formando parte de la misma la campaña Mares Limpios, lanzada en 2017.

Buenas prácticas

La iniciativa promueve un Marco de Mejores Prácticas para la Gestión de los Equipos de Pesca a nivel mundial, recomendando soluciones para prevenir y mitigar los impactos de los artes perdidos en toda la cadena: desde los fabricantes de equipos hasta los operadores portuarios, dando cuenta de estudios de casos sobre cómo se han logrado cambios en los programas de reciclaje de redes, la recuperación de redes abandonadas y las políticas de gestión de la pesca.

Algunas de las soluciones contemplan la posibilidad de marcar los aparejos de pesca en la fase de fabricación, promover el desarrollo de trampas de pesca biodegradables y fomentar, a través del ecodiseño, el reciclaje de los plásticos utlizados por la industria pesquera. También se indica que los fabricantes podrían ofrecer incentivos e instalaciones para que los pescadores devuelvan sus equipos al final de su vida útil integrándolos en la economía circular. Recolectar redes, líneas, trampas y anzuelos que se mueven por las aguas de los mares para poder reciclarlos constituye otra de las actividades de este programa. Ya hay experiencias en este sentido.

Es el caso de la empresa danesa Plastix Global, que los convierte en gránulos de plástico, tokens de plástico para festivales o supermercados y artesanía local. Por su parte, el proyecto Net Positiva proporciona a los pescadores puntos de eliminación para los equipos usados, fabricando a partir de los mismos gafas de sol, sillas y patinetas. La elaboración de hilo de nylon a partir de equipos fantasma para crear ropa deportiva, trajes de baño, ropa interior y alfombras es otra posibilidad.

La Iniciativa Global trabaja con un objetivo claro: que en el año 2030 el tonelaje global del equipo que se pierde en el océano anualmente sea igual o menor que la cantidad de equipo que se recupera, reutiliza y recicla.

Para más información: Sogama

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