Alemania, más verde que nunca

Los 11 contenedores Castor con basura altamente radioactiva, producida por centrales atómicas alemanas y ahora procesada y devuelta al país por Francia, ya están en territorio alemán. Entre 50.000 y 20.000 manifestantes, según las cifras de los organizadores y las de las fuerzas del orden, así como unos 600 tractores, han batido en Dannenberg – cerca de las instalaciones de Gorleben, a donde se dirige el convoy atómico – los récords de participación en protestas antinucleares en Alemania.

A pesar de los llamados a la manifestación pacífica, se produjeron enfrentamientos violentos. Los agentes emplearon bastones y spray de pimienta contra unos 150 manifestantes, informó la agencia dpa. Alrededor de 17.000 efectivos se movilizaron para garantizar la seguridad del transporte. Un arduo debate se ha desplegado entre el Gobierno y la oposición.

Varios de sus enemigos políticos retaron a la canciller, Angela Merkel, a presentarse ante los manifestantes en Gorleben. Merkel, por su parte, criticó las protestas y las calificó de “delito”. Los jefes del partido de Los Verdes, Claudia Roth y Cem Özdemir, se sumaron a las movilizaciones y llamaron a realizar sentadas para bloquear el paso de los residuos radioactivos.

Los Verdes ganan

En este marco, Los Verdes batieron este fin de semana su propio récord en las encuestas de intención de voto, con un 22 por ciento de popularidad. Es la séptima vez en este año, según las mediciones del instituto Infratest dimap. Para quienes cuentan entre 45 y 59 años, así como para votantes con bachillerato vencido, los ecologistas aparecen como el partido más fuerte, con 31 y 36 por ciento de aceptación respectivamente.

Una parte de estos simpatizantes serán probablemente partidarios originales de esta formación, surgida al calor del movimiento antinuclear de fines de los años 70. Pero otros no. Pues entre proyectos de modernización infraestructural y debates sobre integración multicultural y política energética, las filas ecologistas parecen haber ganado terreno entre los alemanes este 2010.

Además, los Verdes fueron los promotores del apagón progresivo de las 17 centrales nucleares alemanas, dispuesto en el año 2000 cuando formaban coalición con los socialdemócratas. Ahora que esa disposición fue revocada por el Ejecutivo de Angela Merkel el pasado año, el partido ecologista apoya las masivas protestas ciudadanas contra la prolongación de la vida de las plantas por los próximos doce años. Sus líderes han encabezado el debate público de este tema, que ocupa de por sí un lugar privilegiado en la conciencia cívica y política de los alemanes.

Entre otros temas, la integración

Otro tema que mueve con fuerza a la opinión pública alemana en los últimos meses es el proyecto Stuttgart 21. Los Verdes apoyan las protestas contra los planes de modernización de la estación ferroviaria de la capital del Estado federado de Baden-Württemberg, que implica grandes gastos en tiempos de recortes. El diario local Stuttgarter Nachrichten los llama “el partido oficial de la república en contra”. Pero lo cierto es que la formación subió en las encuestas locales y la prensa especula sobre si su líder regional, Winfried Kretschmann, podría convertirse en el primer presidente verde de un Estado federado alemán.

Con un jefe de partido de origen turco, llamado Cem Özdemir, y un discurso en favor de la multiculturalidad que las formaciones gobernantes han declarado “muerta” o “fracasada”, también Los Verdes han tenido buenas cartas de presentación en el más ardiente debate de la sociedad alemana este otoño: el debate sobre la integración.

Esperanzas irrealizadas o irrealizables

“Han quedado como única pantalla de proyección para las esperanzas irrealizadas de los electores y hasta para las irrealizables”, afirmaba recientemente el diario de negocios Financial Times Deutschland. Y es que los partidos conservadores (CDU/CSU) y liberal (FDP) que gobiernan se han pasado buena parte de su mandato peleando entre sí. Tanto el reciente crecimiento económico como el decrecimiento del desempleo no han mejorado la imagen del Ejecutivo, pues los votantes alemanes lo achacan a las empresas y no a la clase política.

Por su parte, los socialdemócratas del SPD, aún por recuperarse de desgaste tras 11 años de Gobierno, no han asumido posiciones claras sino más bien populistas en temas que mueven actualmente a la opinión pública alemana: el “partido pudín”, lo llama el semanario Spiegel en alusión a la impresión de que se tambalea tratando de quedar bien con todos. 

A por Berlín

Por último, Los Verdes acaban de proponerse la conquista de la capital germana: “estoy preparada, me postulo como candidata a alcaldesa de Berlín”, anunció Renate Künast, jefa del grupo parlamentario, en la noche de este viernes (5.11.2010). “Pobreza y desempleo son para los afectados todo lo contrario de sexy”, dijo Künast en clara alusión al lema de “pobre, pero sexy” con que el actual alcalde socialdemócrata capitalino, Klaus Wowereit, ha identificado a la ciudad.

Justicia y libertad en una “ciudad para todos” promete la candidata verde. Y mientras Alemania parece reverdecer, de debate en debate y de protesta en protesta, la coalición gobernante sigue en picada, con un 32 por ciento de popularidad para los conservadores y un 5 para los liberales. Si se realizaran elecciones federales este domingo y las encuestas fuesen de fiar, Los Verdes, con su 22 por ciento, podrían incluso volver a gobernar el país junto con los socialdemócratas, que no se han movido de su 27 por ciento en las últimas mediciones.

Autor: Rosa Muñoz Lima

Editor: Luna Bolívar Manaut

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