ICV pregunta al Gobierno si conoce que el Ebro ha incrementado su temperatura con vertidos autorizados de Garoña

En concreto, este informe advierte de que las aguas vertidas al Ebro han sido empleadas para refrigerar la nuclear y calientan el río diez grados más de lo permitido. «Las muestras recogidas ponen de manifiesto que la temperatura del agua aumenta 15,7 grados de un punto a otro, pasando de los 5,3 grados a los 21, debido al agua caliente que vierte al río Garoña, situada entre ambos puntos», explica ICV en la exposición de motivos de las iniciativas, a las que tuvo acceso Europa Press.

   Precisamente, la diputada de ICV Nuria Buenaventura ha sido la encargada de registrar estas preguntas, en las que quiere conocer además si, en el caso de que el Ejecutivo no tenga conocimiento de esta contaminación térmica, tiene intención de ordenar de forma inmediata la elaboración de un informe para corroborar o desmentir este «preocupante dato».

   Igualmente, plantea al Gobierno si es cierto que la Conferencia Hidrográfica del Ebro (CHE), tal y como ha informado a Greenpeace según señala, «no efectúa controles termométricos propios» porque considera «suficientes» los que hace Nuclenor, empresa titular de la instalación atómica.

   Es más, quiere conocer si el Ejecutivo tiene previsto instar a la Conferencia Hidrográfica a efectuar controles termométricos propios en el Ebro, así como si tiene intención de revocar de forma inmediata la autorización de vertido de aguas de refrigeración de Garoña, y en caso de respuesta negativa, por qué no es así.

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GRAVES PROBLEMAS DE AGRIETAMIENTO

   Por otro lado, desea saber si el Gobierno tiene constancia, tal y como denuncia Greenpeace, de que el reactor de Garoña sufre «graves» problemas de agrietamiento, y cuáles son las acciones inmediatas, si no su cierre, que va a impulsar ante este riesgo.

   En palabras del responsable de la campaña nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, este miércoles en rueda de prensa, ICV denuncia que ese notable incremento de temperatura «supera con creces los tres grados de aumento permitidos en la autorización del vertido procedente de la central nuclear», cuyo reactor es «gemelo» al accidentado en Japón.

   Igualmente, argumenta que los problemas de refrigeración que sufre la central hacen «imposible» cumplir ese límite y provocan «una notable contaminación térmica en el Ebro aguas arribas, que es en gran medida la causante de la eutrofización que sufre ese río», y que le deja, entre otras cosas, a merced de las especies invasoras.

   El activista ha recordado que el propio Ministerio de Medio Ambiente advirtió en un informe de julio de 2009 de los «problemas de refrigeración que sufría Garoña, de su previsible empeoramiento».

ECOticias.com – ep

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