Investigadoras españolas detectan por primera vez microplásticos en uno de los lugares más remotos del planeta: la Antártida

Publicado el: 5 de mayo de 2026 a las 08:03
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Base española Gabriel de Castilla en la isla Decepción, Antártida, donde se han detectado microplásticos en sedimentos.

Pensar en la Antártida es imaginar hielo, silencio y un paisaje casi intacto. Por eso llama la atención que un equipo de la Universidad de Cádiz haya detectado microplásticos en sedimentos de playa de la isla Decepción, frente a la península antártica. En diez playas aparecieron entre 2 y 31 partículas por kilogramo de arena.

No es un titular para asustar, pero sí para poner el foco, porque el estudio sirve como «foto inicial» para vigilar si la contaminación crece con el tiempo. ¿Qué significa esto en la práctica para cualquiera que vive lejos y compra envases cada semana? Que el problema ya está en lugares donde pensábamos que no llegaba.



Microplásticos en Decepción

El estudio aporta la primera evidencia científica de microplásticos en sedimentos intermareales de la isla Decepción. Son partículas de plástico de menos de 5 milímetros, a veces del tamaño de un grano de azúcar. Las concentraciones son bajas o moderadas si se comparan con playas urbanas, pero en un entorno remoto pesan de otra manera.

La investigadora María Bellada Alcauza Montero lo resume así, «son valores que podemos considerar bajos o moderados en comparación con zonas urbanas del planeta, pero resultan significativos en un entorno tan aislado». Esa frase tiene trampa, lo que en una costa muy presionada sería «poco», aquí cambia el mapa mental.



Además, Decepción no es un rincón cualquiera. Es un volcán activo con una gran bahía en forma de herradura y en verano austral recibe ciencia, logística y turismo, con la base española Gabriel de Castilla incluida. Entre el paisaje y la curiosidad por sus arenas templadas, es fácil olvidar que el ecosistema es frágil, y se nota.

Cómo lo midieron

Los microplásticos se buscaron en la franja intermareal, la zona de playa que queda al descubierto con la bajamar. Es un buen termómetro, porque ahí se mezclan partículas que trae el mar con restos que quedan atrapados entre los granos de arena.

El muestreo se hizo en 2023 en diez playas distribuidas por toda la isla. En cada punto se tomaron tres réplicas de sedimento superficial en la zona de máxima marea, pensando ya en comparar en el futuro con nuevas campañas.

Luego vino el trabajo de laboratorio, que tiene más técnica de la que parece. Las muestras pasaron por una separación por densidad con agua hipersalina, como cuando echas arena en agua muy salada y dejas que lo ligero suba, y después se confirmó el material con espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FTIR). Esa confirmación es clave para no confundir plástico con restos naturales.

Qué plásticos salieron

El resultado principal es claro, dominan los microplásticos secundarios, sobre todo fragmentos y films procedentes de la degradación de objetos mayores. No se detectaron pellets industriales, algo relevante porque suele asociarse a pérdidas directas en producción o transporte.

Entre los polímeros más frecuentes apareció el polietileno (PE), habitual en bolsas, envases, botellas y film transparente. También se identificó policloruro de vinilo (PVC), presente en tuberías, cables o mangueras, y que en zonas polares puede estar ligado a equipos e infraestructuras, además de materiales de pesca.

Incluso el color cuenta una historia. Predominaron tonos ámbar y verdes, y el estudio relaciona ese patrón, junto con el tamaño medio pequeño, con procesos avanzados de envejecimiento por radiación ultravioleta y condiciones extremas. En pocas palabras, no parecen partículas recién llegadas de ayer.

Posibles fuentes

La pregunta inevitable es esta, de dónde sale plástico en una isla perdida al sur del mundo. La respuesta más honesta es que el origen exacto no se puede clavar con una sola etiqueta.

«Es muy complicado establecer el origen exacto de los microplásticos, pero estos datos nos indican que llevan tiempo en el medio», explica Bellada Alcauza Montero. El equipo añade que las partículas parecen haber pasado por procesos prolongados de degradación, ya sea durante el transporte oceánico o ya en la propia zona.

Aquí la escala humana importa. Decepción es una parada habitual en rutas turísticas y hay zonas que pueden superar los 15.000 visitantes al año en algunas temporadas, lo que multiplica el movimiento de material, ropa técnica y embalajes. No hace falta una gran «fuga» para dejar rastro, a veces basta con pequeñas pérdidas repetidas.

Por qué importa

Entre 2 y 31 partículas por kilo de arena no suena a desastre inmediato. El problema es que la Antártida alberga organismos adaptados a condiciones límite y cualquier presión añadida puede tener efectos que tardamos en ver.

Los microplásticos pueden ser ingeridos por invertebrados bentónicos, animales que viven asociados al sedimento. Eso puede causar daños físicos en el aparato digestivo y también convertir las partículas en vectores de sustancias químicas que viajan pegadas al plástico.

La parte útil del estudio es que crea una referencia para comparar. El equipo plantea seguir muestreando y contrastar con nuevas muestras, incluidas las recogidas en 2024, para ver si la contaminación aumenta o cambia de tipo, y reclama protocolos de seguimiento comparables entre estudios polares. Y ahí entra lo práctico, mejorar la gestión de residuos en bases y barcos, reducir plásticos de un solo uso y vigilar materiales ligados a la pesca y al turismo, algo que en un lugar así no es poca cosa.

El estudio ha sido publicado en la revista Marine Pollution Bulletin.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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