Satisfacción en Greenpeace por el apoyo de PNV, PSE y Aralar al cierre de la central nuclear de Garoña

Responsables de Greenpeace mantuvieron ayer en el Parlamento Vasco reuniones con PNV, PSE, Aralar y PP para conocer su posición y posibles líneas de actuación con respecto a la decisión del Gobierno central de revocar la Orden ministerial de cierre de Garoña en 2013, así como sobre la extracción de gas no convencional mediante la técnica de la fracturación hidráulica, más conocida como “fracking”. La organización ecologista espera poder reunirse en breve con el resto de grupos del arco parlamentario.

La organización ecologista participará mañana sábado en Bilbao en la manifestación antinuclear convocada por el Movimiento antinuclear del País Vasco bajo el lema “No más Fukushima, Garoña cierre ya”. Partirá a las 17:30h desde la plaza Sagrado Corazón.

Greenpeace muestra su satisfacción por la clara oposición mostrada por PNV, Aralar y PSE contra la prolongación de la vida operativa de la central nuclear de Garoña, del mismo tipo que la siniestrada central de Fukushima, y lamenta que el PP se muestre partidario de su continuidad de forma inflexible y sin argumentos sólidos. Greenpeace ha solicitado a los grupos parlamentarios poder comparecer ante la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento para explicar los problemas de Garoña y exponer las lecciones que se derivan del desastre nuclear de Fukushima.

Los responsables de la organización ecologista explicaron a los representantes de esos grupos parlamentarios el contenido del informe Las lecciones de Fukushima donde se analiza, un año después de iniciado este desastre nuclear, las causas que condujeron al accidente y sus consecuencias. Además de la peligrosidad intrínseca de los reactores nucleares, y en especial de los de tipo Garoña y Fukushima (reactor de agua en ebullición, BWR, General Electric, con sistema de contención Mark-1), con una demostrada incapacidad de refrigeración de su combustible nuclear núcleo en caso de pérdida del suministro eléctrico, el informe destaca la irresponsabilidad mostrada por la compañía eléctrica TEPCO y las autoridades nucleares japonesas que, conocedoras de las graves deficiencias de la central, prefirieron ignorarlas para evitar realizar importantes inversiones, y expusieron a la población y al medio ambiente al riesgo de sufrir un grave accidente nuclear, como finalmente se produjo.

Garoña es una central con importantes problemas de seguridad, entre ellos el agrietamiento múltiple por corrosión de diversos elementos de la vasija del reactor, donde se alberga el núcleo de combustible nuclear; problemas de inserción de las barras de control (los frenos de las reacciones nucleares que tiene lugar en el núcleo del reactor) en situación de terremoto de base de diseño; o su demostrada incapacidad de refrigeración del reactor en funcionamiento rutinario, que es causa de la contaminación térmica del Ebro a su paso por la central, que viola el permiso de vertido de aguas de refrigeración.

Además del grave daño a la salud pública y el medio ambiente que tendría un accidente nuclear en Garoña, éste provocaría un elevadísimo coste económico. Con respecto al desastre nuclear de Fukushima, el prestigioso Centro Japonés para la Investigación Económica ha fijado el coste total del desastre, incluyendo indemnizaciones y el desmantelamiento de los seis reactores de la central nuclear de Daiichi, entre 40 y 50 billones de yenes (520 mil millones – 650 mil millones de dólares), una cifra que se aproxima al coste de la crisis bancaria de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos en 2008-2009.

Por otra parte, Greenpeace lamenta que el Partido Socialista de Euskadi no entienda que el fracking es una apuesta energética equivocada y con grandes impactos ambientales, y valora muy positivamente la postura de los demás grupos de oponerse a esta nociva y contaminante tecnología, que el Ejecutivo promueve sin querer analizar de forma integrada el impacto ambiental de sus proyectos. El fracking genera grandes emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero (105 veces más potente que el CO2), que hace que el gas no convencional extraído por este sistema tenga un huella climática equivalente o peor a la del propio carbón, el combustible fósil que más emisiones de CO2 por tonelada produce.

Greenpeace pide al PSE y al Ejecutivo vasco que abandonen su apuesta por el gas de fracking y reorienten la estrategia y planificación energética de Euskadi hacia la eficiencia, las redes inteligentes y las energías renovables.

http://www.greenpeace.org/ECOticias.com

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés

Día Mundial de los Ríos 2022

La UE cierra zonas de pesca

Proyectos ALADDIN y TAB4BUILDING