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viernes, marzo 31, 2023

Patinetes y sostenibilidad en Barcelona

Un estudio realizado esta semana por el ICTA-UAB y el Departamento de Geografía de la UAB, evalúa el impacto de la decisión entre los afectados, que optarán por sustituir el patinete por los trayectos a pie o en bicicleta.

Patinetes y sostenibilidad en Barcelona. La prohibición temporal de acceso de los patinetes eléctricos al transporte público de Barcelona no supondrá un aumento significativo de los viajes en coche privado y de las consecuentes emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes. Pero tendrá importantes consecuencias sociales.

Así se desprende de un estudio realizado por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA-UAB) y el Departamento de Geografía de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) con motivo de la entrada en vigor el pasado miércoles día 1 de febrero de esta regulación adoptada por la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM) durante seis meses.

Estudio de repercusiones

El estudio, basado en una encuesta realizada a más de 300 usuarios de patinete y transporte público durante la semana anterior a la entrada en vigor de la medida, analiza el impacto de la prohibición. Y pone de manifiesto que solo uno de cada 10 desplazamientos que hasta ahora se efectuaban en patinete será sustituido por un modo privado.

Confirmando así estudios preliminares del grupo investigador que constatan que los usuarios de micromovilidad (patinetes y bicicletas eléctricas) no se encuentran entre los usuarios potenciales del transporte privado. De hecho, solo un 26% de los entrevistados declara tener acceso al coche particular.

El perfil más habitual de persona que hasta el 1 de febrero introducía el patinete en el transporte público era el de un hombre (63%) de menos de 40 años que se desplaza en patinete y transporte público para ir a trabajar (84%). La mayoría de los desplazamientos afectados por esta prohibición son desplazamientos realizados en servicio de RENFE Cercanías (60%), seguido de Metro (24%) y autobús (8%) y tienen una escala marcadamente metropolitana con origen o destino fuera de Barcelona.

La medida supondrá un impacto significativo en la calidad de viaje de los usuarios afectados, que en su gran mayoría tendrán que dedicar más tiempo de viaje al sustituir el patinete por desplazamientos a pie. O tendrán que hacer rutas más complejas e intrincadas añadiendo otros medios de transporte público. Patinetes y sostenibilidad en Barcelona.

Más transporte activo y mayores distancias en transporte público, las alternativas

Preguntadas por cómo adaptarían su desplazamiento después de la prohibición, más de un 40% de las personas encuestadas respondió que haría la etapa que hasta ahora cubría en patinete eléctrico en modos activos (31% caminando y 10% en bicicleta propia), un 16% optaría por más transporte público Y solo un 9% declaró que haría el viaje en coche.

Por otro lado, aunque 9 de cada 10 personas encuestadas afirmaba conocer la intención de la ATM de prohibir los patinetes en el transporte público, un 12% de ellas admitía aún no saber cómo se adaptaría a él, y un 12% adicional confesaba que seguiría introduciendo el patinete en el interior del transporte público. Los investigadores destacan que, en contrapartida, el número de usuarios que sustituirá al patinete por el transporte activo permite vislumbrar un aumento de la actividad física derivada de la movilidad cotidiana.

Los usuarios que hasta ahora combinaban el uso de patinete y de transporte público valoran muy satisfactoriamente su uso del patinete (7.8) mientras que su opinión sobre el transporte público se queda en un 6 sobre 10. Por eso, ante la perspectiva de no poder subir su patinete, un 86% se declaraba entre insatisfecho y muy insatisfecho con esta medida.

¿Es una molestia?

A pesar de que buena parte de los usuarios considera que el transporte público actualmente se encuentra suficientemente preparado para subir el patinete (48.5% de acuerdo o muy de acuerdo), la mayoría también afirmaba sentir que son una molestia para el resto de los viajeros. Al mismo tiempo, un 49% de los encuestados declaró estar de acuerdo o muy acorde con la idea de que, si tuvieran una alternativa, preferirían no subir el patinete eléctrico al transporte público.

En los próximos meses habrá que seguir de cerca el impacto y la evolución de la medida. Sobre todo en relación con los cambios de modo de transporte, a los tiempos de desplazamiento y a los niveles de satisfacción, indicadores que ayudarán a entender mejor tanto la sostenibilidad ambiental como la sostenibilidad social de la prohibición. Patinetes y sostenibilidad en Barcelona.

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