Miles de galaxias invisibles giran en torno a la Vía Láctea

Centenares de galaxias son satélites de nuestra Vía Láctea. Los especialistas aseguran que los universos simulados por supercomputadoras no dejan lugar a dudas. “Sabemos que hay algo más que lo que se puede observar

Investigadores del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (IATE-CONICET) lideraron un estudio que ayuda a explicar por qué un millar de galaxias son invisibles a nuestros ojos y telescopios. Según revelan, no emiten luz porque el gas que poseían para formar estrellas quedó atrapado por la estructura semejante a una tela de araña que posee el Universo.

Centenares de galaxias son satélites de nuestra Vía Láctea. Los especialistas aseguran que los universos simulados por supercomputadoras no dejan lugar a dudas. “Sabemos que hay algo más que lo que se puede observar; de hecho, la mayor parte del Universo está compuesto por materia oscura, la cual rodea las galaxias y ayuda a que por ejemplo el Sol gire en torno al centro de la Vía Láctea a gran velocidad sin salirse fuera de su órbita”, mencionó el doctor Mario Abadi a la Agencia CTyS.

Así, pese a su nombre tenebroso, la materia oscura mantiene el equilibrio en el Universo, provocando fenómenos que se pueden reconstruir a través de modelos matemáticos. Estas simulaciones permiten analizar cómo se formó el Cosmos desde tiempos muy cercanos al Big Bang y saber que miles de galaxias enanas están en cercanías a la que habitamos.

Entonces, lo que quedaba por resolver era por qué solamente podemos observar una veintena de ellas y la inmensa mayoría son invisibles, por lo que un equipo de internacional de investigadores liderado por astrónomos del Observatorio de Córdoba aportó una teoría novedosa.

El autor principal de este estudio que será publicado en la revista científica Astrophysical journal, Alejandro Benítez-Llambay, explicó que el problema es que hay cientos o miles de acumulaciones de materia oscura girando en torno a nuestra Galaxia, las cuales deberían poseer gas suficiente para formar estrellas y, de esa manera, hacerse visibles, algo que sin embargo no ocurre.

Según la nueva teoría, estas acumulaciones de materia oscura reunieron el combustible necesario para formar estrellas, pero lo perdieron en algún momento de su historia. “Ocurre que estos halos de materia oscura se están moviendo por el Universo, que tiene una estructura semejante a una tela de araña. Entonces, cuando pasaron por estos filamentos, la fricción entre estos dos medios les arrancó el gas que poseían y era el combustible que para que formaran estrellas”, narró Benítez-Llambay.

Para explicar por qué algunas galaxias perdieron su gas y otras no, el doctor Abadi detalló que estas galaxias satélites pueden ser hasta 10 mil veces más pequeñas que nuestra Vía Láctea, pero no todas tienen exactamente el mismo tamaño y fuerza de atracción para retener su gas al atravesar la inmensa tela de araña.

En este sentido, Benítez-Llambay indicó que se produce un fenómeno semejante a cuando se saca la cabeza por la ventanilla en un auto en movimiento: a medida que aumenta la velocidad, aumenta la fricción y es más posible que el viento arranque una peluca por ejemplo. “Podríamos decir que las galaxias grandes tienen la peluca bien agarrada, es decir, una fuerza gravitatoria lo suficientemente fuerte como para soportar la fricción que se produce al pasar por los filamentos de la tela de araña”, relata.

La Vía Láctea también atraviesa esta tela de araña a gran velocidad, pero, como su tamaño es mucho mayor, es capaz de retener el gas con el que se forman las nuevas estrellas. Una veintena de galaxias enanas también fueron capaces de retener su combustible, pero la mayoría de esas acumulaciones de materia oscura quedaron girando como satélites invisibles.

Al respecto, el astrónomo Mario Abadi agregó: “Dos galaxias que pasen al mismo tiempo por la tela de araña, pero que posean distintos tamaños, sufrirán efectos completamente distintos”.

Las supercomputadoras que simulan el Universo
El astrónomo Alejandro Benítez-Llambay detalló que “los cálculos para reconstruir cómo se formó el Universo son tan complicados que no se pueden hacer con lápiz y papel, sino que para resolverlos necesitamos de la ayuda de supercomputadoras que trabajan en paralelo, resolviendo cada una de ellas una partecita del problema”.

Los autores de este trabajo dispusieron de los resultados aportados por un conjunto de supercomputadoras ubicadas en Barcelona. “Cada una tiene el tamaño de una heladera, son cientas, y están una al lado de la otra”, describió.

Como usar esta supercomputadora es muy costoso, una colaboración formada por investigadores de varios países la alquilan durante meses, le incorporan datos y ecuaciones exigentes, y las supercomputadoras responden construyendo una serie de películas en las que se puede observar el desplazamiento de las galaxias, de la materia oscura y de la tela de araña, por ejemplo.

Si bien la colaboración es muy numerosa, cada equipo de investigación interpreta esos datos de manera independiente y así es que, a comienzos de este año, un grupo internacional de científicos encabezado por los argentinos Alejandro Benítez-Llambay y Mario Abadi dieron una explicación absolutamente novedosa para explicar invisibilidad de miles de galaxias enanas que orbitan la Vía Láctea.

No obstante, los autores de esta investigación prefieren ser prudentes. “El mecanismo que proponemos, en principio, podría no ser suficiente para dar cuenta de todo el faltante de galaxias. Nuestro trabajo muestra algo que nadie había considerado antes y estudios futuros dirán finalmente cuál es el verdadero impacto de las grandes estructuras del Universo en la formación y evolución de las galaxias enanas”, indicó Benítez-Llambay.

Galaxias vecinas que terminarán juntándose
Se suele mencionar que la galaxia más cercana a la Vía Láctea es Andrómeda. “Esto ocurre porque ambas son similares, pero lo cierto es que cada una de ellas tienen galaxias enanas que les giran como satélites, así como la luna gira alrededor de la Tierra”, comentó el investigador Abadi.

La Vía Láctea tiene unos 100 mil años luz de extensión y Andrómeda está a veinte veces esa distancia, por lo que se podría imaginar que son como dos casas ubicadas a unas dos cuadras.

“En un lapso de tiempo muy extenso, en miles de millones de años, la Vía Láctea y Andrómeda terminarán fusionándose. Ambas tienen ahora una forma de disco, pero cuando formen una única galaxia, pasarán a tener una forma elíptica, que tendrá el doble de la masa”, contó Abadi.

Hace algunos años se descubrió que, en el presente, la pequeña galaxia de Sagitario está chocando con la Vía Láctea y en proceso de unírsele.

El investigador del IATE mencionó que algunas de las galaxias enanas más cercanas se pueden ver a simple vista desde el hemisferio sur: “Se pueden observar las galaxias llamadas Nube Mayor y Nube Menor de Magallanes, aunque conviene haberlas googleado anteriormente para reconocer sus apariencias y poder ubicarlas en el cielo”.

 

 innovaticias.com

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