Una patente española anti-pirata triunfa en Europa

Publicado el: 7 de enero de 2013 a las 10:12
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El cifrado de Vernam es el único procedimiento de cifrado para el que se puede demostrar la seguridad incondicional en la transmisión de datos. En él la longitud de la clave es igual que la del texto y la del criptograma

Un nuevo procedimiento español permite la máxima seguridad del cifrado en la transmisión de datos. La Oficina Europea de Patentes le ha dado la mayor calificación posible, por su novedad y por su aplicación contra la piratería informática y audiovisual.



El cifrado de Vernam es el único procedimiento de cifrado para el que se puede demostrar la seguridad incondicional en la transmisión de datos. En él la longitud de la clave es igual que la del texto y la del criptograma, pero presenta un inconveniente: requiere un dígito de clave secreta para cada dígito de texto claro, con lo que el método resulta poco factible para su aplicación generalizada y para transferir una gran cantidad de información. Este procedimiento se reservaba para condiciones máximas de seguridad con un mínimo de información protegible, por ejemplo el teléfono rojo Washington-Moscú en la época de la Guerra Fría. Ahora, un nuevo procedimiento español, la criptografía de residuos permite la misma seguridad del cifrado de Vernam sin límite de información. La Oficina Europa de Patentes le ha dado la mayor calificación posible, la categoría A, en novedad, actividad inventiva y aplicación industrial.  La Universidad de Valencia es la protagonista de este invento.

 



Se trata de un procedimiento que por su seguridad marcará un antes y un después, porque puede poner fin a la piratería audiovisual y musical, además de tener un amplio registro de aplicaciones industriales, tanto en telecomunicaciones como informática, defensa nacional, transacciones de pagos electrónicos y operaciones bancarias o firmas y certificados digitales.

 

La criptografía de residuos es el único sistema inventado hasta ahora que, además de utilizar las dos condiciones clásicas de Shannon (confusión y difusión), añade una tercera: transformación, que es introducida en el criptograma mediante una clave de protocolo a partir de, al menos, tres modos distintos de cifrar que pueden aplicarse individual o conjuntamente, lo que representa un cambio cualitativo respecto a los otros sistemas criptográficos.

 

La criptografía de residuos permite, además, un número infinito de procedimientos para cifrar, con la misma clave, un texto claro, obteniéndose en todos los casos criptogramas de la misma longitud (número total de caracteres), pero de manera que ninguno de ellos pueda ser descifrado (aunque se conozca la clave), si no es con el exclusivo procedimiento con el que ha sido cifrado por el usuario.

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