UNIR: Hay que usar la tecnología para llevar educación a todos los rincones

El Campus de la Solidaridad fue galardonado con el Premio ABC Solidario en el apartado de investigación. Ideado por un profesor

La Universidad en Internet de La Rioja (UNIR) ha implantado en España el Campus Solidario de UNIR, un sistema pionero que permite a profesores voluntarios impartir clases a través de Internet. En esta entrevista, la directora del proyecto, María de Pablos, explica las características de esta iniciativa.

   .- ¿Cómo surgio la idea de lanzar el Campus Solidario de UNIR?

   El Campus de la Solidaridad fue galardonado con el Premio ABC Solidario en el apartado de investigación. Ideado por un profesor, el proyecto no estaba implantado en ningún sitio de un modo institucional y UNIR aprovecha la coyuntura para generar los cauces con el objetivo de que funcione, porque ve que es un proyecto de interés social, que coincide con nuestro modo de enseñar, a través de aulas virtuales.

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   De este modo, el Campus Solidario de UNIR quiere llevar la educación que haga falta a todos los rincones. Hay que aprovechar las oportunidades de las nuevas tecnologías para llegar a cualquier rincón, buscar sinergias y compartir lo que sabes.

   .- ¿Cuál ha sido la respuesta?

   Abrumadora. En nuestra primera búsqueda, a finales de 2012, conseguimos 54 voluntarios. No tienen por qué ser universitarios, también un bachiller puede tutorizar a un chaval de primaria en El Salvador, por ejemplo.

   Cuando hablamos de profesor, hablamos de cooperantes que puedan colaborar para enseñar a leer, aunque es verdad que te tiene que gustar y hay que tener capacidad para transmitir. Son personas que, de modo desinteresado, colaboran, por lo que está abierto a todo el mundo. En el caso de los profesores de UNIR, su respuesta ha sido impresionante, así como la de otras personas ajenas que han querido ayudar.

   Así es como la UNIR crea una oferta educativa con una red de profesores, donde la tecnología está al servicio del proyecto. Después, son las ONG las que tienen que demandar educación. También hay un seguimiento y un compromiso por parte del alumnado, para no empezar dando un curso con 35 y que acaben cinco. Hasta la fecha, la experiencia es muy positiva.

   .- ¿Qué proyectos se han puesto en marcha?

   Actualmente, UNIR tiene en marcha dos proyectos. Uno en Carabanchel (Madrid), con cursos –cuatro talleres temáticos que comenzaron el pasado mes de diciembre– dirigidos a jóvenes en riesgo de exclusión social, y otro en San Salvador (El Salvador), donde se imparten cursos sobre Didáctica de las Matemáticas y Estrategias de Capacitación para el profesorado de Lenguaje, destinados a profesores en zonas rurales del país.

   Se puede llegar a cualquier colectivo con necesidades educativas concretas y favorecer la alfabetización. Los cursos se amoldan a los beneficiarios porque, por ejemplo, también nos han pedido un taller de radio para personas con parálisis cerebral.

   El objetivo es llegar a donde hace falta porque lo presencial tiene sus evidentes ventajas pero lo virtual también y se pueden complementar.

   .- ¿Qué tipo de contenidos se imparten?

   Hay que cubrir las necesidades educativas allá donde haga falta. El temario es muy amplio, desde contenidos sobre autoconocimiento y motivación, comunicación y habilidades sociales, sistema político y participación ciudadana, o planificación y gestión de proyectos. Este último tiene que ver con temas de emprendimiento y se dirige a jóvenes de entre 17 a 25 años, y está siendo todo un éxito porque se imparten conocimientos teóricos y habilidades.

   .- ¿Cómo funciona el campus?

   Estamos organizados en grupos para evitar cualquier imprevisto. Una de las dificultades del voluntariado es que se trata de algo esporádico que requiere tiempo por lo que, al trabajar en grupos, se cubren los problemas que puedan surgir. La dedicación media es de una vez al mes por lo que algo muy llevadero para los voluntarios y el uso de las nuevas tecnologías permite hacer voluntariado a gente que antes no podía.

   Cuando los grupos educativos se reúnen virtualmente, el ambiente es muy cálido. Es algo que sorprende, la habilidad de los profesores para salvar la barrera de la pantalla. Necesitamos más demanda educativa de calidad porque tenemos muchos voluntarios pero no se trata sólo de emplear el tiempo sino también de generar un impacto.

innovaticias.com – ep

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