El director de Ainia nos habla del nivel de innovación de la industria tecnolimentaria española

Las empresas de alimentación son dinámicas e innovadoras. Sin embargo, sigue siendo un sector muy atomizado.

AINIA es un centro de investigación de referencia en nuestro país, con un alto nivel de especialización, experiencia y conocimiento del sector agroalimentario, fruto de sus casi 30 años de andadura desarrollando I+D+i alimentaria. Trabaja anualmente para más de 1.300 empresas, de las cuales el 68% son pymes. Es pionero en aplicar tecnologías electrónicas y

TIC al sector alimentario, en proyectos de seguridad alimentaria y nuevas tecnologías de conservación de alimentos. Además, está trabajando mano a mano con el tejido industrial para el desarrollo y la validación de productos saludables o funcionales y la gestión medioambiental y de higiene. Su director, Sebastián Subirats, nos habla del nivel de innovación de la industria tecnolimentaria española y de las tecnologías que dibujan el futuro del sector.

– La innovación es un eje estratégico para la mejora competitiva de las empresas relacionadas con el mundo de la alimentación. ¿Actualmente qué grado de innovación ha alcanzado la industria española?

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Las empresas de alimentación son dinámicas e innovadoras. Sin embargo, sigue siendo un sector muy atomizado. Necesitamos de empresas de mayor tamaño capaces de apostar de forma decidida por innovaciones de mayor calado, porque la demanda empresarial de innovaciones de calado es débil; se nos piden más innovaciones de corto recorrido y con resultados medibles y rápidos. Y la falta de apoyos públicos para la innovación de las pymes es preocupante. Por este motivo, en AINIA tenemos clara nuestra misión social. Estamos contribuyendo a que se mantenga un nivel de innovación empresarial aceptable en pymes y micropymes.

– ¿Qué tipo de empresas de tecnoalimentación son las que más están invirtiendo en I+D+i?

Nuestra opinión es que hay un nivel aceptable incluso alto de innovación en los sectores que aportan tecnología auxiliar y bienes de equipo a la industria alimentaria. Durante los primeros años de la crisis, las innovaciones se centraron en mejoras de eficiencia en los procesos productivos, y en estos momentos la innovación en producto empieza a despertar. También los sectores de envases, maquinaria, fabricantes de materiales y bienes de equipo están invirtiendo en I+D.

Además, hay toda una industria de desarrollo de nuevos ingredientes, aditivos y funcionales que está creciendo a ritmos intensos y que está basando en la I+D+i sus nuevos desarrollos. El desafío de la sostenibilidad y la eficiencia energética; el desafío de la personalización de producto en un entorno global, la eficiencia en costes de toda la cadena de valor, las estructuras flexibles para dar respuesta a los cambios en la demografía y los nuevos hábitos de consumo, con rotación de producto en el lineal cada vez más rápida, la importancia creciente de la seguridad y de la salud, la identificación de nuevas fuentes de materias primas sostenibles… marcan la agenda de la innovación de empresas auxiliares y fabricantes intermedios.

– Un consumidor cada vez más exigente con la composición de los alimentos hace que las empresas de ingredientes y productos intermedios sean las que más están innovando?

La tendencia al desarrollo de productos saludables, con ingredientes naturales y etiquetas limpias, orientados a nichos de población específicos y productos enriquecidos y/o funcionales… está marcando la innovación en la industria de aditivos e ingredientes.  Hay un reto constante en el sector alimentario que tiene que ver con la seguridad alimentaria, el control y la autenticidad de materias primas, ingredientes, productos finales, etc.

Además, en el caso concreto de nuestro país y de Europa, el envejecimiento de la población y el incremento del gasto social y sanitario hacen que la alimentación adquiera un carácter preventivo en el ámbito de la salud. Esto también supone un nicho de mercado y una gran oportunidad para el desarrollo de la industria de ingredientes funcionales.

– La tecnología alimentaria ha alcanzado un alto grado de sofisticación. ¿Cuáles son las tecnologías que definirán el futuro?

Sin duda, la digitalización ha revolucionado y va a revolucionar todavía más las formas de hacer, gestionar, producir, vender…. En el contexto de las empresas de tecnoalimentación, la digitalización y automatización de procesos productivos va a ser una de las claves. Esto lo estamos viendo ya, por ejemplo, en las nuevas aplicaciones de imagen química para el control de calidad y cuerpos extraños en líneas de envasado de alimentos. O los nuevos software para el control en automático y a tiempo real de los recursos energéticos de uso en planta. El 3D, sin duda, será otra tecnología clave, aunque en estos momentos todavía está poco desarrollada en aplicaciones finalistas en el sector alimentario.

La bioproducción y, en general, todas las tecnologías que ayuden a desarrollar la bioeconomía serán también estratégicas. El diseño higiénico de equipos y maquinaria, por ejemplo, será condición indispensable demandada por las industrias agroalimentarias en sus políticas de higiene y seguridad alimentaria, pero también por sus políticas de gestión de recursos energéticos, ante el previsible encarecimiento de la energía. También la búsqueda de nuevas materias primas sostenibles y la reducción de emisiones obligarán a los fabricantes de materiales y a toda la industria auxiliar de envase a avanzar en este campo. Por otro lado, las tecnologías de FSC con ultrasonidos de alta potencia están abriendo un campo inmenso para la industria de ingredientes y aditivos.

– Control de calidad y seguridad, gestión de la información… ¿Cuáles son las principales líneas de especialización de AINIA?

En I+D en seguridad alimentaria, nos hemos ido especializando en técnicas rápidas de control de calidad, así como en el desarrollo de bioplásticos y envases biodegradables. Por otro lado, somos referentes en la gestión de riesgos emergentes a partir de un análisis metodológicamente desarrollado de la gestión de la información existente a nivel mundial sobre seguridad alimentaria.

También somos especialistas en tecnologías de conservación de alimentos, encapsulación y microencapsulación de materias primas y en la interacción de envase-producto, desde el control de migraciones, hasta el desarrollo de envases y materiales adaptados a la particularidad de cada alimento.

– AINIA, ha sido pionero en aplicar tecnologías electrónicas y TIC al sector alimentario. ¿Qué oportunidades ofrecen?

Grandes oportunidades e importantes desafíos. Las tecnologías electrónicas y TIC son hoy una de las piezas fundamentales en la mejora de eficiencias de los procesos productivos. En el año 94 fuimos los primeros en investigar la aplicación de biosensores en el control de contaminantes. Dos años después, en el 96, también nos destacamos al introducir la visión artificial en color en el sector agroalimentario. En el 2006 empezamos a trabajar en visión espectral.
Hoy somos referentes en desarrollar y aplicar tecnologías de control de procesos y gestión de la información en la industria alimentaria. En este campo tenemos cinco líneas de trabajo: espectroscopia del infrarrojo; técnicas de inspección avanzada como la visión en alta resolución, la visión hiperespectral, la termografía o la visión en 3D; ultrasonidos de señal para control de calidad y para la detección de cuerpos extraños; sensores de aromas; y automatización de procesos productivos.

– ¿A nivel de innovación la colaboración entre empresas, administración, centros de investigación y universidades es suficiente?

Consideramos que no, que podría mejorar. La innovación cada día será más colaborativa. Se debe hacer un gran esfuerzo por convertir la innovación en uno de los pilares de nuestro modelo de crecimiento económico. Solo así seremos capaces de competir y de aumentar los niveles de internacionalización del sector agroalimentario. Y esto requiere esfuerzos compartidos y unas políticas de innovación que realmente impulsen el sistema de ciencia-innovación-empresa-sociedad.
En este modelo, los centros tecnológicos como AINIA son piezas claves, como reflejan nuestros resultados y nuestra amplia base social empresarial.

– Recientemente AINIA han recibido el premio de la EEN Enterprise Europe Network  por el trabajo del grupo agroalimentario en la innovación de pymes. ¿Cómo consiguen transferir las investigaciones que están llevando al terreno empresarial?
Principalmente a través de nuestra asociación. Mantenemos una colaboración muy fluida con nuestros asociados y líneas de comunicación constantemente abiertas. Tenemos un modelo de organización matricial que nos permite acercarnos a las pymes y a la gran empresa bien a través de diversas líneas de negocio y/o especialidades tecnológicas, dándole una respuesta multidisciplinar a sus necesidades y aportando soluciones integrales, algo que pueden hacer muy pocos agentes de innovación.

– ¿Qué consejo futuro daría a la industria tecnoalimentaria en términos de innovación?

Que lleven la innovación a todos los ámbitos de la gestión. La innovación es la única vía posible de crecimiento sostenible. Y debe impregnar no solo el desarrollo de procesos productivos más eficientes y a menores costes, o productos más sostenibles, saludables y personalizados, sino que la innovación debe estar presente en cualquier servicio que la industria tecnoalimentaria facilite y también en todos los ámbitos de su gestión interna: Innovación en las formas de comercializar, en los canales de venta, en la gestión del talento interno, los sistemas de información y conocimiento, el marketing y la comunicación, el management… Solo quienes la incorporen a su ADN corporativo podrán adaptarse a la revolución que la digitalización ha traído y que se ha intensificado con la crisis.

 

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