Más de 40 empresas trabajaron junto con ocho emprendedores sociales europeos con el objetivo de crear alianzas rentables y de alto impacto entre el sector social y el privado.
A través de una metodología de trabajo colaborativa, Fundación Seres y Ashoka buscaron la forma de dar solución a los principales problemas sociales a través de colaboraciones intersectoriales, poniendo a las empresas privadas en el centro de la solución en la jornada Compartiendo Oportunidades.
Para lograrlo, Ashoka ha explicado en un comunicado que reunieron a emprendedores sociales de la red global de Ashoka, como Miguel Neiva, de ColorADD, o Guillame Bapst, de Épiceries Solidaires, entre otros, y empresas como BBVA, Axa, Pascual o Endesa.
“Las empresas deben perseguir la creación de valor compartido. Deben solucionar problemas sociales al mismo tiempo que generan valor económico. Para lograrlo, es imprescindible crear alianzas que multipliquen impactos,” apuntó la subdirectora general de Fundación Seres, Lucila García.
Al mismo tiempo, añadió que “las cadenas híbridas permiten unir la fuerza de las organizaciones con el conocimiento y metodologías de los emprendedores sociales para lograr una sociedad más fuerte”.
Para el coordinador del departamento de Empresas de Ashoka en España, Javier Olaguibel, “por su naturaleza, una única empresa, gobierno u organización social no puede afrontar retos sociales por sí solos. El sector empresarial tiene fortalezas que son valiosas para el sector social, y viceversa”.
Ashoka reunió a emprendedores sociales como Miguel Neiva, de ColorADD, o Guillame Bapst, de Épiceries Solidaires
Olaguibel también destacó que “lo que buscamos es que tanto las empresas como los emprendedores sociales aúnan esfuerzos para que consigan generar un impacto social al mismo tiempo que se genera un retorno económico para ambas partes”.
Ashoka ha puesto de relieve que esta colaboración “es una mezcla poderosa” que permite aportar a las empresas una visión más empática y a largo plazo y acceso a ventajas competitivas (innovación, ahorro de costes, nuevos mercados…) “mientras los emprendedores sociales pueden aprovechar los recursos y capacidad de escalado de las empresas más influyentes”.
Actualmente ya existen algunos ejemplos pioneros de cadenas híbridas de valor, o alianzas entre emprendedores sociales y empresas, por ejemplo la que reúne a SAP y Specialisterne.
Ambas han firmado un acuerdo global para la contratación de personas con transtornos del espectro autista (TEA). En los primeros pilotos llevados a cabo “demostraron que son capaces de reducir los errores en la comprobación de software en un 4,5%”.
El éxito tanto social como económico de estas primeras experiencias en Irlanda, India, Canadá y EEUU, ha llevado a SAP a comprometerse a que, para 2020, el 1 % de su plantilla (que equivale a 650 empleados) sean personas con TEA.
En caso de ColorADD y Viarco, han creado conjuntamente la primera gama de lápices de colores para daltónicos.
Gracias a esta alianza, “no sólo han fomentado una mayor integración de niños daltónicos en las escuelas, sino que Viarco ha encontrado un nuevo nicho de mercado, con 220.000 lápices vendidos en 20 países”.
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