La virtualidad es un concepto que convive con el ser humano desde su aparición sobre la Tierra.
¿Qué es la arquitectura virtual?
Cuando aún se desconocían los medios tecnológicos que desarrollaron la informática y todos los demás sistemas de comunicación, en la mente de los hombres ya cabía la ensoñación, es decir, la representación imaginada de una realidad paralela. El mundo físico, palpable y demostrable, puede ser reconstruido de una manera ‘mágica’ en diversos soportes: ya sea, como decimos, en el soporte etéreo de la pura imaginación, o, tras los avances industriales, en otros soportes físicos como el cine o las tecnologías digitales.
La arquitectura virtual consiste precisamente en eso: en la construcción de un universo paralelo, con objetos concebidos, visualizados, diseñados y manipulados tras un proceso digital informático, que da lugar a una realidad virtual tridimensional. Gracias a los avances en el sector de la informática se han podido conseguir máquinas con la capacidad matemática y de trabajo necesarias para hacerla posible. Además de la mejora en los ordenadores, el desarrollo de un software específico, llevado a cabo por diversas compañías tecnológicas, ha otorgado la posibilidad de optimizar procesos computacionales definidos por algoritmos complejos que dan como fruto la representación de arquitecturas virtuales.
Si en el inicio de los tiempos la representación de las ideas arquitectónicas se llevaba a cabo mediante dibujos (era una representación visual estática, con poco éxito en cuanto a la identificación del motivo o referente real), más tarde se pasó al modelismo y al maquetismo. En este caso, el arquitecto o artista podía mostrar a los demás, y a sí mismo, de una manera física, cual era su idea creativa. La urbanización, barrio o zona verde, por ejemplo, que había ideado el arquitecto, podía verse en miniatura e incluso tocarse. Finalmente, el paso clave se consiguió tras el avance en los ordenadores y sus programas informáticos. Con ellos llegó la realidad virtual a la arquitectura, un concepto que, según los expertos en la materia, aún tiene mucho margen de mejora.
Aplicaciones y posibilidades
Las aplicaciones de la arquitectura virtual son tan amplias como la propia imaginación del sujeto creativo. La arquitectura es un ámbito artístico que se expande en diferentes sectores: desde las obras de construcción propiamente dichas (edificios, urbanizaciones residenciales, parques, mobiliario urbano, etc.) hasta la recreación de espacios históricos o museísticos. Las posibilidades en cuanto a la recreación virtual son, por consiguiente, también inmensas. Sólo dependerán de las capacidades del autor y de las inevitables restricciones en cuanto a la tecnología digital y de Internet. Sobre Internet, su conexión con lo virtual es de una importancia vital, puesto que favorece la expansión y difusión del trabajo diseñado, que puede ser accesible al público de una manera fácil, eficaz y rápida.

Podemos citar algunos de los ámbitos de aplicación de las llamadas arquitecturas virtuales, teniendo en cuenta que abarcarlas todas sería una tarea prácticamente imposible:
a. Edifiaciones y obras de construcción. Los elementos de construcción forman el pilar básico de la arquitectura y, por lo tanto, también de su representación virtual. Cómo será un determinado edificio, un bloque de pisos, una zona verde de ocio, un centro comercial, un parque de atracciones, etc. Todo ello será concebido por el autor y diseñado y reproducido posteriormente por los expertos informáticos en un soporte digital que se anticipará al futuro como si se tratase de la bola de cristal de un vidente. «Así serán las cosas», nos muestra la realidad virtual.
b. Un viaje al pasado. Mediante esta técnica no sólo podemos viajar al futuro, sino que también tenemos la posibilidad de volver al pasado. La recreación de escenarios históricos desaparecidos (una ciudad que ha evolucionado por el tiempo o las guerras, por ejemplo), o la recuperación de monumentos extintos, se hace real mediante las arquitecturas virtuales.
c. Museos virtuales. El sueño humano de trasladarse sin mover el cuerpo se hace posible mediante la virtualidad. Desde el sofá de casa podrás recorrer, por ejemplo, el Museo del Prado de Madrid. A través de un soporte digital y de una conexión a Internet visitarás sus galerías de arte y pasillos, como si estuvieras realmente presente en el edificio.
d. Una oportunidad para la docencia. Mediante las arquitecturas virtuales se alcanza el objetivo didáctico de mostrar al alumno las realidades internas de las edificaciones. Los pilares de una vivienda, por ejemplo podrán ser estudiadas minuciosamente tras su representación en una pantalla. Se penetrará en las entrañas de las estructuras para conocer sus características y funcionalidades.

Restricciones y dificultades
Las restricciones de las arquitecturas virtuales tienen que ver con el relativo avance de la tecnología y con los propios impedimentos en el consenso de los participantes en el sector. En los últimos años se han dado pasos de gigante en ambos aspectos, pero los expertos coinciden en que aún existe mucho camino por recorrer. Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que se ha avanzado mucho: basta con comprobar la distancia que existe desde que las recreaciones arquitectónicas se basaban exclusivamente en el trabajo con el programa informático AutoCAD, hasta los días actuales en que se desarrollan proyectos virtuales enormemente complejos y altamente conectados con la realidad. No obstante, hay que seguir mejorando. Y para ello se trabaja con el objetivo de eliminar estas dos restricciones:
a. Impedimentos tecnológicos. Aunque existe una amplia gama de aplicaciones que disponen de la tecnología VRML (Virtual Reality Modelling Language, Lenguaje de Modelación para Realidades Virtuales), las posibilidades que otorgan las versiones más actuales de este lenguaje son mucho más limitadas que las que ofrecen los modelos de fotorrealismo. El principal aspecto negativo de esta tecnología es la pérdida de detalle en la representación arquitectónica, en favor de una mayor velocidad de movimientos. Además, todavía en el pleno siglo XXI encontramos problemas en la conexión a Internet y en la velocidad de procesamiento de los ordenadores.
b. Reticencia a una participación conjunta y compartida. El reducido trabajo participativo de los integrantes en el sector supone un lastre para la creación de directrices y líneas de acción únicas que permitan un mayor avance en esta temática. No se ha producido un trabajo en equipo que estandarice las formas de acción para indagar en el estudio de las condiciones funcionales sobre las que actúan este tipo de arquitecturas virtuales. Es muy necesario el compromiso real de las principales compañías arquitectónicas del mundo en pos de la evolución de la virtualidad.
Artículo propuesto por http://www.machineryzone.es/





















