Receta recomendada por la FAO: Dieta equilibrada y sana, y menos desperdicio alimentario

Comer en compañía y cocinar más en casa también ayuda a cuidar el entorno y a ahorrar dinero, habiendo relacionado los investigadores esta buena práctica con menores tasas de obesidad y trastornos de alimentación en los jóvenes.

La alimentación equilibrada, rica en verduras, frutas y legumbres, constituye la primera premisa a tener en cuenta para disfrutar de una vida saludable.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) recomienda reducir el consumo de almidones refinados, azúcar, sal y grasas en general.

En cuanto a estas últimas, aconseja optar por las insaturadas, presentes en el pescado, las nueces, así como en los aceites de girasol, soja, nabina y oliva, y limitar las saturadas (carnes grasas, mantequilla, etc).

Conocer nuestra huella de carbono resulta esencial para cuidar el entorno, pues la producción de algunos alimentos requieren de muchos recursos naturales, como es el caso del agua.

De ahí la conveniencia de diversificar la dieta y optar por el consumo de productos locales, frescos y de temporada, evitar la compra de alimentos con excesivo envase y embalaje, y disminuir la cantidad de comida que cada día acaba en el cubo de la basura.

Ser consumidores críticos también constituye una gran ayuda para avanzar hacia un desarrollo más racional y sostenible. Con tal fin, la FAO recuerda que conviene aprender a leer las etiquetas y no dejarse llevar por la publicidad.

Asimismo, comer en compañía y cocinar más en casa ayuda a cuidar el medio ambiente y a ahorrar dinero, habiendo relacionado los investigadores esta buena práctica con menores tasas de obesidad y trastornos de alimentación en los jóvenes.

Todos a una

Todos (administraciones, empresas y ciudadanos) pueden contribuir a la vida saludable.

Las personas que se dedican a la agricultura desempeñan un papel fundamental en el suministro de alimentos nutritivos. S

us conocimientos y prácticas tradicionales son esenciales en un mundo donde la producción de alimentos se enfrenta a muchos desafíos, como el cambio climático y la limitación de los recursos naturales.

También resultan claves las estrategias de las Administraciones relacionadas con la nutrición y la alimentación sana, al igual que las de las propias empresas, que deben influir de forma positiva proporcionando y apoyando una alimentación sana y asequible para alcanzar el Hambre Cero en el mundo.

Fuente: FAO

Más información: Sogama

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