La subasta que tanto temían los ambientalistas ya se ha llevado a cabo y ha repartido el petróleo del delta del amazonas entre un puñado de empresas, que sacará ingentes beneficios a cambio de contaminar un sistema vital para el río y el mundo.
La brasileña Petrobras (con el Estado como principal accionista) lidera buena parte de las concesiones otorgadas en esta subasta que afecta el ecosistema del Amazonas, junto con las estadounidenses Exxon y Chevron o la china CNPC, entre otras.
En octubre firmarán el contrato, y en ese mes también se celebrará otra subasta, pocos días antes de que Brasil se convierta en el anfitrión de la COP30 del clima, que para más inri se celebrará en la ciudad amazónica de Belém do Pará, no muy lejos de donde estarán esos futuros pozos de petróleo.
El delta del Amazonas en riesgo potencial
La brasileña Petrobras, las estadounidenses ExxonMobil y Chevron y la china CNPC se han adjudicado este martes 19 concesiones para explorar y explotar petróleo en una polémica región marina en Brasil próxima a la desembocadura del río Amazonas, en medio de protestas de indígenas y ecologistas. La estatal Petrobras asociada en consorcios en partes iguales (50 %) con ExxonMobil ha vencido la subasta por los derechos sobre diez de las áreas subastadas. Las otras nueve concesiones se las ha adjudicado un consorcio integrado por Chevron (65 %) y por la corporación estatal china CNPC (35 %).
Los dos consorcios han pagado en total 844 millones de reales (unos 133 millones de euros) por los derechos para explorar áreas que suman 16.200 kilómetros cuadrados de extensión. La Agencia Nacional de Petróleo (ANP, regulador) ha ofrecido en la subasta de este martes 42 concesiones para explotar petróleo en la región marítima próxima a la desembocadura del Amazonas, pero no ha habido interesados para las otras 23 áreas.
La subasta ha sido realizada en medio de una intensa polémica debido a que los grupos ecologistas consideran que las concesiones en esta región, pese a tratarse de bloques marinos en aguas profundas, están ubicadas en un área vulnerable próxima del Amazonas.
La exploración de petróleo en la región es vista con preocupación por el impacto que un posible vertido podría tener en la zona, considerada de «extrema sensibilidad socioambiental», pues alberga pueblos indígenas y una rica fauna y flora, con manglares, arrecifes de coral y especies en peligro, como el delfín gris y el manatí. Ante tal riesgo, la petrolera estatal Petrobras aún no ha conseguido la licencia ambiental necesaria para realizar su primera perforación en un concesión que se adjudicó en esta misma región hace doce años.
La subasta ha sido precedida de una protesta de indígenas, ecologistas y ambientalistas que aseguran que, además de poner en riesgo un área en el litoral de la Amazonía, el proyecto contradice las propuestas de descarbonización de Brasil como organizador de la Cumbre Climática COP30, prevista para noviembre próximo en la ciudad amazónica de Belém.
El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva defiende la exploración en la región y alega que este nuevo y prometedor horizonte petrolero puede reponer las reservas de Brasil y garantizar la financiación de la transición energética. La Fiscalía pidió a la Justicia la suspensión de la subasta hasta que sean «cumplidas una serie de medidas previstas en la legislación socioambiental» para evitar una tragedia ambiental, pero el tribunal no ha tomado una decisión hasta el momento. EFE / ECOticias.com



















