Japón ha superado por primera vez la barrera de los 100.000 centenarios. El país cuenta con 107.677 personas de 100 años o más, unas 7.914 más que el año anterior, según el balance publicado el 15 de septiembre de 2026 por el Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar Social.
El récord confirma hasta qué punto está cambiando la sociedad japonesa y plantea una pregunta que va más allá de las velas de cumpleaños. ¿Cómo conseguir que una vida más larga conserve también bienestar y autonomía? El recuento permite saber cuántas personas alcanzan esas edades, pero no describe su estado de salud.
Las mujeres encabezan el récord
La diferencia entre sexos es muy marcada. El registro contabiliza 94.298 mujeres y 13.379 hombres, de modo que ellas representan el 87,6 % del total, casi nueve de cada diez centenarios.
La perspectiva histórica ayuda a entender la magnitud del cambio. En 1963 se contabilizaban solo 153 personas de estas edades, mientras que en 1998 se superaron las 10.000. La serie histórica oficial acumula ya 56 años consecutivos de aumentos.
Hay un detalle importante para interpretar las cifras. El ministerio utiliza los registros de residentes a 1 de septiembre y toma como referencia la edad a 15 de septiembre.
Qué explica la longevidad
El ministro de Sanidad, Kenichiro Ueno, relacionó esta evolución con la mejora de las condiciones de vida, la alimentación y los avances médicos. “Me alegra mucho que tantas personas sigan activas y con buena salud durante tanto tiempo”, afirmó en su comparecencia, en una declaración traducida del japonés.
Sus palabras ofrecen una explicación general, pero el balance de centenarios no es un estudio sobre las causas de la longevidad. No permite atribuir el récord a un alimento concreto ni demostrar que una filosofía de vida garantice alcanzar los 100 años.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sí señala que una alimentación equilibrada, la actividad física regular y evitar el tabaco ayudan a reducir enfermedades y retrasar la dependencia. Son hábitos que favorecen un envejecimiento saludable, aunque no aseguran una edad determinada.
Más años con autonomía
Para la OMS, envejecer de forma saludable implica conservar las capacidades que permiten vivir con bienestar. Eso incluye cubrir las necesidades básicas, desplazarse, tomar decisiones y mantener relaciones con otras personas.
Llevado a la vida cotidiana, hablamos de poder hacer la compra, visitar a un amigo o decidir cómo organizar el día, con los apoyos necesarios. Tampoco exige estar completamente libre de enfermedades, porque algunas dolencias bien controladas pueden tener poca influencia sobre el bienestar.
Por eso, dos personas de la misma edad pueden necesitar ayudas muy distintas. La propia OMS insiste en que las políticas deben atender tanto a quienes mantienen buenas capacidades como a quienes requieren cuidados para vestirse o comer.
El reto de los cuidados
El récord de centenarios forma parte de un cambio mucho más amplio. Según la Oficina de Estadística de Japón, en su informe publicado el 20 de septiembre de 2026, las personas de 65 años o más suman 36,24 millones y representan el 29,6 % de la población, la proporción más alta registrada.
Esta realidad obliga a pensar en quién presta los cuidados y cómo se sostienen los servicios. Ueno reconoció la necesidad de mantener un sistema de protección social sostenible y de repartir prestaciones y cargas de una manera aceptable para las distintas generaciones.
La natalidad también exige matices al contar esta historia. El ministro informó de que los nacimientos del primer semestre de 2026, incluyendo extranjeros, aumentaron un 0,8 % respecto al mismo periodo de 2025, hasta 342.068. Es un repunte semestral que, por sí solo, no demuestra un cambio duradero de tendencia.
El barrio también cuenta
La discusión sobre una vida larga llega hasta la puerta de casa. La OMS destaca que disponer de edificios y transporte público accesibles, además de lugares por los que resulte fácil caminar, ayuda a mantener actividades importantes incluso cuando se pierden facultades.
La lectura práctica es que cuidar el entorno también forma parte de cuidar a las personas. Poder llegar a una parada de autobús o entrar en un edificio sin barreras importa cuando la movilidad se reduce, igual que mantener el contacto con el vecindario.
El desafío que deja este récord es acompañar esos años adicionales con servicios, apoyos y oportunidades para seguir participando en la vida cotidiana.
El comunicado oficial sobre los centenarios de Japón ha sido publicado en la web del Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar Social.













