Un edificio residencial gestionado por el Estado en España ha convivido unos 20 años con la bacteria Legionella en su red de agua. Ni la hipercloración ni los choques térmicos ni varias obras lograron echarla. Lo ha documentado un equipo del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y del I2SysBio, centro mixto del CSIC y la Universidad de Valencia.
Lo llamativo no es solo que la bacteria aguantara. En esas tuberías surgió una variante nueva, mezcla de otras que ya estaban allí, que llegó a ser más del 80 % de la población bacteriana detectada y la única hallada en los enfermos ligados al edificio. El trabajo se ha publicado en la revista Water Research.
Nacida con el edificio
Para reconstruir su historia, el equipo combinó vigilancia genómica, modelos de infección en células y un estudio en tres dimensiones del biofilm. Así se llama la capa viscosa de microbios que tapiza las tuberías por dentro.
Según el análisis filodinámico, que fecha los linajes por sus cambios genéticos, la variante se formó cuando el edificio se puso en marcha. No llegó de fuera ya hecha. Se seleccionó y se asentó dentro de la propia red de agua.
Fernando González Camacho, del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII, explica que es una cepa exclusiva de esa instalación. Al recombinarse ganó capacidades nuevas. Una de ellas es rediseñar el biofilm hasta hacer de él «una lanzadera continua de bacterias que contaminan el agua y pueden poner en riesgo a las personas».
Más suelta y más infecciosa
¿Qué la hace tan distinta? Mireia Coscolla, investigadora del I2SysBio y coautora, señala que se dispersa más y se pega menos que las originales, arrinconadas en nichos minoritarios. En el laboratorio, además, la nueva infectaba células y se reproducía más.
Para Coscolla, esa suma de rasgos «podría explicar su predominio entre los aislamientos clínicos vinculados a la instalación». Dicho de otro modo, ayudaría a entender por qué era la que aparecía una y otra vez en los pacientes.
Cloro y calor no bastaron
Las medidas que fallaron son las de cualquier plan de control. La hipercloración dispara la dosis de cloro y los choques térmicos calientan la red para matar a la bacteria. Se aplicaron de forma sistemática y aun así siguió ahí.
El Real Decreto 487/2022 sobre la legionelosis recuerda que Legionella se multiplica entre 20 y 50 ºC. Crece mejor entre 35 y 37 ºC. Por eso exige más de 50 ºC en los grifos de agua caliente y 60 ºC en el agua acumulada.
Con el agua fría pide lo contrario, que esté por debajo de 20 ºC «donde las condiciones climatológicas lo permitan». Con veranos como los últimos, ese matiz no es un detalle menor.
2164 casos en España
La legionelosis es una infección que cursa con neumonía y que puede ser mortal en los casos graves. La mayoría la causa Legionella pneumophila, la especie de este estudio. Se contagia al respirar gotitas de agua en suspensión, como las que sueltan duchas, torres de refrigeración o fuentes decorativas.
Según el informe anual del ECDC, la agencia europea de enfermedades, España notificó 2164 casos en 2024. Son unos 4,5 por cada 100.000 habitantes, frente a 1336 casos en 2020. Junto a Francia, Alemania e Italia suma el 71 % de los casos europeos, con solo la mitad de la población.
En toda Europa, el 57 % de los casos de 2024 llegó entre junio y octubre. El ECDC apunta, entre otros factores, a las temperaturas cálidas, y eso pesa cuando la crisis climática dispara las olas de calor en Europa. Los hombres de 65 años o más son los más afectados.
Mirar el ADN de la bacteria
Los autores piden vigilancia genómica a largo plazo en las redes de agua de los edificios. Y quieren completarla con pruebas sobre cómo se comporta cada cepa. En el fondo, se trata de detectar una variante nueva antes de que eche por tierra la gestión de la instalación.
El estudio encaja en el enfoque de Una Sola Salud, que mira a la vez el ambiente, las personas y las infraestructuras. En esa línea, ya se habían encontrado bacterias resistentes en aguas regeneradas para riego en Canarias.
Los sustos con el agua tampoco son raros. Este verano, Tordera declaró el agua del grifo no apta para el consumo por contaminantes. Es un problema distinto, pero recuerda lo frágil que puede ser una red.
Sin ubicación ni cifra de enfermos
La nota del ISCIII no dice dónde está el edificio ni cuántas personas viven en él. Tampoco cuántos casos se le atribuyen, aunque el título del artículo habla de brotes recurrentes.
Nadie sabe aún si algo así puede pasar en otros edificios ni con qué frecuencia. El trabajo describe un caso excepcional y muy bien estudiado. No es un retrato de todas las redes de agua del país.
La nota de prensa del Instituto de Salud Carlos III sobre el estudio se publicó el 23 de octubre de 2026.
Foto: Instituto de Salud Carlos III













