Navarra, la agrobiodiversidad es un bien de la humanidad del que depende su supervivencia

Desde hace 10 años La Red de Semillas de Navarra trabaja en la recuperación, conservación y distribución de semillas de variedades locales, defendiendo el derecho de las personas agricultoras a su uso, mantenimiento y multiplicación.

¿Cómo nace la Red de Semillas de Navarra y cuáles son sus objetivos?

Nace en 2010 al juntarse una serie de personas con el objetivo de proteger la biodiversidad agrícola y conservar las variedades tradicionales agrícolas de interés (hortícolas, frutales…),  favorecer el intercambio de semillas para el abastecimiento de las huertas, defender el derecho de las personas agricultoras a seguir usando, manteniendo y generando biodiversidad, denunciando las restricciones legales a su uso, concienciar sobre la importancia de mantener la biodiversidad en cultivo,  en manos de las personas agricultoras….

¿Qué son las variedades tradicionales y que características tienen?

Son variedades que se han diferenciado a través de un proceso histórico de selección por parte de los agricultores y agricultoras. Algunas de sus principales características son:

  • Adaptadas a las condiciones concretas de la zona y las técnicas de agricultura tradicional (clima, suelo, resistencia frente a plagas, escasez de agua, etc.).
  • Gran viabilidad dentro de una misma variedad, lo que proporciona más flexibilidad ante las perturbaciones
  • Seleccionadas por los agricultores y agricultoras teniendo en cuenta los factores locales, usos y cualidades específicas (sabor, olor, etc.) y no los criterios de la agricultura industrial (mecanización, homogeneidad…)
  • Son semillas libres, no tienen derechos de propiedad, patentes…
  • Poseen, en general, mejores cualidades gastronómicas y más nutrientes que las industriales.

¿Qué importancia tienen las variedades locales/tradiciones en el camino de la soberanía alimentaria?

El derecho de los territorios a decidir qué y cómo lo cultivan y qué tipo de alimentación quieren, empieza por las semillas. Es fundamental para la soberanía alimentaria que las personas productoras tengan la opción de multiplicar sus semillas, frutales, leñosas…esto beneficia a la alimentación, la autonomía, la biodiversidad,

Mantener y recuperar la biodiversidad agrícola es una pieza clave en la búsqueda de sistemas productivos locales,  más estables, sostenibles,  con mayores posibilidades de adaptación frente a cambios (climáticos, condiciones de cultivo,…).

¿Se ha creado una red para que se cultiven y conserven las variedades locales?

A nivel estatal existe una red de semillas de la que participamos junto con otras redes territoriales.

Uno de los trabajos que realizamos es la creación de una red de huertos multiplicadores que se encargan de reproducir cada año variedades, con el compromiso de cumplir ciertas condiciones de cultivo que aseguren la sanidad y el mantenimiento de la variedad y de entregar parte de la semilla obtenida a la red de semillas para su conservación.

¿Por qué es tan importante que las semillas estén en manos de los/as agricultores/as?

 Porque la agrobiodiversidad es un bien de la humanidad del que depende su supervivencia y no sólo un recurso económico. Quien tiene las semillas tiene la capacidad de decidir qué y cómo cultivar, qué alimentación queremos tener.

Reducir la dependencia de insumos externos, entre ellos las semillas, puede hacer de la agricultura una actividad ecológica, social y económicamente más sostenible y justa. Las variedades locales están ligadas a un conocimiento campesino de la mano del cual han ido evolucionando a lo largo de la historia de la agricultura y desvinculadas de éste y de los territorios pierden gran parte de sus características e interés.

¿Por qué son tan importantes las variedades locales y tradicionales en la producción ecológica?

Porque en la producción ecológica buscamos crear un sistema lo más diverso posible para conseguir mayor equilibrio. Además las variedades tradicionales son variedades más rústicas y resilientes, con mayor capacidad de adaptarse a condiciones locales y con mayor resistencia a plagas y enfermedades, debido a su diversidad genética.

¿Cuál es la situación en Navarra en torno a la conservación y producción de sus semillas y variedades locales?

En el mundo se calcula que se ha perdido el 80 % de la biodiversidad agrícola. En Navarra la situación es aún peor, aunque varía dependiendo de los cultivos:

En el caso el cereal han desaparecido prácticamente el 100 % de las variedades tradicionales, lo mismo pasa con las forrajeras o las leguminosas destinadas a la alimentación animal. En cultivos leñosos, la inmensa mayoría de las variedades comerciales son variedades “mejoradas”, especialmente en los frutales más comunes, salvo la vid de vinificación y el olivo.

Quedan algunas variedades locales de frutales que se utilizan para autoconsumo y otras que han sobrevivido al abandono.

En hortícolas mayoritariamente se utilizan variedades híbridas en la producción comercial. Sin embargo, en las huertas de autoconsumo existe un número mucho mayor de variedades locales, pues al no haber existido una actividad mercantil regulada, han podido permanecer relativamente al margen de la normativa impuesta a las semillas, de la política agraria o de las reglas del mercado global.

Por ello, los huertos de autoconsumo, son auténticos reservorios de biodiversidad y cultura. Su papel en una alimentación de temporada, local, diversificada ha sido y es fundamental en la  dieta humana, especialmente en momentos de crisis como el que vivimos.

Desde la Red de Semillas de Navarra, ¿Se han recuperado muchas variedades?

Pues tenemos unas 100 variedades locales de Navarra, pero creemos que  nuestra labor va mucho más allá. Cuando empezamos hace 10 años, prácticamente nadie hablaba de la importancia de la agrobiodiversidad, ni de la necesidad de conservar y utilizar las variedades locales. 

Actualmente vemos una sensibilización creciente, aunque queda muchísimo por hacer, aún siguen desapareciendo variedades casi diariamente, con personas hortelanas que mueren y dejan de plantar sus semillas, sin que nadie coja el relevo. Pero también hay muchas personas que están comenzando a guardar y resembrar semillas…

En febrero organizasteis las jornadas de multiplicación de variedades locales. ¿Cómo se lleva a cabo la multiplicación?

Se seleccionan las variedades que se considera que tienen más riesgo de desaparición y se ofrecen a las personas “guardianas”  (socias y colaboradoras).

Cada una decide qué puede multiplicar y en las jornadas se reparte la semilla o planta, informando sobre los criterios a tener en cuenta para obtener una semilla sana, de calidad…, los compromisos, etc. Desde la Red hacemos seguimiento de la evolución del cultivo, incidencias, dudas…Una vez obtenida la semilla, una parte se devuelve al banco de la red.

¿Cómo favorecer el intercambio de semillas entre agricultoras?

 Es importante concienciar de la importancia de la conservación de las variedades locales y las diferencias con las semillas híbridas para ponerlas en valor.

 Facilitar espacios de encuentro, redes,..

  • Ofrecer formación acerca de la multiplicación de las diferentes especies.

¿La recuperación de semillas tiene que implicar también su consumo y conocimiento por parte de la población, no?

Es indispensable, comemos lo que se produce, pero producimos lo que se consume.

Hay que acercar el conocimiento y consumo de variedades locales a la población (catas, divulgación, formación,..) y que se considere un valor añadido. La producción de alimentos tiene dos caras. Y la otra es el consumo. No podemos esperar un cambio de modelo sin una implicación de todas las partes.

Fuente: Navarra ecologica

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