Ecología en el plato

La producción agroalimentaria ecológica tiene como finalidad obtener alimentos de elevada cualidad nutritiva y organoléptica, sin recurrir a sustancias químicas. Para conseguirlo se aplican, además de métodos productivos sostenibles y respetuosos con el medio ambiente, un estricto sistema de control y certificación.

De elevado interés social, este sistema productivo está avalado por la ley y cuenta con un Plan de actuación que no sólo fomenta su producción y consumo, sino también la seguridad del consumidor.

 La prevención de los daños causados por las plagas, las enfermedades y las malas hierbas se basa en la protección frente a sus enemigos naturales, en la elección de especies y variedades adecuadas y en la rotación de cultivos. En algunos casos, puede ser necesario el uso de fitosanitarios  menos agresivos con el medio y la salud de las personas, siempre y cuando se adecuen a lo establecido en el Reglamento (CE) 889/2008. Tampoco se pueden utilizar cultivos modificados genéticamente (transgénicos).

En cuanto a la ganadería ecológica, el objetivo primordial es la búsqueda del bienestar y la salud de los animales durante toda su vida. Este bienestar se fundamenta en proporcionarles un espacio suficiente para que se muevan de forma libre y alimentarlos con productos ecológicos. Si con todo enferman, se deben utilizar medicinas y terapias naturales. Los «animales ecológicos» se alimentan de forraje y pienso ecológico certificado. Estas medidas, además de garantizar el bienestar de los animales, incrementan la cantidad de ácidos grasos poliinsaturados omega 3 en la carne. Los animales se crían sin forzar los sistemas de producción ni los ritmos naturales de crecimiento o su bienestar. Las vacas, ovejas, cabras y caballos tienen acceso a los pastos, y los pollos, gallinas y cerdos, a los patios. El ejercicio por parte de los animales también contribuye a mejorar su salud y la calidad de sus productos.
Alimentos ecológicos elaborados

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Durante todo el proceso de producción de estos alimentos está limitado el uso de aditivos, una medida que persigue conservar la calidad de los productos originales. Durante la transformación, sólo se utilizan las técnicas y los aditivos más naturales. En la elaboración de aceite sólo está autorizada la extracción física y el prensado de las aceitunas para sacar el aceite. Los aceites ecológicos son de oliva vírgenes, ya que la extracción mediante disolventes no está autorizada. Todas las empresas que intervienen en la cadena de producción, desde el campo hasta la mesa, se tienen que someter al sistema de control que establecen los reglamentos europeos, que garantiza su origen y certifica su calidad.
CÓMO SABER SI SON ECOLÓGICOS

Los agricultores, ganaderos e industrias elaboradoras que se dedican a esta producción deben cumplir con las normas europeas que la regulan. Sólo el cumplimiento de los requisitos y las normas permite pasar la inspección anual requerida para destacar en las etiquetas que sus productos son ecológicos. Otra opción es el denominado sello europeo, de uso voluntario hasta finales de 2010. El sistema de control de estos productos es el mismo en toda la Unión Europea y se basa en una inspección anual donde se toman muestras y se registran los datos del producto.

Cada vez es más fácil encontrar estos en los comercios, ya sea en supermercados, tiendas especializadas o directamente del productor. Si se busca que sean más sostenibles, es aconsejable escoger productos elaborados cerca de casa. La tendencia de consumo de estos alimentos está en alza y cada vez son más los grupos de gente que se organizan para realizar pedidos conjuntos al productor. Esta tendencia crece y se desarrollan diferentes iniciativas para la introducción de alimentos ecológicos en los comedores escolares, bien mediante el suministro de alimentos ecológicos en las cocinas o a través de un servicio de catering.

 

Natàlia Gimferrer Morató – www.consumer.es

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