Ingeniero asegura que la producción integrada del olivar hace más rentables y sostenibles los cultivos

El ingeniero agrónomo Ricardo Alarcón, que dirige el encuentro «La producción integrada en olivar ante los nuevos retos ambientales en la agricultura» de los cursos de verano que la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) organiza en Baeza, ha asegurado que la producción integrada del olivar aporta al agricultor grandes beneficios. «Facilita un servicio técnico cualificado que presta un asesoramiento independiente. Además, es una norma que facilita el cumplimiento de las condiciones para el cobro de los pagos directos de la Unión Europea, y, mediante una certificación, permite diferenciar los productos. Se trata de un sistema que va encaminado, además de a la sostenibilidad, a la rentabilidad de los cultivos», resumió Alarcón en declaraciones a los periodistas.

La producción integrada asume «métodos biológicos de control, químicos y otras técnicas que compatibilizan las exigencias de la sociedad, la protección del medio ambiente y la productividad agrícola», según establece el manual que en abril de 2005 difundió la Junta de Andalucía. Alarcón es jefe del Servicio de Sanidad Vegetal de la Dirección General de la Producción Agrícola y Ganadera, organismo que vela por el cumplimiento de las indicaciones recogidas en aquel documento.

   El olivar tiene un protagonismo muy destacado dentro del conjunto de plantaciones que en Andalucía siguen este procedimiento. «Representa el 60% de toda la superficie de producción integrada, con más de 250.000 hectáreas. Y va creciendo. Todos los años se van incorporando nuevos agricultores, lo que demuestra que el sistema funciona», reflexionó Alarcón.

   El ponente hizo recuento de los problemas medioambientales más relevantes a los que tiene que hacer frente el sector olivarero. En primer lugar, se refirió a la erosión. «Afortunadamente los agricultores están hoy en día más concienciados sobre la necesidad del uso de las cubiertas vegetales. Se han popularizado, pues son muy eficientes desde un punto de vista energético», indicó. Las cubiertas vegetales protegen el suelo de la degradación a que se ve sometido por el agua de la lluvia y el viento en el caso de no disponer de vegetación, y reducen al mismo tiempo el laboreo.

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   «El otro tema importante desde el punto de vista ambiental es el control biológico de plagas, que en el olivar no está tan desarrollado como en otros cultivos. Y habrá que tener en cuenta los nuevos requisitos que está marcando la Unión Europea a la hora de utilizar los productos fitosanitarios», destacó Alarcón.

   Precisamente, en el encuentro también intervino Luis Orodea, Subdirector General de Medios de Producción del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. En sus competencias está el registro y la autorización de los productos fitosanitarios. El ingeniero explicó la nueva normativa de la Unión Europea referente a la materia y promulgada en noviembre de 2009, que «promueve un uso racional de estos productos, en la línea de lo que ya se venía haciendo con la producción integrada».

   La normativa «busca consolidar todos los beneficios medioambientales y de salud pública que teníamos hasta ahora, y además armonizar el registro de productos en todos los países miembros», indicó Orodea. «En un principio la normativa parecía una amenaza, porque establecía unas condiciones muy duras, y se iban a prohibir muchas sustancias. Al final esos criterios quedaron bastante minimizados», recordó.

   Orodea señaló que los productos fitosanitarios son «muy necesarios», pues las pérdidas económicas ocasionadas por las plagas pueden ser «graves». No obstante, el ponente no rechazó la agricultura ecológica, que prescinde de este tipo de sustancias químicas, e incluso suscribió la necesidad de promoverla, pues «tiene su nicho de mercado».

ECOticias.com – ep

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