Recolectada en Vilanova (Pontevedra) la primera partida de mejillón gallego con el certificado de «ecológico»

La primera producción de mejillón gallego con el certificado de «ecológico», expedido por el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia, ha llegado este lunes al puerto de la localidad pontevedresa de Vilanova de Arousa.

El director técnico de este Consello Regulador, Ernesto Sánchez, ha explicado a Europa Press que este producto certificado ha sido extraído de dos bateas de la agrupación de mejilloneros San Amaro e irá destinado a la industria conservera.

   Sánchez ha aclarado que esta certificación se realiza en función de los criterios determinados por una normativa europea que entró en vigor en el pasado mes de julio y que determina la realización de una serie de controles que afectan «a todas las fases» de cultivo de este molusco, desde la procedencia de la mejilla, hasta la «densidad y la longitud» de las cuerdas en las que se coloca, pasando por «la calidad de las aguas».

   No obstante, ha subrayado que estas normas «se adaptan muy bien al sistema de producción que se desarrolla en Galicia», puesto que los requisitos exigidos «no difieren mucho» de los que se llevan a cabo en una «batea tradicional».

   Además, ha destacado que la adscripción a este sistema –hasta el momento sólo lo han hecho las dos bateas citadas y otras tres están en trámite– «no tendría porqué hacer variar el rendimiento» de las explotaciones.

«VARIAS INDUSTRIAS INTERESADAS»

   Sánchez ha afirmado que son «varias las industrias transformadoras interesadas» en adquirir mejillón con este certificado, por lo que ha opinado que «hay cabida en el mercado para más mejillón ecológico».

   El responsable del Consello Regulador ha resaltado que fue la propia industria la que reclamó a los productores un mejillón con este certificado, después de comprobar que otra serie de conservas realizadas con ingredientes con el certificado ecológico «funcionaron realmente bien» en el mercado, a pesar de que estas certificaciones implican un «sobreprecio» frente a la «producción convencional».

ECOticias.com – ep

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