Por tener una relación especial con el medio ambiente, por religión o filosofía de vida, por sus nutrientes específicos o simplemente por costumbre adquirida, el consumo de alimentos orgánicos comienza a ganarse su lugar en el mercado argentino. Comercializados en su mayoría en mercados temáticos y ferias itinerantes o barriales, los productos orgánicos se basan en materias primas obtenidas a través de procesos que busca proteger la salud del medio ambiente, de los productores y los consumidores.
Se entiende por “orgánico”, “ecológico” o “biológico” a todo sistema de producción sustentable en el tiempo y que mediante el manejo racional de los recursos naturales evitan el uso de los productos de síntesis química y otros de efecto tóxico –real o potencial para la salud humana–.
Nacida en Europa hace más de cuarenta años, la tendencia de consumo “verde” llega poco a poco a nuestros paises mucho más acá en el calendario, y experimentó una explosión hace tres años, cuando comenzaron a aparecer locales que comercializaban los productos, restaurantes que los empezaron a ofrecer en sus cartas y redes de consumidores que compartían datos para difundirlo.
Comercio justo, redes de productores, organización en cooperativas de trabajadores y economía solidaria en general vienen de la mano de los alimentos orgánicos, y forman parte de la “filosofía” de estos vendedores. ”
Adorados por sus seguidores, los alimentos orgánicos también son mirados de reojo por algunos que lo tildan de moda pasajera y otros que los cuestionan por los precios elevados. Con respecto a los precios, los productores aseguran que hay una diferencia, pero no tan extrema como se la plantea.
La otra desventaja es que los alimentos entran por los ojos, y los orgánicos en general no son estéticos. Los frutos son distintos entre sí, un tanto deformes para lo que estamos acostumbrados, y a la vista pueden resultar feos”, explica Marcela Leal, nutricionista y directora de la carrera de Nutrición de la Universidad Maimónides. “Hasta no probarlos, no se convierte en un beneficio”, dice Leal, que destaca el color, sabor y aroma intensos como las principales ventajas.
Con respecto a los nutrientes que tienen estos alimentos, en comparación con los que tradicionalmente se exhiben en las góndolas de un supermercado, la nutricionista ilustra con ejemplos. Según la organización española Ecología y Desarrollo, las frutas y verduras orgánicas tienen un 40% más de antioxidantes que los que no lo son, y un estudio realizado en Estados Unidos asegura que la leche que sigue los protocolos de producción verde tiene mayor cantidad de ácidos grasos saludables, como el Omega 3.





















