España sopesa levantar su veto a la norma europea que daría libertad para prohibir cultivos transgénicos

Así lo ha explicado en rueda de prensa el ministro de Agricultira, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete,

España cree que la última propuesta para un acuerdo a nivel europeo para que las autorizaciones al cultivo de transgénicos en suelo comunitario permita a los gobiernos nacionales prohibir tal cultivo en su territorio «flexibiliza» la norma inicial, por lo que sopesa levantar el veto que mantenía desde que arrancaron las negociaciones hace casi dos años.

   Así lo ha explicado en rueda de prensa el ministro de Agricultira, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, en una conferencia de prensa en Bruselas horas antes de intervenir en un debate con sus colegas europeos sobre este asunto.

   Los Veintisiete tratan este viernes de dar con una propuesta de compromiso que diluya la minoría de bloqueo que forman ocho Estados miembros (España, Italia, Polonia, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Francia y Suecia), pero cuyas reservas se basan en argumentos muy distintos, según ha explicado el ministro español.

   En el caso de la delegación española, es posible «un cambio de posición» si el voto sobre la norma se aplazara al mes de junio, por lo que Arias Cañete ha solicitado a la presidencia danesa de la UE que espera hasta el próximo mes para plantear la votación.

   En este momento, ha explicado el titular español de Medio Ambiente, hay países con «dificultades políticas muy importantes» para mover su posición, pero España ve en el texto danés una aproximación a sus planteamientos.

   España explica su rechazo inicial a la nueva norma –que pretende cubrir lagunas a escala europeo y dar más flexibilidad a los países para vetar un cultivo transgénico en su territorio en base a argumentos medioambientales o socioeconómicos– con que la fórmula de Bruselas podría abrir la puerta a  «cuestionar» los dictámenes de la agencia europea de seguridad alimentaria y la «calidad» de otros productos.

   Sin embargo, el Gobierno considera que mantener paralizado el dossier «no conduce a ninguna parte» y cree que si se garantiza que «ningún paso adelante» pueda «debilitar» a la Unión Europea podría apoyar el texto. España es partidaria de los cultivos transgénicos y teme que sin un sistema de autorización común y de mantenimiento del funcionamiento del mercado interior la UE pueda «quedarse atrás» en la carrera de la biotecnología.

   «Nuestro deseo es que este voto se aplazara a junio», ha indicado el ministro español, para después apuntar que ha expresado que en esos plazos «España participaría en intento de desbloquear esta propuesta para que podamos tener algún mecanismo en la UE que no nos permita quedar atrás en un momento en que todo el mundo está apostando por la biotecnología».

ÚLTIMA PROPUESTA PARA ACUERDO

   La presidencia danesa de la Unión Europea ha redactado una última propuesta que introduce como novedad una fase previa al voto de los 27 sobre una autorización europea para que el país o países reacios a los transgénicos abran un diálogo con la empresa solicitante del permiso y le pidan que excluya el cultivo en el territorio de quienes se oponen.

   Además, mantiene las salvaguardas propuestas por el comisario de Salud, John Dalli, para que los gobiernos nacionales puedan argumentar una serie de criterios medioambientales y socioeconómicos para vetar el cultivo de un OGM, una vez cuente con luz verde de la UE y siempre que no entre en conflicto con la evaluación de riesgo realizada a nivel europeo.

   El texto que será base para la discusión ofrece «un mayor margen de maniobra» a los países, según fuentes europeos que, sin embargo, advierten de que varias delegaciones creen que combinar las dos fórmulas de exención «complica más que facilita» el procedimiento.

   Asociaciones ecologistas como Greenpeace también rechazan las novedades de la propuesta de compromiso porque consideran que da un poder excesivo a las empresas fabricantes de los transgénicos, y se alinean con el Parlamento Europeo que en este asunto tiene poder de codecisión y que el pasado julio respaldó con amplia mayoría la propuesta inicial de Bruselas.

   El 80% del espacio dedicado al cultivo de transgénicos en toda la Unión Europea está en España, que dedica cerca de unas 90.000 hectáreas de sus campos a sembrar el maíz transgénico MON 810. Sólo cinco países (República Checa, Rumanía, Portugal y Eslovaquia, además de España) autorizan este cultivo, según datos de 2009.

ECOticias.com – ep

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