Desertificación y cambio climático

La contaminación, la súper urbanización, los cambios en el uso de los suelos, el desecado de humedales o pantanos y la deforestación voraz de los bosques están provocando que miles de hectáreas en todo el mundo se encuentren en grave peligro de desertificación.

¿Qué es la desertificación?

El término desertificación es muy amplio y tiene una gran variedad de definiciones, pero en general todas coinciden en que es un proceso mediante el cual, los suelos pierden su capacidad de ser útiles para la vida. Las tierras áridas son las que se generan a partir de este proceso y se dividen en: desérticas, semiáridas y subhúmedas, según el grado de sequedad.

La degradación de la tierra es uno de los procesos naturales que se producen en el planeta, pero el ritmo de aparición de este tipo de situaciones se ha acelerado de forma alarmante en los últimos años, tanto que las Naciones Unidas hablan de que la misma está siendo de 30 a 35 veces mayor que la tasa histórica registrada.

Una de las más graves consecuencias del cambio climático es que al aumentar las temperaturas, muchos puntos del planeta que ya son vulnerables tienden a desertificarse, esto significa que estas tierras que ya tienen problemas de sequías y de olas de calor, podrían degradarse totalmente y convertirse en páramos áridos y estériles.

¿Qué causa la desertificación?

La grave degradación de los suelos que lleva a la desertificación suele ser impulsada por una serie de factores de índole netamente antropogénicos, es decir por causa de las acciones humanas; entre ellas destacan la minería, la urbanización, la agricultura y la ganadería, además por supuesto, del cambio climático que también se agrava por culpa del ser humano.

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Sin medir las consecuencias de sus actos, el ser humano elimina la flora autóctona de los lugares donde luego construyen sus hogares, agostan las tierras dejándolas estériles y sin nutrientes, desvía las corrientes fluviales y contamina las fuentes de aguas y los cauces de los ríos con materiales procedentes de la minería, los abonos o los alimentos y medicinas del ganado.

Todos estos factores se suman y contribuyen a que los suelos se erosionen y pierdan su capacidad de retener agua, con lo que las plantas se mueren y las tierras se secan y agrietan. Hay más de dos mil millones de personas (más de la cuarta parte de los habitantes de la Tierra), que habitan zonas que podrían desertificarse en poco menos de 10 años.

¿Dónde ocurrirá la desertificación?

El riesgo de desertificación ya es global, puesto que abarca a más de cien países de los cinco continentes, aunque hay poblaciones más vulnerables que otras, dado que a día de hoy apenas tienen el recurso de la agricultura de subsistencia, carecen de fuentes de agua cercanas y sufren catástrofes naturales agravadas por el cambio climático.

El cambio climático y el aumento en las temperaturas medias podrían amplificar y agravar todos estos problemas, que no solo atañen a las zonas más pobres y vulnerables del planeta, como es el África subsahariana o el sur y centro de Asia, sino que, también se comprobarán sus efectos en algunas zonas de Europa.

El sur de la península Ibérica podría convertirse en un desierto, que forma parte del 30% de la superficie de la Tierra que según los científicos están en mayor riesgo de aridificación. Y el factor más peligroso sigue siendo las acciones antropogénicas y sus consecuencias directas e indirectas.

La desertificación de las tierras implica que la existencia de todos los seres vivos implicados se vea afectada drástica y negativamente, puesto que la falta de agua impide el crecimiento de plantas, acabando con las fuentes de alimentos, disparando las enfermedades y produciendo éxodos hacia zonas más habitables.

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