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El humo de los incendios forestales amenaza la salud mucho más de lo que imaginas, física y mentalmente

La evidencia científica confirma que la exposición al humo de los grandes incendios puede agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, afectar a la salud mental e incrementar el riesgo de patologías crónicas, especialmente en los colectivos más vulnerables.

El humo de los incendios forestales amenaza la salud mucho más de lo que imaginas, física y mentalmente

El humo de los incendios forestales amenaza la salud mucho más de lo que imaginas y esconde un riesgo mucho más peligroso de lo que parece a simple vista. Las diminutas partículas flotantes que contiene se cuelan en nuestros pulmones y pasan directo a la sangre, dañando nuestro organismo.

Respirar este aire contaminado dispara las visitas a urgencias por problemas cardíacos o asma. De hecho, pasar mucho tiempo expuesto a este ambiente puede dejar secuelas graves y derivar en patologías crónicas.

El golpe tampoco es solo físico, ya que la huella emocional resulta devastadora y duradera. Tanto los vecinos como los bomberos suelen lidiar durante meses con cuadros de ansiedad, insomnio y estrés postraumático tras vivir una experiencia de incendios forestales.

Para cuidarse, lo mejor es confinarse en casa, sellar bien puertas y ventanas y usar mascarilla si toca salir. La prevención ante el fuego debe ser una prioridad absoluta para proteger nuestras vidas y nuestra salud.

El humo de los incendios forestales amenaza la salud mucho más de lo que imaginas y eso es peligroso

Los grandes incendios forestales no solo destruyen bosques, viviendas y ecosistemas. También dejan una amenaza invisible que puede prolongarse durante semanas: el humo, una mezcla de gases y partículas microscópicas capaz de penetrar profundamente en los pulmones e incluso alcanzar el torrente sanguíneo. La creciente frecuencia de estos incendios, impulsada por el cambio climático, está aumentando la exposición de millones de personas a un riesgo sanitario cada vez mayor.

Diversos estudios científicos advierten de que respirar aire contaminado por el humo puede agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, incrementar las hospitalizaciones e incluso afectar a la salud mental tanto de la población como de los profesionales que participan en la extinción de los fuegos.

El humo de los incendios forestales amenaza la salud mucho más de lo que imaginas y agrava enfermedades respiratorias

Una revisión publicada en GeoHealth, que analizó 139 investigaciones desarrolladas entre 1997 y 2023, concluye que la exposición al humo de los incendios tiene consecuencias directas sobre el aparato respiratorio.

Las partículas finas PM2.5, las PM10 y el carbono negro incrementan los síntomas en personas con asma, favorecen las crisis respiratorias y aumentan las visitas a urgencias y las hospitalizaciones. Además, una exposición prolongada puede provocar alteraciones pulmonares obstructivas e incluso favorecer la aparición de asma crónica en personas previamente sanas tras episodios muy intensos.

Los investigadores destacan que la creciente intensidad de los incendios convierte este problema en un desafío de salud pública cada vez más relevante.

Las partículas del humo también afectan al corazón y aumentan el riesgo de cáncer

Los efectos del humo no se limitan al sistema respiratorio. La evidencia científica también relaciona la exposición continuada a partículas finas con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Los estudios muestran un incremento de ingresos hospitalarios por problemas cardíacos, un mayor riesgo de cardiopatía isquémica y más episodios cardiovasculares graves entre las personas expuestas de forma repetida.

Asimismo, algunas investigaciones han encontrado asociaciones entre la exposición prolongada a PM2.5 y una mayor incidencia de determinados tipos de cáncer, entre ellos los de pulmón, esófago, colon, laringe, piel, mama y próstata, aunque los expertos recuerdan que el desarrollo de estas enfermedades depende de múltiples factores.

Personas con asma, mayores y embarazadas son los colectivos más vulnerables

Los especialistas señalan que no toda la población afronta el mismo nivel de riesgo frente al humo de los incendios.

Las personas con asma, EPOC, enfermedades cardiovasculares, mujeres embarazadas, bebés, ancianos y pacientes con enfermedades crónicas constituyen los grupos más vulnerables.

El neumólogo Javier González Barcala, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela y miembro de SEPAR, advierte de que incluso una única exposición muy intensa puede dejar secuelas respiratorias permanentes y desencadenar el denominado asma por irritantes.

Los incendios también dejan una profunda huella en la salud mental

Las consecuencias psicológicas de los grandes incendios son otro de los aspectos que más preocupa a los investigadores.

Estudios publicados en Journal of Traumatic Stress muestran que muchas personas desarrollan estrés postraumático, ansiedad y depresión tras vivir un incendio forestal. En algunos trabajos, 26 % de los afectados presentaron síntomas de estrés postraumático, 29 % depresión y 25 % ansiedad, persistiendo durante meses después del desastre.

Los bomberos y profesionales de emergencias también presentan un riesgo elevado debido a la exposición continuada al fuego, al humo, al estrés físico y emocional y a las duras condiciones de trabajo.

Cómo protegerse del humo de un incendio forestal

Los expertos recomiendan permanecer en espacios cerrados cuando la calidad del aire sea mala, manteniendo puertas y ventanas cerradas para reducir la entrada de humo.

Si resulta imprescindible salir al exterior, aconsejan utilizar mascarillas adecuadas, limitar la actividad física y seguir en todo momento las recomendaciones de las autoridades sanitarias y de protección civil.

Tras el incendio también conviene extremar las precauciones durante la limpieza de cenizas y comprobar que el agua y los alimentos no hayan resultado contaminados.

El humo es una amenaza sanitaria grave

El aumento de los grandes incendios forestales convierte el humo en una amenaza sanitaria cada vez más importante. Sus efectos no terminan cuando desaparecen las llamas, sino que pueden prolongarse durante semanas o incluso dejar secuelas duraderas en la salud física y mental.

Reducir las emisiones responsables del cambio climático, mejorar la prevención de incendios y proteger adecuadamente a la población durante estos episodios serán medidas fundamentales para limitar un problema que ya trasciende el ámbito ambiental y afecta directamente a la salud pública.

El humo de los incendios forestales amenaza la salud mucho más de lo que imaginas en 15 segundos

¿Por qué el humo de los incendios forestales amenaza la salud mucho más de lo que imaginas?

Porque contiene gases y partículas microscópicas que penetran en los pulmones y pueden alcanzar el torrente sanguíneo, afectando a distintos órganos del cuerpo.

¿Qué enfermedades puede provocar el humo de los incendios forestales?

Puede agravar el asma, la EPOC, las enfermedades cardiovasculares y aumentar el riesgo de alteraciones pulmonares y otros problemas de salud asociados a la exposición prolongada.

¿Quiénes son los más vulnerables al humo de los incendios?

Las personas con enfermedades respiratorias o cardíacas, los mayores, los bebés, las mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades crónicas.

¿Cómo protegerse del humo de un incendio forestal?

Lo más recomendable es permanecer en interiores con puertas y ventanas cerradas, utilizar mascarillas si hay que salir, reducir el esfuerzo físico y seguir siempre las indicaciones de las autoridades sanitarias.

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